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¡Derechos Animales ya! - Ovejas de madera

El reciclaje de animales usados

¡Derechos Animales ya! - Cuidar la Tierra y cuidar la naturalezaEn este artículo lanzo una reflexión sobre cómo la cosificación de los animales implica su tratamiento como objetos en todas las etapas de sus vidas. En un mundo en que los animales están cosificados, se produce un reciclaje de animales usados similar al de otros objetos usados.

Introducción

El desarrollo de las civilizaciones humanas, unido al aumento paulatino de nuestra población, propició el surgimiento de lugares y métodos para la recogida, gestión y eliminación de desechos. Más recientemente, los avances científicos y técnicos han permitido volver a moldear diversos materiales y sustancias para darles nuevos usos. Este proceso se conoce en nuestros días con el término «reciclaje».

Como se ha explicado en otros artículos previos, los animales están catalogados legalmente al mismo nivel que cualquier objeto o mercancía porque el ser humano, desde el Neolítico, los trata como bienes o recursos a su servicio y disposición. Por ello, al igual que existe un interés por reaprovechar los recursos presentes en cualquier objeto, dicha expectación o deseo también se manifiesta respecto a los animales.

Hace un tiempo escribí sobre las reconversiones de la explotación animal. En esta entrada, en vez de centrarme en el tratamiento socioeconómico de los animales, me enfocaré en el propio tratamiento que reciben a nivel individual como objetos en nuestra sociedad especista. Voy a relacionar los procesos y centros que intervienen en el reciclaje de objetos usados con los procesos y centros que intervienen en el reciclaje de animales usados.

¡Derechos Animales ya! - VertederoMientras que los vertederos de objetos son visibles y despiertan preocupación social. Las fosas comunes en donde se queman y entierran animales asesinados conforman uno de los holocaustos más ignorados de nuestra sociedad.

Contenedores y puntos limpios para objetos usados

En cualquier urbanización humana, incluso en aquéllas que no se molestan en separar el papel y el plástico de los residuos orgánicos, hay cubículos para depositar o dejar aquellos objetos usados que ya no sirven. En muchas ocasiones, también existen multitud de puntos limpios repartidos por los municipios con el fin catalogar y separar correctamente los materiales constituyentes del objeto.

Los animales también experimentan un proceso de reciclaje, si bien, el procedimiento y las etapas cambian según si están vivos o ya se les ha despojado de vida. Y, por supuesto, depende de si su nueva función va ligada a que sigan vivos —reaprovechamiento de sus materiales y sustancias ordenadas químicamente de manera natural— o a que sean asesinados para reaprovechar sus materiales y sustancias de manera artificial.

Reciclaje de animales usados vivos

Si nos referimos a un animal vivo —como un perro o un caballo—, que ya carezca de utilidad para su dueño por cualquier razón, el propietario, como sucede con la basura, puede optar por abandonarlo en algún lugar indeterminado o dejarlo en un punto limpio. La sociedad sólo suele hablar del abandono de animales cuando a un animal se lo deja en la calle como un desperdicio. Sin embargo, miles de animales son dejados legalmente en puntos limpios.

El nombre de este «punto limpio» varía dependiendo de si el animal está catalogado, a su vez, como «animal de compañía» (mascota), «animal de producción» (ganado), «animal salvaje» (sólo puede pertenecer al Estado), etc, entre una ristra infinita de terminología antropocéntrica. Un punto limpio para animales vivos puede ser una perrera, una protectora o un centro de recuperación de especies amenazadas.

¡Derechos Animales ya! - Ovejas de madera - Reciclaje de animales usadosIncluso quienes se rigen por altos valores y principios pueden incurrir en terribles crímenes contra los animales y sus intereses inalienables.

Perreras, protectoras y centros de recuperación de especies

Los animales dejados en perreras y otros puntos limpios gestionados por el Estado terminan convenientemente desechados o eliminados en caso de que no haya adoptantes para el animal en un periodo de tiempo determinado. Al contrario de lo que puede pensar la mayoría de la gente, los animales recogidos en protectoras no suelen correr una mejor suerte.

Si las perreras reciclan animales mediante su muerte; las protectoras acostumbran a reciclar animales dándoles un nuevo uso en vida. Ambas comparten el mismo fundamento: reciclan animales usados cual objetos usados.

Resulta manifiesto que muchas protectoras ejercen una labor encomiable al rescatar, cuidar y atender animales abandonados y enfermos. Sin embargo, en no pocas ocasiones, como describo en el apartado inferior, tales grupos y organizaciones no manejan debidamente el concepto de «adopción responsable» y se convierten en cómplices de la violencia sufrida por éstos y otros animales.

A menudo, estos colectivos sólo se preocupan por el trato que recibirá el animal adoptado, sin cuestionar que el adoptante vaya a usarlo para su lucro o disfrute. De tal forma, en analogía con otros objetos, quedan convertidos en meros centros para el reciclaje de animales.

Sólo se salvan, relativamente, aquellos animales catalogados como «especie amenazada» porque, en este caso, el valor económico de estos objetos es superior en su forma natural —viva— que en una artificial —muerta— debido a la escasez de «ejemplares» (objetos representativos de un mismo modelo surgido de forma natural). Se trata de el mismo fundamento de por qué vale más una obra de arte en sí misma que sus propios constituyentes materiales.

En el otro extremo se sitúan los animales catalogados como «especies invasoras», a los cuales se los caza y extermina sistemáticamente porque su «uso natural» —regido por la propia voluntad dichos animales— se contrapone a los intereses humanos, generalmente, por conflictos con ganaderos.

¡Derechos Animales ya! - Contaminación del planeta y los ojos de un niñoLos ecologistas buscan un mundo mejor para nuestros hijos, en lugar de dejar unos hijos mejores para este mundo. La contaminación y la destrucción de hábitats son la consecuencia esperable de que nos creamos con legitimidad para reducir a cenizas las vidas de otros sujetos que no pertenecen a nuestra especie.

Reciclaje de animales usados muertos

Todo animal muerto antes estaba vivo. Cuando la sociedad humana tiene interés en aprovechar los materiales de sus cuerpos, procede a quitarles la vida. El reciclaje de animales muertos consiste en detener su homeostasis y separar mecánicamente sus constituyentes orgánicos para someterlos a un posterior tratado físico-químico. El propio hecho de asesinar y de comer a un animal ya constituye una forma de reciclaje.

Existen algunos tipos de animales a los que se explota en vida por sus cuerpos, secreciones y fuerza hasta que se los recicla en mataderos: vacas que ya no producen tanta leche, caballos que ya no sirven para galopar e incluso animales en zoológicos que ya están viejos, feos o no son rentables de mantener. Para los animales explotados no existe una jubilación feliz; los objetos no se jubilan, se desechan.

Hay múltiples tipos de centros para el reciclaje de animales muertos, entre ellos, cabe distinguir entre los que reciclan animales por primera vez —mataderos— o los que los reciclan sucesivas veces. En este último caso, su cosificación ha alcanzado el grado de que ya pueden contenerse en puntos limpios normales y transformarse como otros objetos que nunca fueron sujetos sintientes ni tuvieron sentimientos.

¡Derechos Animales ya! - Propaganda de un albergue de caballos explotados - Protectoras de animalesMuchos albergues de animales participan y promueven en la explotación animal. Esta imagen corresponde a la captura de un vídeo publicitario de la organización británica «Horse World», la cual recoge donaciones al mismo tiempo que adiestra y doma caballos para que sirvan a sus nuevos amos.

Extra: Mi experiencia en un albergue de caballos

Debido a que los animales están cosificados moralmente, se da la paradoja de que muchos humanos de a quienes les importan los animales incurren en los mismos errores de percepción que quienes los abandonan en la calle, en perreras, en protectoras y otros puntos limpios. Este fenómeno se da tanto entre los adoptantes como entre quienes gestionan tales centros.

De hecho, yo me hice vegano tras trabajar de voluntario con caballos víctimas de la explotación. Algo que rompió todos mis esquemas fue observar que dicho albergue rescataba caballos para, después, ponerlos en manos de otros humanos que los explotarían de nuevo como objetos. Según comentaban allí mismo, en más de alguna ocasión habían devuelto caballos al centro.

A menudo, las protectoras se convierten en cómplices de la explotación animal y del abandono de animales al reforzar los mismos prejuicios sociales que desembocan en tales actos. Si una protectora se dedica a promover la adopción de caballos y de otros animales ensalzando su utilidad, alegando argumentos como: «Tu hijo pequeño aprenderá mucho al montar en este poni» o «Montar a caballo es un ejercicio magnífico», ¿acaso se extrañan de que luego el propietario los deseche cuando ya no cumplen la finalidad que le prometieron antes de la adopción?

Al parecer, el albergue en que trabajé no extraía ninguna experiencia de esto. Y este suceso no es la excepción; sino la norma en España y en el mundo. A menudo, este fenómeno se ve reforzado por una vertiente personal y otra económica.

Quienes gestionan tales centros se obsesionan con luchar contra el «maltrato animal» y el «sufrimiento animal» mientras pierden de vista que ambos fenómenos derivan de la previa creencia humana de que tengamos legitimidad para usar y tirar a los animales como si fuesen objetos. Por esta razón, el movimiento animalista ha malgastado casi dos siglos de esfuerzos mientras, más que nunca, millones de animales en el mundo nacen, son vendidos y son reciclados.

Y, por desgracia, los gastos derivados de mantener animales recogidos se traduce en que sus cuidadores pasen a adoptar medidas más permisivas y a alentar los pensamientos especistas y antropocéntricos de sus donantes por una cuestión de interés personal.

¡Derechos Animales ya! - Oso de peluche usado - Reciclaje de animales usadosLos animales usados son juguetes doblemente rotos; se quebranta su voluntad y se moldea sus cuerpos hasta el fin de sus vidas. Y luego, cuando ya han perdido su existencia, el ser humano sigue regodéandose al comerciar y reciclar sus cuerpos.

Conclusión

El ser humano, alentado por un proceso de cosificación hacia los diferentes, valora y estima a los animales empleando exactamente los mismos criterios que con otros objetos. Hemos aprovechado nuestro poder para someter y convertir a los animales en nuestros esclavos y no deberían serlo.

En un mundo que ha cosificado a los animales durante generaciones, lo extraño no está en plantear las similitudes entre el reciclaje de objetos usados y el reciclaje de animales usados; lo verdaderamente preocupante está en que la sociedad general ni siquiera se plantee cómo ha ido forjando un paradigma de opresión, sometimiento y exterminio hacia quienes considera seres inferiores por no ser humanos.

Para ser justos con los animales debemos dejar de verlos y de usarlos como objetos que existan para servirnos. Ése, y no otro, es el significado del veganismo.

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¡Derechos Animales ya! - Consumo de mierda

El consumo de mierda y el escepticismo irracional

¡Derechos Animales ya! - Consumo de mierdaLa expresión «consumo de mierda» sirve para criticar el consumo de animales y para ejemplificar un escepticismo irracional hacia el veganismo.

Introducción

En otros artículos, he tratado el poder de los medios de comunicación y cómo la sociedad se deja manipular por las figuras de autoridad. En esta entrada, quisiera centrarme en un ejemplo ficticio y en la metáfora del «consumo de mierda» para criticar la facilidad con que la sociedad cree cualquier cosa —publicada en la prensa o emitida en anuncios— a la par que muestra un escepticismo irracional contra la práctica del veganismo y contra los veganos.

Un ejemplo sobre comer mierda

Si mañana los medios de comunicación masiva iniciaran una campaña para promover el consumo de mierda (excrementos, heces, etc.), la sociedad empezaría a comer mierda.

Primero, se hablaría sobre un gran descubrimiento científico (la ciencia usada como la nueva religión del XXI) y lo errados que hemos estados durante miles de años por desechar nuestra mierda. Después, mostrarían el consejo de expertos sobre los valores nutricionales de la mierda. Y, finalmente, el proceso de normalización terminaría al plasmar con naturalidad el consumo de mierda por parte de gente famosa y gente corriente en la calle, en películas y otros encuentros sociales.

El poder de los medios de comunicación es capaz de persuadir a las masas sociales con cualquier fin porque el grueso de la humanidad presenta una ética inercial, es decir, una agencia moral relativa e influenciable por el conjunto de acciones realizadas por sus congéneres.

Hay objetivos más sencillos y difíciles según si se asemejan más o menos a las costumbres y prejuicios asentados en la población objetivo. No obstante, el bombardeo mediático siempre logrará su propósito. Este proceso de manipulación se conoce como «ventana de Overton».

¡Derechos Animales ya! - Pasta hecha de grillosPasta hecha a base de grillos. Desde la industria se nos vende la idea de que los insectos constituyen «superalimentos» inigualables por su alto número de proteínas. Solamente tratan desarrollar un nuevo nicho de mercado mediante consignas, nada más.

El consumo de insectos y la ganadería

Ejemplos de este fenómeno los tenemos a todos los niveles. Por un lado, la industria de la explotación animal intenta colarnos nuevos productivos «nutritivos» según su agenda. El creciente poder de China en Occidente se reflejará por un traslado de sus comercios alimenticios a la nuestra dieta: grillos, cucarachas, ratas, murciélagos, etc.

Ya empezamos a ver desde hace unos cuantos años, con timidez, cómo las empresas y los medios han sondeado la opinión pública para ir consiguiendo que comamos tales animales como la nueva panacea del siglo.

Este fenómeno, por supuesto, no se refiere exclusivamente a que nos adoctrinen para comer ciertos animales; sino en el adoctrinamiento cultural ya previo por el cual nos enseñan desde pequeños que los animales son seres inferiores que existen para servirnos. De esta manera, las empresas y los medios relacionados con la explotación animal autóctona lanzan campañas para promocionar el consumo de leche con el argumento del calcio, el pescado con el argumento de la vitamina omega 3 y así, sucesivamente.

¡Derechos Animales ya! - Chica sorprendidaLa sociedad muestra un escepticismo irracional y una incredulidad absoluta frente a cualquier información o argumento contrario a sus asunciones o intereses personales. No cabe confundir el interés de alguien sobre algo con que éste sea un interés inalienable.

Un escepticismo irracional

Se da la paradoja de que acontece un escepticismo irracional cuando a los veganos nos tachan de anticientíficos, de idiotas o fanáticos; a pesar de que quienes esgrimen estos ataquen reflejan en cada una de sus acciones diarias que son esclavos de los medios y de las costumbres heredadas.

La sociedad tiene miedo irracional a lo desconocido. Ese miedo se revela a menudo en forma de un escepticismo irracional. La sociedad se traga sin rechistar todo lo que diga la prensa o un desconocido con bata; pero siempre cuestiona las explicaciones lógicas, argumentadas y con referencias que exponga una activista vegano.

La gente expone a diario un desconocimiento tremendo de nutrición y de lógica cuando esgrimen mitos como que el cerebro contribuyó al desarrollo evolutivo del cerebro, que las plantas sienten y otras tonterías variadas para tratar sortear el punto central de la cuestión: que explotamos a los animales sin necesidad y por mera transmisión cultural.

Otras veces, la obligación moral de respetar a los animales queda marginada como si fuera una decisión personal o un asunto de percepción relativa. No humanizamos a los animales; los humanos no tenemos nada de especial que no exista ya en otros animales.

Otra forma de manipulación común reside en el activismo animalista institucionalizado. Las organizaciones animalistas, que funcionan como empresas, se aprovechan de ello para lucrarse a costa de la gente compasiva con los animales mientras refuerzan en dicha gente comportamientos y creencias especistas, antropocéntricas y carentes de criterio científico. Tan incoherente es promocionar el consumo de insectos para «salvar el planeta» como alegar que debemos pedir jaulas más grandes para «salvar a las gallinas».

¡Derechos Animales ya! - Desechos en un vertederoLos humanos consumimos mierda y generamos mierda. Tenemos que cambiar nuestra mentalidad sobre los animales. Ello llevaría a una mayor consideración hacia el medio en que viven. De lo contrario, el antropocentrismo vuelve imposible cualquier defensa del medio ambiente.

Una metáfora sobre el consumo de mierda

Cuando uno menciona la expresión «consumo de mierda», a la mayoría de la gente le viene a la cabeza su uso metafórico para tratar el tema del consumismo, el capitalismo, la obsolescencia programada, etc. Estos asuntos también son importantes. Sin embargo, en lo que concierne a los animales, el origen de su problema no radica en nuestro modelo económico.

Nuestra relación con los animales no ha variado desde el Neolítico. En la actualidad, los animales son legalmente nuestros esclavos porque los consideramos seres inferiores que existen para servirnos. Mientras dicha mentalidad no cambie, los animales seguirán explotados y esclavizados con independencia de si vivimos bajo un sistema capitalista, comunista, anarquista o en cualquier tipo de edén antropocéntrico. Un activista vegano debe tener sus prioridades muy claras.

Conclusión

La tendencia humana hacia una ética inercial nos propicia a condicionar nuestros pensamientos y valores morales según la dictadura de las mayorías. Una gran mayoría puede estar equivocada. Lo justo es correcto aunque no lo haga nadie y lo injusto sigue siéndolo aunque sea la norma y cuente con el aval de las leyes y del poder mediático. No hay que confundir valor con precio, ni moralidad con legalidad.

Debemos entender el hecho científico, real e irrebatible de que los humanos podemos vivir sin consumir ningún animal ni productos segregados por éstos. Asimismo, debemos entender el hecho científico de que podemos cambiar nuestros hábitos y respetar a los animales en la medida de lo posible.

Y, finalmente, debemos entender que los animales sienten, padecen y tienen sentimientos como nosotros. Por ende, no debemos instrumentalizarlos como simples objetos o recursos para nuestros fines. Ése es el significado del veganismo.

No comamos mierda, no comamos animales ni participemos en ninguna forma de explotación animal; aunque nos hayan vendido como necesaria, sana, natural o justa. Todo depende de nosotros.

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¡Derechos Animales ya! - Prioridades del activismo vegano

Prioridades del activismo vegano

¡Derechos Animales ya! - Prioridades del activismo veganoLas prioridades del activismo vegano debieran ser las mismas que existen en otros movimientos sociales por la justicia.

Introducción

El veganismo continúa avanzando en el mundo. Sin embargo, mientras escribo estas palabras, millones de animales siguen sometidos, criados, hacinados, mutilados y asesinados por la especie humana. Se trata de un fenómeno continuo cuya solución requiere de medidas continuas.

En este artículo, quisiera resaltar de forma breve y simple aquellos puntos que considero esenciales, y que debieran ser prioridades del activismo vegano, para maximizar el avance del veganismo y salvar las vidas de los animales. Estas prioridades debieran tenerlas presentes todos los veganos.

¡Derechos Animales ya! - Figura de hombre con el puño en altoSi eres o quieres ser activista vegano, deberías considerar una serie de prioridades.

Prioridades del activismo vegano

  1. Hacer activismo vegano. Parece obvio, no obstante, miles de veganos no realizan ninguna forma de activismo o, lo que es peor, ejercen un activismo bienestarista, ecologista o que pervierte el mensaje vegano.
    Ser vegano es un gran paso, pero los animales seguirán siendo explotados mientras haya más no-veganos que veganos. La única forma de aumentar el número de veganos es mediante un activismo vegano. No cabe caer en la desesperación y en la falacia de «el mundo nunca será vegano»; no solamente desconocemos el futuro como para poder negarlo, sino que no necesitamos que el mundo entero sea vegano para que se respete a los animales. ¿Por qué?
    Pues porque, por sociología, sabemos que la ética de la mayoría de la humanidad es inercial en muchos aspectos. Esto significa que el grueso de las personas humanas ajustan sus actitudes, hábitos, comportamientos, ideales, valores y principios a los del contexto social en que vive. Basta con que haya una minoría influyente de veganos para que el mundo restante sienta la necesidad de amoldarse y lo haga sin que exista una vulneración de sus intereses inalienables.
    Oh, ¡los veganos son unos nazis!, clamará el entendido de turno. No, amigo, nosotros no avalamos ni fomentamos la violencia. Son los no-veganos quienes imponen la muerte y envían animales a campos de exterminio por no ser humanos. Nosotros simplemente sabemos cómo funciona la mente humana para sacarle partido por un bien universal. De aquí pasamos al punto segundo.
  2. Desechar consignas bienestaristas y proteccionistas. El mundo no va a hacerse vegano nunca si en lugar de centrarnos en la justicia básica y fundamental nos podemos a hablar de «maltrato animal», «compasión», «salud» o «medio ambiente».
    El problema de los animales no está en que se les pegue más o menos —ésa es la consecuencia del problema—; su problema está en que son legalmente nuestros esclavos porque la sociedad los considera seres inferiores que existen para servirnos.
    Por tanto, para cambiar su situación, el orden de actuación debe ser: Combatir el antropocentrismo => Promover cambios legales => Perseguir la violencia contra los animales. Nunca al contrario.
    Perseguir las ramas de la cosificación animal es una lucha eterna que no conducirá a ningún resultado. Por eso es la elección favorita de las organizaciones animalistas; pues les permite explotar un nicho de mercado infinito en el seno de una sociedad desinformada y mal informada. De aquí pasamos al punto tercero.
  3. Construye consignas veganas. En un mundo tristemente regido por la superficialidad y un entendimiento limitado sobre su propia psicología, sesgos y aspectos neurológicos, un modo importantísimo de promover un movimiento social radica en emplear consignas eficientes. Cuanto más entendibles y más emociones susciten, mejor.
    Bien dirigidas, las emociones pueden conducir a generar un entorno en donde puedan exponerse ideas racionales. Por ejemplo: «Los animales también son personas», «Los animales son nuestros esclavos y no deberían serlo», «Los animales merecen respeto; no amor ni compasión», etc. ¿Suscitan cabreo, enojo, odio, etc? Pues mejor, señal de que nuestra labor va viento en popa. De aquí pasamos al punto cuarto.
  4. Desecha mitos sociales. La sociedad general posee poco conocimiento más allá de su nariz. Vive a base de creencias, dichos, costumbres y hábitos inculcados sin mayor reflexión que la mera repetición espacio-temporal desde su nacimiento. En muchas ocasiones, nos encontramos con que pocos nos escuchan porque la mayoría de la gente sostiene unas ideas diametralmente opuestas a la lógica básica.
    Por ende, se vuelve prioritario utilizar el principio humanitario para socavar las asunciones sociales sin base científica. Debemos insistir en que no necesitamos comer carne ni ningún producto de origen animal para crecer y estar sanos —los niños tampoco—; no somos carnívoros; no estamos diseñados para comer animales; no explotamos a los animales por necesidad o por determinismo biológico, sino por aprendizaje cultural; no necesitamos explotar animales para defender nuestro espacio, no necesitamos explotar animales porque lo dicte un dios, una fuerza mística, etc.
    Una vez superado el mito de la necesidad y una infinidad de falacias relacionadas es entonces, y sólo entonces, cuando podemos construir una base ética mediante activismo vegano. Y de aquí pasamos al punto inicial. ¿Ves qué fácil?

 

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¡Derechos Animales ya! - Paradoja del infinito

Los animalistas y la paradoja de Jevons

¡Derechos Animales ya! - Paradoja del infinitoLa paradoja de Jevons explica que los animalistas incrementan el número de víctimas animales cuando, en su afán de reducir el sufrimiento animal, mejoran la eficiencia y productividad de la industria.

Introducción

El número de animalistas en el mundo se cuenta por millones. Sin embargo, en ninguna parte del mundo ha habido avances sustanciales en materia de Derechos Animales. Cada día se crían y asesinan más animales en el mundo que en la jornada anterior.

En este artículo deseo ofrecer una respuesta a por qué los animalistas, a pesar de sus buenas intenciones, sólo están causando que más y más animales sigan siendo explotados y asesinados por sus enfoques errados y sus actitudes contradictorias. Para explicarlo, voy a partir desde el enfoque de una famosa paradoja de la macroeconomía: La paradoja de Jevons.

¡Derechos Animales ya! - Paradoja de JevonsLa paradoja de Jevons señala, en cierto sentido, que incrementar la eficiencia de la explotación animal aumenta el número de animales explotados.

¿Qué es la paradoja de Jevons?

La paradoja de Jevons, denominada así por su descubridor William Stanley Jevons (1835-1882), sostiene que, irónicamente, aumenta el consumo de un recurso conforme aumenta la eficiencia con la que se genera o utiliza dicho recurso. Se trata una paradoja en economía por ser contraintuitiva al pensamiento común y esperado.

Jevons observó que el consumo del carbón se elevó en Inglaterra después de que James Watt creara una máquina de vapor mucho más eficiente que el primer diseño creado por Thomas Newcomen. De esta forma, la nueva máquina de vapor, al consumir menos carbón, presentaba un menos coste de mantenimiento.

El invento de esta nueva máquina de vapor fomentó que muchas más empresas se interesaran por aplicarla a sus negocios y se crearan nuevas líneas ferroviarias, muchas de las cuales eran innecesarias o no iban lo suficientemente llenas de pasajeros o de mercancías.

Por todo ello, a pesar de que la nueva máquina de vapor consumía menos carbón, la extensión de esta tecnología dirigió hacia una explotación menos óptima del carbón y a un despilfarro todavía mayor que el existente hasta entonces.

¡Derechos Animales ya! - Gallinas ponedoras en jaulas - Organizaciones animalistasGallinas ponedoras hacinadas en jaulas. Las organizaciones animalistas sólo exigen regulaciones sobre la manera de criar y de tratar a los animales que redundan en beneficios para todos: para la organización, para la conciencia de los animalistas y para las empresas explotadoras.

La paradoja de Jevons aplicada a los animalistas

El animalismo engloba todas aquellas posturas que buscan realizar cambios sobre la manera de percibir o de tratar a los animales. En otras entradas previas ya he explicado pormenorizadamente que el animalismo no es un movimiento homogéneo. La típica expresión de «todos estamos en el mismo barco» no podría ser más desatinada. Al contrario, en el seno del animalismo se distinguen tres ideologías opuestas entre sí: proteccionismo, bienestarismo y veganismo.

Uno de los tópicos animalistas más repetidos es el reducir o eliminar el sufrimiento animal. Así ocurre porque casi la totalidad de los animalistas son especistas y bienestaristas. Es decir, no consideran que todos los animales merezcan respeto y sólo desean mejorar el trato o las condiciones en las que se ejerce la explotación animal según si el sufrimiento de los animales les reporta o no un beneficio personal o colectivo.

Si tomamos el ejemplo antes señalado, podemos observar que la paradoja de Jevons se cumple también cuando los animalistas (bienestaristas) y sus organizaciones asociadas ejercen campañas que buscan disminuir el consumo de productos de origen animal o cuando promueven un uso más eficiente de los animales al exigir cambios en materia de bienestar animal.

Así ocurre porque, al promocionar el reducetarianismo están validando la percepción de los animales somos recursos a los que consumir con moderación y al promover mejoras en el trato hacia los animales consiguen tanto mejorar la imagen de la industria como evitar accidentes laborales y otras situaciones que incrementan los beneficios y la productividad de dicha industria.

En otras palabras: la mentalidad bienestarista de los animalistas y sus campañas especistas y monotemáticas favorecen un aumento en el consumo de productos de origen animal por parte de los consumidores y facilitan la creación y adaptación legal de empresas ganaderas para su continuidad y ampliación a lo largo del tiempo. Los animales salen más baratos de mantener y los productos de origen animal logran unos márgenes mayores de beneficio.

La población humana no para de crecer y los animales esclavizados para alimentación, vestimenta, compañía, recreación, experimentación, terapias, etc., se crían a demanda. Esto implica que si los animalistas siguen centrándose en buscar maneras de que la explotación animal sea más eficiente, sólo consiguen perpetuar el problema y que cada vez haya un número mayor de animales esclavizados por partida doble.

¡Derechos Animales ya! - Recogida de piensos cárnicos para perros y gatos - Animalistas especistas y perro-gatistasPiensos cárnicos para perros y gatos recogidos por animalistas (bienestaristas).

[Fuente de la fotografía]

Un ejemplo cotidiano: los piensos cárnicos

Hace poco vi la publicación de una animalista, en cuyo avatar figuraba el lema Animal Rights Activist. Esta chica había participado en una recogida masiva de piensos para perros y gatos abandonados y recogidos en protectoras. Por desgracia, en las fotografías publicadas se observaba que todos los piensos recogidos eran cárnicos. Es decir, se ayudaba y cuidada a unos animales mientras se fomentaba y participaba en el asesinato de otros animales.

Una forma aplicada de la paradoja de Jevons radica en entender que si alguien participa en la explotación de unos animales para salvar la vida de otros animales, entonces está favoreciendo cambios en la industria que perpetúen la explotación —y el sufrimiento— de unos animales en beneficio de otros, y que todos los cambios habidos en el mundo se traduzcan en un mayor número de animales asesinados, tanto para consumo humano como para el de los animales a quienes hemos reducido como animales de compañía.

Como es de esperar, este tipo de acciones reciben constantes alabanzas dentro del mundillo animalista (bienestarista). En estos círculos no tiene cabida la reflexión ni la autocrítica, ni siquiera cuando se esgrime el lema de «activista por los Derechos Animales» mientras se practica todo lo contrario de aquello que representa la lucha por tales derechos. Para el animalista común y corriente, «animal» significa perro y gato; los demás seres encerrados en granjas o asesinados de determinadas formas no son animales para ellos.

A continuación, presento la conversación que mantuve con esta chica animalista después de indicarle, amablemente, la contradicción existente entre festejar que habían ayudado a cientos de perros y gatos mientras tales piensos implicaban la muerte de cientos de otros animales en mataderos. Responde ella (texto literal):

Cierto…en eso creo q estamos d acuerdo todos los animalistas , pero tu si lo eres también deberías d entender que las cosas se empiezan x abajo y van paso a paso…primero hay q evitar q se mueran d hambre y una vez conseguido esto por supuesto que la siguiente lucha es la q tu planteas…ahora contamos con los medios q tenemos a nuestro alcance.

No se puede obligar a nadie a ser vegano …se puede promover….hay muchas personas q aún no lo son y sin embargo si que ayudan muchísimo ….nadie se hace vegano de un día para otro…es un proceso….hay q ir paso a paso y para mi lo primordial es q no se mueran de hambre….y después d eso ya hablamos de ideologías….

Como siempre, ningún tipo de discriminación moral puede justificarse bajo el prisma de la lógica. Por ello, el interlocutor siempre está forzado a incurrir en falacias de todo tipo para excusar lo inexcusable.

Nadie están hablando de dejarlos morir de hambre. Existen los piensos veganos para gatos, perfectamente avalados por veterinarios. Precisamente, las cosas empiezan desde abajo. Esto significa que es imposible defender a los gatos si su alimentación depende de haber financiado previamente la muerte de otros animales. Nadie puede ser vegano por obligación, sin embargo, si alguien quiere ser justo con los animales sí tiene la obligación de ser vegano.

Es imposible otorgar derechos legales a perros y gatos mientras los demás animales sigan criados en granjas. Todos se rigen por el mismo marco legal. También hubo humanos en la época que ayudaban a los negros mientras tenían esclavos, pero eso no permitía que la lucha continuara. Hacer un bien no justifica cometer o ignorar otro mal cometido.

Y claro que hay un proceso en hacerse vegano. El asunto está en que casi ningún animalista se encuentra en proceso de hacerse vegano porque se conforma con cuidar a unos animales mientras no le importa matar a otros. Ésa es la realidad, ni más ni menos.

Finalmente, cabe señalar que el veganismo es un principio ético. Al igual que lo fue el abolicionismo de la esclavitud humana. Todas nuestras acciones se rigen por ideologías. Como señalé al inicio de este artículo, la ideología mayoritaria entre los animalistas se llama «bienestarismo» y ése es el origen del problema.

Tras mi réplica, ella vuelve a comentar:

No tengo intención d discutir pq sería absurdo teniendo en cuenta q sigo estando d acuerdo contigo….por supuesto q hay piensos veganos …pero no en todas partes….la mayoría d supermercados ni los tienen…además son bastante más caros….si tu puedes pagarlos t ánimo a q lo hagas ….m parece hasta frívolo criticar a gente q si q ayuda a alimentarlos….igual es más fácil teclear q ayudar….tu sabrás……

y el » bienestarismo» es bastante mejor q dejar q se mueran de hambre una cantidad importante si no hay dinero para todos …x lo tanto…primero bienestarismo antes q hambre y tortura ..y luego x supuesto q veganismo….x otra parte decir q la mayoría d animalistas no son veganos m parece otra frivolidad….de donde sacas los datos? Yo creo q estas equivocado….

Lo dicho…. igual no llegamos a un acuerdo en esto….solo tienes q pensar en ti mismo….si tuvieses solo unos filetes para comer y no fuese posible nada más de momento…creo q t los comerias antes de dejarte morir…..pues ya está….paso a paso…y ayudando

Viendo que no puede sostener su argumento, empieza el juego de los ataques personales y de las tergiversaciones. Esta chica me acusa de preferir de la muerte de los gatos mientras justifica la muerte de otros animales apelando a que los piensos veganos son más caros. ¡Eso sí que es una frivolidad a la altura de PETA!

Como suele ser habitual entre los animalistas por fruto de su narcisismo, ellos no son capaces de soportar crítica alguna sin que saquen a relucir su currículum vitae animalista. Afirma que yo pienso en mí mismo mientras, precisamente, mi comentario —y todo este artículo— busca hacer notar una contradicción con el fin de defender a todos los animales por igual.

Esta chica dice que no ayudo cuando, precisamente, cualquiera que tenga interés en informarse en internet sobre Derechos Animales se encuentra con esta página web, la cual es el resultado de miles de horas de estudio, reflexión y esfuerzo.

La falacia del paso a paso lleva existiendo desde el siglo XVIII, época en que se fundó en Inglaterra la primera organización animalista. Actualmente nacen y mueren más animales que nunca en el mundo, y los animalistas quieren solucionar una situación gravísima sin cuestionar la mentalidad que origina dicha coyuntura.

Finalmente, otros amigos animalistas vinieron en su ayuda y juntos se pusieron a insultarme y a comentar, de manera cínica, que lo mejor era ignorarme porque mis comentarios no ayudaban en nada a los animales. Todo ello, por supuesto, con una ortografía y una expresión escrita a la altura de un Premio Nobel de Literatura. Indignada, me bloqueó para no tener que soportar mi «obscenidad» al pedirle que no matara animales.

¡Derechos Animales ya! - Pensamiento lógicoEl pensamiento lógico brilla por su ausencia en un mundo lleno de ególatras y hedonistas que utilizan a los animales como ‘alter ego‘ de sus sentimientos y de su baja autoestima.

Conclusión

Los animalistas, lejos de evitar el sufrimiento animal, son causantes de aumentarlo al tener la misma mentalidad que subyace en el fenómeno de la explotación animal. La paradoja de Jevons sirve para argumentar que los animalistas llevan varios siglos empecinados en acabar con el sufrimiento animal mientras ellos lo causan y perpetúan al promover nuevas maneras de criar y asesinar animales más eficientemente.

El mantra de «reducir el sufrimiento animal», al igual que el de «salvar vidas», se usa a menudo para intentar justificar la injusticia. La razón fundamental de por qué toda crítica cae en saco roto está en que los animalistas (bienestaristas) realmente persiguen eliminar su propio sufrimiento.

Cuando un animalista dice estar en contra del sufrimiento animal o del maltrato animal, está únicamente en contra del sufrimiento que le genera a su persona conocer la existencia de tales circunstancias.

Cualquier cosa que le sirva a un animalista para reducir su propio sufrimiento, aunque sea una ilusión o una mentira reconfortante que solamente cause la perpetuación y el aumento del sufrimiento de millones de animales, le parecerá buena y deseable.

Y si uno osa romper esa burbuja, deberá preparase para sentir la ira de miles de animalistas con grandes currículums y pretensiones que correrán a linchar a aquel vil activista por los Derechos Animales que cuestione por qué hay gente usa este epíteto sin tener la más mínima noción de lo que ello conlleva para todas las víctimas.

La única manera de detener esta injusticia sin fin para todos los animales está en dejar de participar en toda forma de explotación animal. El principio ético básico que establece el respeto que merecen todos los animales se denomina «veganismo» y su práctica es sana a todas las edades.

Ni nosotros ni nuestros animales recogidos necesitamos comer carne ni consumir nada que provenga de animales, ni tampoco necesitamos vestirlos ni divertirnos a su costa. A pesar de ello, los animalistas se empeñan en encontrar nuevas formas de explotar a los animales y de mejorar la eficiencia de la explotación animal mientras se perciben como héroes de fantasía.

Se produce la triste paradoja de Jevons cuando los supuestos adalides contra el sufrimiento animal ponen todo su esfuerzo en que la sociedad humana continúe explotando a los animales con «menos sufrimiento» en un «paso a paso» infinito que nunca terminará.

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¡Derechos Animales ya! - Caballo Jet Set montado por jinete del equipo suizo

Jet Set, caballo asesinado en Tokio 2020

¡Derechos Animales ya! - Caballo Jet Set montado por jinete del equipo suizoEl caballo Jet Set, montado por Robin Godel, del equipo suizo, fue asesinado —«sacrificado»— tras sufrir una lesión en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Nótese que el caballo lleva un cierrabocas inglés que le impide cualquier tipo de resistencia ante las riendas.

[Fuente de la fotografía]

Introducción

Los juegos olímpicos se remontan a la Antigüedad, más específicamente, a la época en que imperaban las polis griegas y sus eternas rivalidades. No fue hasta finales del siglo XIX, en la primera edición de Atenas, cuando se retomaron estas competiciones con el objetivo de unir y enfrentar a atletas de todo el mundo. Nuestra sociedad se erige sobre el beneficio personal y colectivista. Por ello, más que un acontecimiento deportivo, se trata de una ocasión política y económica.

A lo largo del tiempo, han cambiado tanto los deportes como las modalidades preferidas. Si bien, algo que no ha cambiado en los juegos olímpicos ni en la mentalidad humana es el hecho de utilizar animales como meros instrumentos para la diversión, recreación, ostentación y lucro de seres humanos.

De entre los pocos deportes que incurren en la explotación animal —uso de animales como recursos— el salto ecuestre es uno de los más duros y terribles para aquellos caballos involucrados. Hace ya tiempo, publiqué una entrevista a Irene Aparicio Estada, quien había participado en la liga nacional de salto ecuestre en España. Recomiendo leerla de antemano para tener una idea de cómo se produce el adiestramiento y las prácticas crueles que en éste se ejercen.

En este artículo, voy a hablar del reciente asesinato del caballo llamado Jet Set, del equipo suizo de salto ecuestre, como nuevo ejemplo actual de la terrible realidad de la esclavitud animal, las consecuencias de la cosificación animal, el destino final de los animales cuando ya no sirven para un propósito humano y cómo los medios de comunicación, obedientes mercenarios de la información y de la manipulación, tratan de edulcorar y de justificar hasta los crímenes más aberrantes por simple dinero.

¡Derechos Animales ya! - Caballo Jet Set durante el concurso de salto ecuestreCaptura del momento en que el caballo Jet Set sufrió la lesión muscular en el obstáculo 20.

[Fuente de la fotografía]

Un resumen del suceso y de sus consecuencias

El 1 de agosto de 2021, en los retrasados Juegos Olímpicos de Tokio 2020 —me siento tentado a hacer un juego de palabras sobre la inteligencia colectiva—, el caballo Jet Set sufrió un desgarre de los ligamentos del pie derecho tras saltar el obstáculo número 20 del circuito. El equino recibió una atención veterinaria urgente —como un fórmula 1 en el pit box– y fue trasladado a las instalaciones, en donde las ecografías revelaron que su lesión era grave.

Como ocurre en los atletas humanos, una lesión puede hacer que un caballo no pueda volver a competir. No obstante, al igual que nuestra especie, quedarse cojo no significa estar condenado a morir. En humanos, nosotros mismos y nuestra sociedad comprende que tenemos el deseo de seguir viviendo a pesar de que podamos pasar una recuperación muy dolorosa o, incluso, aunque nos queden secuelas de por vida.

Los animales también poseen intereses inalienables. Esto significa que también quieren vivir, ser libres y que se respete su integridad. Queda lejos de toda duda que un caballo lesionado, u otro animal, lucharía hasta el final por sobrevivir y recuperarse. Sin embargo, que un animal reciba cuidados se traduce en unos enormes gastos y dichos gastos no quedarían cubiertos si tal animal no pudiera nunca volver a competir, o no con garantías de triunfo.

Un equipo deportivo no puede —ni podría— decidir sobre la vida de un atleta humano herido, en cambio, como todos los animales del mundo están catalogados como «bienes muebles semovientes» —objetos con movimientos autónomo—, es absolutamente legal que un humano o un grupo de humanos manden a asesinar a un atleta de otra especie si no se quiere que éste siga viviendo para así evitar costes. Esta acción antropocéntrica recibe el nombre eufemístico de «sacrificio». Pues, como ocurrió durante la esclavitud negra, a nuestra sociedad no le gusta llamar «asesinato» a aquellas maldades que practica contra quienes cataloga como seres inferiores.

¡Derechos Animales ya! - Caballo Jet Set sacrificado por lesión durante las pruebas de doma y de salto ecuestreEl caballo Jet Set había participado previamente en las pruebas de doma ecuestre antes que en la de salto ecuestre, la cual le costó la vida a manos de la perversidad humana.

[Fuente de la fotografía]

El asesinato de Jet Set, un crimen edulcorado

La lesión del caballo Jet Set se especulaba lo suficientemente grave como para suponer el fin de su utilización como montura. Hasta entonces, había servido para que un humano de pequeño peso —y de menor ética— se sentara sobre sus lomos y le tirara del bocado para indicarle cuáles movimientos hacer y qué obstáculos saltar.

Viendo que la inversión estaba perdida, el equipo suizo se puso a trabajar para tratar de buscar una salida rápida y rentable para todas las partes involucradas. ¿Qué se hace cuando un monoplaza ya no sirve para salir a la pista? La respuesta es obvia: se sustituye por otro. Huelga señalar que, por mucho dinero que cueste un equino o por mucho dinero que se pierda en su compra-venta, sale más rentable criar, coaccionar, manipular y maltratar a un caballo o yegua joven para que se amolde aquello de que él o ella se espera.

Jet Set tenía 14 años, ésa ya es una edad bastante avanzada para un caballo explotado en competiciones de élite. Aunque se curase, ya no iría a competir de nuevo con 18 años. Eso no te lo van a comentar los medios, claro.

En virtud de ello, la maquinaria mediática de Suiza y de los propios Juegos Olímpicos de Tokio 2020 se pusieron manos a la obra para edulcorar el crimen cometido y dotar de «compromiso ético y humanitario» a un deporte en donde los caballos son meros instrumentos para la obtención de fama y dinero.

El grueso de los medios de comunicación, tanto hispanohablantes como extranjeros, se han limitado a exponer literalmente el comunicado oficial. Podría citar aquí una decena de medios grandes que han publicado exactamente las mismas palabras con distinto titular en una oda a la pereza y a un profundo rigor periodístico. La mayor crítica que puede encontrarse en un medio generalista no es otra cosa más insulsa que decir «el suceso ha generado polémica». Ya está, pasemos a otra cosa.

El comunicado presentado, a modo de cortafuegos político y posmoderno, recurre a un lenguaje plagado de expresiones buenistas para encubrir acciones injustas, egocéntricas y meramente lucrativas.

Primero, los organizadores alegaron que el caballo Jet Set había «tenido que ser sacrificado», como si decretar la muerte sobre un animal sano sano —sólo con una rotura muscular— fuese poco menos que una obligación ética. Este uso del lenguaje es intencional para tratar de influir en los lectores y oyentes como si la decisión tomada hubiera procedido de un juicio neutral, justo y en consideración del animal.

Lo más objetivo e imparcial habría sido expresar «hemos tomado la decisión unilateral de asesinar al caballo Jet Set porque ya no sirve como instrumento para nuestros intereses económicos». Y sí, es justo y oportuno utilizar el verbo «asesinar» porque se causa la muerte intencional de un sujeto en beneficio de un tercero; el beneficio está, en este caso, en ahorrar gastos derivados de su recuperación y en el propio hecho de que ya no servirá para competir.

Muchos miembros de nuestra sociedad suelen echarse las manos a la cabeza y acusan de «humanización», entre otras falacias, a quienes emplean términos reservados para humanos. Irónicamente, los mismos medios de comunicación que hablan de «sacrificio» cuando un humano mata a un animal no tienen reparos en hablar de asesinato cuando es un animal quien mata a otro animal; aun cuando los animales no son responsables moralmente de sus actos.

El escueto comunicado oficial decía lo siguiente:

Por razones humanitarias y con el acuerdo de los propietarios y el jinete suizo, se tomó la decisión de sacrificar el caballo.

Vamos a ver, por razones humanitarias no cabría jamás utilizar ni exponer a un animal a riesgos, peligros ni infligirle sufrimiento. En cambio, nos encontramos a diario que los animales son sistemáticamente violentados en diferentes prácticas con el único fin de obtener placer y dinero al usarlos como alimento, vestimenta, transporte, diversión, etc.

Estas «razones humanitarias» se han alegado en más de una ocasión para justificar el asesinato de perros supuestamente contagiados por virus epidémicos —el famoso caso del perro Excalibur— y de aquéllos heridos por incendios, bombas y otras situaciones en donde se los emplea como meros instrumentos desechables. El principio humanitario es un principio que el ser humano solamente aplica para sí mismo debido al especismo.

¡Derechos Animales ya! - Caballo tomado del ramalHace unos meses, el mundillo ecuestre se consternó por el asesinato y las mutilaciones de caballos perpetrados por una secta en Francia. Si hubieran sido ellos quienes hubiesen ejercido tales acciones, los medios no mostrarían ninguna indignación.

[Fuente de la fotografía]

El blanqueo de los veterinarios

Los medios de comunicación se convierten en cómplices perfectos de cualquier crimen, depende de si los financia la víctima o el victimario. Por ejemplo, el periódico As, ha optado por aprovechar el asesinato del caballo Jet Set para hacer una revisión completa y lavar la imagen de distintas acciones relacionadas con el mundillo, a saber, la compra-venta millonaria de sementales y el hecho de que una yegua campeona será ahora dedicada como hembra de vientre para parir potros que correrán el mismo destino que ella. Todo ello narrado con un tono triunfal, como si tales animales estuvieran orgullosos de terminar con una corona de flores entre las orejas.

Si los medios constituyen la manera de llegar a la gente, el modo más certero de manipular a las masas está en apelar a la voz profesional para incurrir en falacias ad verecundiam. Tal como aparece en la noticia del periódico As antes señalada, los veterinarios que viven a costa de estas actividades ecuestres no han tardado en excusar esta decisión:

La lesión que se ha sufrido prácticamente, en la mayoría de los casos, es irreversible: operación difícil en la pata, y luego un tiempo de recuperación de varios meses con el caballo colgado para evitar que apoye sus cascos con la ansiedad que produce a un animal acostumbrado a la competición. La mayoría de los veterinaios [sic] opinan que en estas circunstancias lo mejor es evitar el sufrimiento del animal, y se acepta y da por buena la soluición [sic] de Godell, un campeón precoz en Suiza, que lleva destacando desde los 14 años en su país.

Están afirmando, en pocas palabras, que la ansiedad de un animal durante su recuperación justifica quitarle la vida apelando al supuesto e hipotético sufrimiento que ello conlleva. Con ese argumento podríamos decretar el asesinato de casi todos los animales que entran en quirófano, por no mencionar que podríamos liquidar a casi la totalidad de los humanos ingresados en hospitales y quedarnos tan anchos hablando sobre lo que nos importa el sufrimiento humano y lo humanitarios que seríamos.

Los veterinarios están al servicio de los intereses humanos. Y esto no lo afirmo yo, sino una excelente compañera veterinaria cuyos años de experiencia le han valido para ser muy crítica con sus compañeros de profesión. No es un misterio que los veterinarios deben servir y decir aquello por lo que se les paga. Si bien, la razón fundamental de porque muchos veterinarios están o estarían de acuerdo con el sacrificio de un animal como Jet Set está en la mentalidad bienestarista.

Aunque este término rimbombante le suene a chino a la mayoría de la sociedad, casi todo el mundo es bienestarista y no lo sabe. Esto significa que el individuo común y corriente sólo se opone al sufrimiento de los animales en la medida en que este sufrimiento no le reporte placer o beneficio.

Domar a un caballo implica sufrimiento; pero dicho sufrimiento, entre otras terribles prácticas, se considera «requerido» para su potencial explotación por parte del ser humano, por tanto, nadie hablará de «maltrato animal» aquí. De hecho, en el salto ecuestre se emplean métodos bastante crueles para enseñar a un caballo a saltar, tales como ponerles chinchetas en las cintas que recubren y protegen sus manos para que evite chocar contra las barras de los obstáculos.

Quien llega a la élite profesional ha tenido que digerir tales prácticas como «necesarias» y no las considera maltrato. Por el contrario, pegarle en exceso o clavarle las espuelas hasta sangrar no conduce a ningún beneficio definido, por ende, tanto los jinetes como los animalistas de turno podrían considerarlo «maltrato», siempre a la luz subjetiva y conveniente de quien juzga la acción perpetrada.

Los jinetes y veterinarios que están a favor de asesinar animales bajo el término de eutanasia no se oponen al sufrimiento de los animales, sino a su propio sufrimiento al tener que atender, velar o sufragar los gastos derivados de que el animal continúe viviendo. Este sufricentrismo egocéntrico, muy frecuente también entre «amantes de los animales» aparece bien argumentado en el artículo «Los animalistas y la paradoja de Jevons».

¡Derechos Animales ya! - Caballo se hace el muerto para no ser montadoHace años se volvió viral la noticia de que un caballo en China se hacía el muerto para evitar ser montado. La sociedad niega la voluntad e inteligencia de los animales al mismo tiempo que los obligamos a aprender toda clase de malabares.

[Fuente de la fotografía]

Conclusión

Los caballos, como otros animales, sólo parecen importar o tener un valor en la medida en que sirvan a intereses humanos. Nuestra sociedad, en lugar de cuestionar nuestra legitimidad para decidir sobre la vida de otros animales, se otorga potestad para hacer lo que le conviene y se engaña a sí misma para pensar que hace lo correcto.

Aunque no me gusta contar anécdotas, el caso de Jet Set me ha recordado a un tema de conversación que tuve con otro alumno mientras estudiaba mi carrera. Éste me contaba una película, basada en hechos reales, en que un jinete había matado a su caballo obligándolo a correr hasta la extenuación por tal de llegar a un hospital con un familiar enfermo en brazos.

A pesar de que todavía no era vegano, me costaba entender cómo el ser humano podía provocar adrede la muerte de un animal para beneficiarse uno mismo o a sus seres queridos. Hoy este ejemplo ya no me sorprende. Si entendemos que nos enseñan desde pequeños que todos los animales del mundo existen para servirnos, sacrificar a nuestros objetos o desecharlos es una consecuencia lógica de esa misma enseñanza.

No basta con pedir un mejor trato para los animales porque dicho trato siempre quedará supeditados a los intereses humanos. Las víctimas merecen derechos legales reconocidos a la altura de todos los seres humanos. Ellos tienen conciencia y sentimientos. Son personas en un sentido ético y debemos reconocerlos asimismo como personas en un sentido legal.

Es hora de evolucionar. La evolución se llama «veganismo» y está al alcance de todos. Y no es una dieta, sino un principio ético que conforma la base de los Derechos Animales.

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