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¡Derechos Animales ya! - Los activistas veganos deberíamos permanecer unidos por los Derechos Animales

Los activistas veganos deberíamos permanecer unidos

¡Derechos Animales ya! - Los activistas veganos deberíamos permanecer unidos por los Derechos AnimalesLos activistas veganos deberíamos permanecer unidos. Los animales necesitan la unión, la fuerza y colaboración de todos los veganos para que su realidad salga a la luz y la sociedad pueda comprender por qué merecen respeto por sus intereses inalienables.

La importancia de que los activistas veganos permanezcamos unidos

Al poco de comenzar como activista vegano, entendí que resultaba primordial que los defensores de los Derechos Animales permaneciéramos unidos. En este artículo quisiera lanzar una reflexión sobre la importancia de que tratemos de conocernos, charlar, ejercer actividades y distintas acciones en común para facilitar el traslado y la comprensión del veganismo y de los Derechos Animales a la sociedad.

Cuando digo que los activistas veganos deberíamos permanecer unidos no deseo incurrir en la típica falacia unionista de «todos estamos en el mismo barco». Es evidente que el movimiento animalista, en su mayoría, no defiende los Derechos Animales. Cada activista vegano puede tener unas convicciones personales ligeramente diferentes, pero si nuestros convicciones éticas son iguales respecto al cese de la explotación y esclavitud animal, deberíamos realizar un esfuerzo por colaborar.

La unión permite sumar la fuerza que tiene cada vegano por separado para hacer algo más grande, algo que marque un antes y un después en la historia del veganismo. El activismo individual es muy importante porque podemos realizarlo sin depender de nadie. Sin embargo, si queremos que el veganismo sea un principio moral aceptado y asumido por la sociedad, aunar fuerzas como colectivo creará un movimiento unido y consistente que resonará aún con más fuerza en ésta.

Hasta la fecha, creo que una de las limitaciones de nuestro movimiento ha sido el silenciamiento, la marginalidad impuesta y la acción individual de cada activista por separado. Si queremos cambiar la realidad que padecen las víctimas no humanas y trasladarle a la sociedad las razones de por qué merecen respeto, debemos unirnos y colaborar en esta causa común.

Cada quien puede desempeñar funciones vitales en situaciones en las que una determinada profesión o conocimiento en una materia se vuelve de extrema importancia. Cada uno posee habilidades únicas que pueden marcar la diferencia en el movimiento abolicionista.

Así pues, si eres vegano o vegana y deseas lo mismo que nosotros —el fin de la esclavitud animal en todas sus formas—, no dudes en contactar conmigo para lo que quieras y busca a otros activistas con quienes compartir ideas, acciones y experiencias. Estamos seguros de que así caminaremos mejor y más lejos. Todos los activistas veganos tenemos algo que aportar.

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Rituales satánicos con caballos en Francia

Partido Vegano - Caballos en un prado - Rituales satánicosLos caballos y otros animales desean vivir libres de nuestra dominación y sometimiento. La noticia de que en Francia se han practicado rituales satánicos en que mutilan y asesinan caballos vuelve a evidenciar la enorme disonancia social de la humanidad.

Mutilación y asesinato de caballos por rituales satánicos en Francia

Gracias al activista Manuel Gil Estévez nos hemos enterado recientemente de una noticia publicada por El Mundo. Este medio se hacía eco de rituales satánicos practicados con caballos en Francia con fines desconocidos:

Cerca de 30 caballos han sido mutilados y asesinados en lo que va de año en distintas zonas del país. Los investigadores no descartan que se trate de prácticas satánicas.

Al leerlo se me ocurrió que estos hechos tan lamentables podían servir para aclarar algunos conceptos sobre el bienestarismo, la disonancia social e, inclusive, el mal uso del término «eutanasia» en animales.

Como señaló nuestro compañero Manuel Gil Estévez, si este rito se hubiera producido por motivos gastronómicos en lugar de por razones religiosas, estos acontecimientos no serían noticia. Si acaso, podrían haber sido noticia si estos ritos religiosos se hubiesen correspondidos con los de alguna religión no mayoritaria en Francia y en otros países occidentales. La disonancia social desemboca en que un mismo suceso se considere una injusticia o no según factores externos.

Si esto mismo se hubiese realizado con cabras en mitad de una calle por el rito Halal, habría habido una confrontación entre quienes lo considerarían una barbarie impropia de Occidente y quienes lo estimarían como una acción respetable de su cultura. De hecho, la hipocresía llega a provocar que haya humanos capaces de justificar graves aberraciones, como la matanza de caballos salvajes en Australia, por razones mucho más nimias y triviales. En lo que se refiere a las vidas de los animales, el ser humano es capaz de relativizar cualquier acción por aberrante que fuere.

Si a estos caballos los hubieran mutilado y asesinado por la simple razón de que ya no valieran para competir, para pasear humanos, para practicar terapias, para arrastrar cargas, o porque el propietario no pudiese o no deseara mantenerlos, ninguno de estos hechos habrían acabado recogidos en ningún periódico ni medio de comunicación. De hecho, si así hubiese sido, nuestra sociedad, tan disonante, no lo consideraría siquiera asesinato.

Los mismos humanos que hoy maldicen a estos satánicos en Francia dejarían de hacerlo y se sumarían a sus matanzas si éstos alegasen que comen caballos por su grato sabor, por la exquisitez de su carne o porque «lo necesitan» debido a la falta de otros recursos alimenticios.

El ser humano sólo juzga las acciones que se comenten contra los animales en función de si se le reporta o no un beneficio. Esto, a su vez, se correlaciona con la visión general de aquellas acciones bien vistas o mal vistas. De esta manera, nuestra mentalidad utilitarista ha ido definiendo, a lo largo de los siglos, cuáles cosas estaban bien o mal hacerles a los animales según la conveniencia del momento. En culturas pasadas se practicaba con normalidad los sacrificios de animales y de humanos, por tanto, aquellas culturas no lo consideran «maltrato» ni asesinato.

Partido Vegano - Dos caballos trotan por un prado - Disonancia social - FranciaLos caballos y otros animales valoran su libertad e intereses inalienables. La misma gente que, por disonancia social, se echa las manos a la cabeza por la existencia de rituales satánicos debería dejar igualmente de percibir a los animales como objetos a su servicio.

¿Por qué suceden estos rituales satánicos?

Los animales de todo el mundo están y estarán absolutamente desprotegidos mientras el ser humano sólo evalúe las acciones que perpetra contra ellos en función del beneficio obtenido. Esta mentalidad utilitarista permite que cualquiera pueda estar contra el «maltrato animal» y con su sufrimiento sin mover un dedo.

Nuestro error como sociedad radica en que asumimos, dogmáticamente, que tenemos legitimidad para usar los animales como simples recursos para nuestros fines. Cuando un animal ya no sirve para su fin establecido por el ser humano, éste lo asesina y recurre a eufemismos como el término «eutanasia» para ocultar razones de interés propio. Por ejemplo, muchos caballos y otros animales son sacrificados cuando suponen un gasto que el propietario no está dispuesto a afrontar ante la ausencia de un retribución en servicios.

Noticias como la presente sólo indignan a una sociedad hipócrita que participa a diario en la explotación, esclavitud y el asesinato sistemático de otros millones de animales. Lo que a la sociedad parece preocuparle en el fondo es que estos rituales satánicos con caballos estén fastidiando el negocio de las yeguadas y de sus explotadores en general. Dado que las grandes organizaciones animalistas no defienden los Derechos Animales.

No cabría extrañarse de que, en el caso de que estas prácticas continuasen y se volvieran más frecuentes, alguna organización animalista propusiera regular estos rituales satánicos con consignas del tipo «nada de cortar el hocico y desangrarlos sin previo aturdimiento», «sufrimiento cero para los sacrificios satánicos».

Así de disonante es nuestra sociedad. Y los activistas veganos conocemos y condenamos la arbitrariedad humana, en todos los sentidos, en defensa absoluta de los animales y sus derechos.

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¡Derechos Animales ya! - Granjas de caracoles - Animales invertebrados

Las granjas de caracoles y el desprecio hacia los animales invertebrados

¡Derechos Animales ya! - Granjas de caracoles - Animales invertebradosTodos los animales merecen respeto porque poseen intereses inalienables. Los animales invertebrados no merecen menos. En esta entrada hablamos sobre las granjas de caracoles.

Las granjas de caracoles también son una forma de ganadería

La explotación animal es universal porque la humanidad considera a todos los animales del mundo como seres inferiores que existen para servirnos. A tenor del actual desarrollo de las economías emergentes y la búsqueda de nuevos recursos que extraer de los animales, cada vez aparecen y se diversifican nuevas tipologías de granjas para satisfacer hasta el último apetito egoísta de nuestra civilización actual. En esta publicación, desde el Partido Vegano vamos a hablar de las granjas de caracoles.

Las granjas de caracoles son centros ganaderos poco convencionales dedicados a la crianza de caracoles por su carne (un eufemismo para la cosificación de su cadáver).

Como en otras formas de ganadería, las granjas de caracoles hacinan a distintas especies de caracoles y manipulan su crianza y alimentación para acelerar el crecimiento y obtener toneladas de pobres víctimas que luego vender a bares o a tenderetes en la vía pública donde se los vende a granel mientras mueren unos encima de otros y terminan hervidos.

El consumo de caracoles está muy extendido en España, sobre todo, en época estival. La explotación animal, en su conjunto, es de origen cultural y no subyace en una necesidad absoluta e inapelable; sino a la comodidad y a los convencionalismos de una sociedad dada. Al margen de que los caracoles nos parezcan unos animales más o menos bonitos o feos, todos ellos sienten, padecen y quisieran vivir en lugar de terminar en una cazuela.

¡Derechos Animales ya! - Caracol sobre una rocaTodos los animales con la capacidad de sentir merecemos respeto. Los animales invertebrados no merecen menos.

Los animales invertebrados también merecen respeto

Pocos se acuerdan de estos animales y de su explotación porque la sociedad, especista, se interesa por unos u otros animales según sus propios criterios antropocéntricos y las organizaciones animalistas se centran, ante todo, en aquellos animales por los cuales sus donantes experimentan una mayor afinidad. No en vano, el animalismo institucional es un negocio. Como ejemplo flagrante tenemos la nueva Dirección General que dice defender los Derechos Animales mientras perpetúa cada una de las leyes más injustas que existen para los animales.

Los activistas veganos condenamos las granjas de caracoles y toda forma de explotación animal. No existe ningún modo ético o compasivo de criar, esclavizar y asesinar animales como todos entendemos que tampoco puede haberlo para seres humanos.

Si realmente nos importa la justicia, debemos comprender que todos los animales, pequeños y grandes, sean vertebrados o invertebrados, merecen respeto porque ellos, como nosotros, poseen intereses inalienables tales como la vida, libertad e integridad.

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Partido Vegano - Viñeta bienestarista acerca del maltrato hacia los caballos (Thomas Worth, 1880) - ASPCA - Campñas animalistas del pasado y del presente

Las campañas animalistas no han cambiado desde el siglo XIX

Viñeta bienestarista acerca del maltrato hacia los caballos (Thomas Worth, 1880) - ASPCA - Campñas animalistas del pasado y del presente - Campañas animalistasViñeta bienestarista, dibujada por Thomas Worth en 1880, fundador de la ASPCA, para denunciar el maltrato sufrido por los caballos explotados en los transportes. Las campañas animalistas del siglo XIX no se diferencian de las actuales ejercidas por organizaciones animalistas.

Las campañas animalistas perpetúan la esclavitud animal

A título personal, me considero un amante del análisis crítico de nuestra historia para evitar los mismos errores del pasado. Los activistas veganos debemos conocer, con argumentos, que las campañas animalistas y sus medidas bienestaristas son un error tanto ético como estratégico:

  1. Suponen un error ético porque pedir un mejor trato para las víctimas no equivale a respetar ni a exigir derechos legales para ellas.
  2. Y suponen un error estratégico porque sólo ayudan a perpetuar el statu quo.

Tomemos, por ejemplo, un caso práctico. La viñeta que figura pertenece a una publicación realizada por Thomas Worth en 1880, fundador de la ASPCA (American Society for the Prevention of Cruelty to Animals), una organización animalista centrada en el maltrato que sufrían los caballos explotados para los servicios de transporte. Dicha organización sigue vigente en EE.UU y no ha variado su mensaje en aproximadamente 160 años.

Si observamos y leemos los argumentos de esta organización, nos daremos cuenta de que unos 160 años más tarde, las organizaciones animalistas de la actualidad siguen lanzando el mismo mensaje que en el siglo XIX. ¿Cómo se puede hablar de ir «paso a paso» cuando la estrategia y los logros —inexistentes— no han variado en siglo y medio?

El mensaje bienestarista de que basta con luchar contra el maltrato animal resulta insuficiente porque no cuestiona que los seres humanos carecemos de legitimidad para utilizar a los animales como objetos a nuestro servicio.

Partido Vegano - Niños jugando junto a caballo muerto (siglo XIX)En esta fotografía, tomada cerca de 1900 en Nueva York, varios niños aparecen jugando junto a un caballo muerto. Esta imagen sirve para evidenciar la absoluta normalización pasada y presente respecto al holocausto animal por la inculcación del especismo.

Las organizaciones animalistas son cómplices de la explotación animal

A propósito de estas campañas animalistas, orquestadas por Thomas Worth para ASPCA en el siglo XIX, en el libro «The horse in the City» figura un comentario magistral contra la paradoja de las medidas bienestaristas:

Note the ambiguity here. While anti-cruelty groups were ostensibly focused on the living side of living machines, many of their policies also served to facilitate the use of horses as machines. The reality never quite matched the rhetoric and, of course, it introduced the familiar paradox of humans probably being the leading killers of animals in cities.

Nótese la ambigüedad aquí. Mientras los grupos anticrueldad se enfocaban ostensiblemente en los aspectos cotidianos de sus máquinas vivientes, muchas de sus políticas también servían para facilitar el uso de los caballos como máquinas. La realidad nunca coincidía con la retórica y, por supuesto, esto causaba la paradoja evidente de que los humanos se convertían en los máximos asesinos de animales en la ciudad.

La ASPCA no consiguió ni ha conseguido frenar el maltrato pasado y presente hacia los caballos porque el maltrato es una consecuencia lógica y esperable de que los consideremos seres inferiores que están obligados a servirnos. Y lo que es peor: facilitó la explotación de los caballos, incrementó el beneficio de sus explotadores e hizo aumentar el número de caballos explotados. Las estadísticas y otros argumentos que prueban esto se hallan en este mismo libro.

Al igual que esta viñeta asumía que estaba bien explotar caballos en carruajes si se hacia con buenos tratos, las organizaciones animalistas lanzan el mensaje de que está bien explotar y asesinar animales si se les da una buena vida. ¿Qué ha cambiado desde entonces? Nada.

Conclusión

Los activistas veganos tenemos la obligación moral de mostrar la realidad y explicar que toda realidad tiene su origen en nuestra mentalidad. Si no cambiamos nuestra mentalidad para con los animales y seguimos repitiendo mensajes erróneos y antiguos, nada cambiará para las víctimas no humanas. De hecho, cada vez surgen nuevas formas de explotación y hechos atroces.

Si no eres vegano, piensa que no basta con oponerse a los zoológicos, los acuarios, a la caza, a las jaulas, a los festejos taurinos, al festival de Yulin, a las granjas peleteras nacionales o exóticas ni tiene sentido promover el respeto que merecen los animales apelando al medio ambiente. Para ser justos con todos los animales debemos rechazar el especismo, hacernos veganos y defender sus intereses inalienables.

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¡Derechos Animales ya! - Granjas de insectos - El mito de las proteínas de origen animal - Invertebrados

Las granjas de insectos y el mito de las proteínas

¡Derechos Animales ya! - Granjas de insectos - El mito de las proteínas de origen animal - Invertebrados

Las granjas de insectos son una nueva forma de explotación animal, nacida en el seno de una sociedad especista en que está presente el mito de las proteínas de origen animal y un fuerte desprecio hacia los animales invertebrados.

Las granjas de insectos son un reflejo del desprecio por los invertebrados

La explotación animal es universal porque la humanidad considera a todos los animales del mundo como seres inferiores que existen para servirnos. A tenor del actual desarrollo de las economías emergentes y la búsqueda de nuevos recursos que extraer de los animales, cada vez aparecen y se diversifican nuevas tipologías de granjas para satisfacer hasta el último apetito egoísta de nuestra civilización actual. En esta publicación, me gustaría hablar sobre las granjas de insectos.

Las granjas de insectos son centros ganaderos poco convencionales dedicados a la crianza de insectos por su carne. Como en otras formas de ganadería, las granjas de insectos hacinan a distintas especies de insectos y manipulan su crianza y alimentación para acelerar el crecimiento y obtener toneladas de cadáveres crujientes que moler, triturar o gestionar de la manera adecuada para producir otros productos de consumo.

Estas granjas han cobrado un especial protagonismo en nichos ecologistas por la creencia desvirtuada de que son fuentes de proteínas eficientes y baratas. Esto no es del todo cierto. A pesar de que la concentración de proteínas es relativamente elevada en insectos, muchísimos productos vegetales cuentan con una concentración muy alta de proteínas y muy superior a las necesidades humanas.

En todos los casos, la explotación animal es de origen cultural y no subyace en una necesidad absoluta e inapelable; sino a la comodidad y a los convencionalismos de una sociedad dada. Los nutrientes y otros beneficios que aporte la muerte de un animal no hace que su explotación como recurso sea correcta.

file:///home/adr/Mi propio contenido/Mi VPS/Derechos Animales ya - Imágenes/¡Derechos Animales ya! - Oruga sobre un frutoNo necesitamos comer animales, ya sean vertebrados o invertebrados, para obtener proteínas. Las granjas de insectos se alimentan del mito social de que las proteínas de origen animal sean diferentes o mejores nutricionalmente que las de origen vegetal.

El mito de las proteínas de origen animal se ceba con los invertebrados

Ante todo, nos encontramos que la proliferación de las granjas de insectos se ve alimentada por el prejuicio de que se requiera comer animales para obtener proteínas. Y, sobre todo, si se han alzado pocas voces críticas contra esta nueva forma de explotación animal en Occidente se debe al especismo hacia los insectos y la creencia de que son animales inferiores por ser tan distintos de nosotros.

Los activistas veganos condenamos las granjas de insectos y toda forma de explotación animal. No existe ningún modo ético o compasivo de criar, esclavizar y asesinar animales como todos entendemos que tampoco puede haberlo para seres humanos.

Si realmente nos importa la justicia, debemos comprender que todos los animales, pequeños y grandes, sean vertebrados o invertebrados, merecen respeto porque ellos, como nosotros, poseen intereses inalienables tales como la vida, libertad e integridad debido a la capacidad de sentir.

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