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¡Derechos Animales ya! - Las normas especistas de Facebook y los justicieros modernos

Las normas especistas de Facebook y los justicieros modernos

¡Derechos Animales ya! - Las normas especistas de Facebook y los justicieros modernos - Lenguaje deshumanizanteFacebook tiene normas especistas por las cuales se considera «lenguaje deshumanizante» lanzar analogías sobre la esclavitud humana y animal, y señalar que los animales merecen respeto como los humanos si algún particular o colectivo se ofende por ello. Las normas especistas de Facebook reflejan el antropocentrismo y el especismo de una sociedad aparentamente obstinada por la consecución de una justicia universal. Los justicieros modernos no actúan con justicia porque ni siquiera entienden ese concepto.

Las normas especistas de Facebook y la hipocresía de los justicieros modernos

Los activistas veganos las leyes especistas de la misma manera en que cualquier humano justo debiera oponerse a leyes racistas o sexistas. En el día de hoy, quisiera lanzar una condena absoluta y tajante a las normas especistas de Facebook.

En los años que he participado en redes sociales muchas veces me han censurado, a nivel de usuario o página, por establecer analogías entre la esclavitud humana y la esclavitud animal. Las respuestas viscerales e irracionales siempre se resumen en alegar que «no es lo mismo» para, seguidamente, insultar o denunciar los diseños o ensayos del activista de turno.

La censura en Facebook es el reflejo de la actual dictadura de las masas por la corrección política. La censura en internet es el pan de cada día porque la sociedad es incapaz sino de responder con amenazas y violencia a cualquier cosa que contradiga sus creencias o intereses egoístas. La fuerza es el arma predilecta de quien carece de argumentos. Y no existe ningún argumento válido para justificar el especismo ni el exterminio de millones de animales al día.

¡Derechos Animales ya! - Censura en FacebookLas normas especistas de Facebook son el resultado de una dictadura social basada en el mantenimiento de las creencias e ideas de una masa social egoísta, narcisista y desconectada de cualquier víctima que no sea uno mismo.

La dictadura de masas por corrección política

Como figura en la imagen, Facebook prohíbe cualquier comparación de seres humanos con animales. Esta medida, tal como está expresada, es arbitraria y subjetiva; pues antepone los sentimientos que despierta una comparación en un particular o en un colectivo frente a la veracidad de dicha comparación. Asimismo, la estulticia del redactor se evidencia al señalar «insectos» o «animales» como si los insectos no fuesen animales.

Hoy vivimos un periodo de oscurantismo que nos recuerda a épocas pasadas. En la Edad Media podían ajusticiar a alguien por no compartir la fe mayoritaria de un lugar. En la actualidad, pueden dilapidarnos física e intelectualmente por oponernos con justicia y vehemencia a las creencias arbitrarias y acciones injustas de nuestra sociedad del siglo XXI.

Las normas especistas de Facebook y de otras redes parten desde la premisa falsa de que expresar algún tipo de comparación entre humanos y animales incurra en un lenguaje deshumanizante. Cuando los defensores de los Derechos Animales lanzamos analogías entre humanos, no estamos comparando personas humanas y no humanas.

Cuando lanzamos analogías, estamos comparando formas de opresión y similitudes sistémicas entre la explotación y esclavitud humana y la explotación y esclavitud animal. El origen de todas las opresiones es el mismo. Entender esto se vuelve fundamental si alguien quiere ser justo. Las normas especistas de Facebook suponen, por tanto, una injusticia para los animales y una violación hacia la libertad de expresión de sus defensores.

¡Derechos Animales ya! - Hinchas de fútbol en las callesLos justicieros modernos se parecen a los hinchas de un equipo de fútbol o a los seguidores de un actor o cantante. La mayor parte de la humanidad carece del nivel de conciencia necesario para establecer sus propias creencias e ideales.

Los justicieros modernos no entienden qué significa la justicia

En nuestro contexto actual, muchos grupos que supuestamente defienden la justicia y la igualdad son los mayores opositores a ambas categorías; pues no dudan negar, censurar, linchar, atacar y boicotear que a los animales se los reconozcan como víctimas y que se les reconozcan derechos legales.

Así sucede porque estos individuos antropocéntricos no conocen ni comparten realmente el significado de la justicia. Ellos conciben la justicia como una especie de materia finita por la cual unos deben perder derechos para otros ganarlos. Y esto no tiene ningún sentido.

Las normas y las leyes especistas se deben a lo enraizado de nuestro antropocentrismo. En nuestros días no prima la observación, la autocrítica ni la coherencia; sino la indignación, el reaccionismo y el tribalismo endogrupal. Una sociedad de futuro que respete a los animales es incompatible con una sociedad hipócrita, irracional e infantilizada.

Los activistas veganos somos críticos porque no criticar significa validar el statu quo. Y validar el statu quo significa consentir que los animales sigan estando oprimidos y continúen siendo asesinados por el placer de la sociedad general y por la complacencia de muchos justicieros modernos.

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¡Derechos Animales ya! - El sufrimiento animal no es el origen de problema

El sufrimiento animal no es el origen de problema

¡Derechos Animales ya! - El sufrimiento animal no es el origen de problemaEl sufrimiento animal es la consecuencia lógica y esperable de la explotación animal, es decir, es la consecuencia de que tratemos a los animales como simples recursos o medios para nuestros fines. La violencia y la coacción son inherentes a cualquier sistema esclavista.

Una reflexión sobre el sufrimiento de los animales

Me gustaría lanzar hoy una reflexión acerca del sufrimiento animal. He decidido poner esta imagen respecto a la apropiación humana de los huevos de las gallinas para ejemplificar que no toda forma de explotación animal provoca sufrimiento; pero todas son injustas y evitables en la práctica totalidad de los casos.

A menudo, como activistas nos centramos en plasmar la cruda realidad que viven los animales, las torturas, el confinamiento, la sangre y todo tipo de aberraciones reales. Aunque sea real y cierto que los animales sufren por la explotación y esclavitud en la que están sumidos, el hecho de mostrar el sufrimiento animal sin explicar el origen del problema, ni el objetivo de los Derechos Animales, puede conducir a que los receptores del mensaje entiendan que basta con que acabemos con el sufrimiento de los animales. De hecho, en múltiples ocasiones se habla de éste como si aconteciera en el vacío.

Imagínate por un momento que los demás solamente te valoraran cuando considerasen que sufres, que nada que no te hiciera «sufrir» sería cuestionado, que no serías valorado por ser un individuo con sus propios intereses, con su propia personalidad con el derecho a ser libre. Esto quiere decir que todo acto que se cometiera contra ti sin que te hiciera innecesariamente sufrir estaría bien visto.

¿Te daría miedo? Claro que lo haría, porque valoras tu vida y no te gustaría que otros juzgaran si violar tus intereses estuviera bien o mal dependiendo de si te hiciera sufrir o no. Valoras tu vida porque quieres tener una libertad en función de tus intereses, no en función de los de los demás. Entonces, ¿por qué seguimos excusando la explotación de individuos siempre y cuando no haya sufrimiento?

Por el momento, no reconocemos que los animales tengan ningún valor excepto el valor que tienen para nosotros. Nos limitamos a decir que deben ser tratados humanitariamente para evitar su sufrimiento. Lo que no tenemos en cuenta es que los animales no humanos, al igual que nosotros, tienen más intereses que meramente no sufrir.

Partido Vegano - Mono gibón tras una jaulaEste mono gibón, encerrado en un zoológico, está privado de libertad. En la actualidad se formaría un debate sobre si este animal sufre o no en cautividad en lugar de centrar el debate en la verdadera cuestión: ¿los animales quieren acaso permanecer encerrados? ¿Qué potestad tenemos para decidir la esclavitud de terceros? Apelar al sufrimiento animal suele ser un modo de obviar el problema de base.

Conclusión

El sufrimiento animal es una consecuencia lógica y esperable de que tratemos a los animales como simples objetos o recursos para nuestros fines. El propio hecho de cosificarlos ya implica que nuestra especie ejerce contra ellos la violencia, la coacción y la manipulación para satisfacer sus intereses egoístas. Seguiremos causando todo tipo de sufrimiento a los animales mientras los veamos como seres inferiores que existen para servirnos.

Mientras la mentalidad colectiva de la humanidad no cambie, todos los animales seguirán regidos por leyes especistas que, en todos los casos, sólo persiguen el lucro e interés humano. Las leyes de «Bienestar Animal» no buscan proteger el bienestar de los animales; sino incrementar la productividad de la ganadería por medio de un mejor trato, una mejor imagen de la explotación y una reducción en cuanto a bajas laborales.

El sufrimiento animal es inherente a la esclavitud de los animales, así como el sufrimiento de los esclavos humanos lo es mientras su libertad pertenezca a otro. Por tanto, resulta legítimo mostrar y condenar el sufrimiento que padecen los animales mientras nos centremos en explicar que todos ellos merecen respeto por sí mismos y nos enfoquemos en ir a las raíces del problema. El activismo educativo y dirigido hacia los argumentos es el único que puede cambiar la sociedad. Las sensaciones pueden irse tan pronto como llegan ante una imagen de verdadero terror.

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¡Derechos Animales ya! - La pesca y el especismo contra los peces

La pesca y el especismo contra los peces

¡Derechos Animales ya! - La pesca y el especismo contra los pecesLos peces son unos animales muy olvidados por el activismo animalista —especista y bienestarista—. El Partido Vegano desea condenar la pesca como cualquier otra forma de explotación animal y denunciar la cosificación que padecen estos animales cuando se los llama «pescado» y se los cuenta por toneladas.

Los peces —no «pescado»— son unos animales muy olvidados por el activismo animalista

La pesca es una forma de explotación animal consistente en el asesinato de peces por su captura y asfixia fuera del agua. Es tal el desprecio social hacia los animales marinos que se los cuenta no por individuos (ejemplares) sino por kilos y toneladas. Millones de peces y otros animales marinos son criados o capturados en alta mar para satisfacer la gula del ser humano.

La publicidad aduce que el pescado es bueno o necesario para la obtención de Omega 3. Al igual que ocurre con la leche y el calcio, la publicidad es un arma de manipulación de masas que dista radicalmente de la verdad y de la realidad.

Los grupos proteccionistas —ecologistas— se pronuncian contra la extinción de especies y de animales como los atunes, las especies «invasoras», la desertización y la sequía, la contaminación en los océanos, la caza furtiva, la pesca desmedida y los descartes pesqueros porque perciben a los animales como recursos que debemos explotar con moderación para que no se agoten.

Se trata siempre de intereses antropocéntricos y egoístas. El origen de todas las injusticias que padecen radica en esta mentalidad cosificadora. Los peces y otros animales marinos son individuos que sienten, padecen y que desean vivir tanto como nosotros. Y no tenemos ninguna necesidad de comerlos para estar sanos ni de causarles ningún mal adrede.

No podrá haber justicia para los peces ni para otros animales, ni ninguno recibirá una protección legal que los libre del asesinato y del exterminio sistemático mientras no evolucione nuestra mentalidad. Rechazar la pesca y adoptar el veganismo es lo mínimo que podemos hacer por todos los animales. No sólo por aquéllos que se parezcan más a nosotros o que nos caigan más simpáticos.

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¡Derechos Animales ya! - Los principios éticos no entienden de ideologías políticas

Los principios éticos no entienden de ideologías políticas

¡Derechos Animales ya! - Los principios éticos no entienden de ideologías políticasLos activistas veganos debemos ejercer nuestra labor al margen de nuestras diferencias en ideologías políticas. Los principios éticos deben ser la base de cualquier ideología política y deben servir para unirnos; no para dividirnos.

Los principios éticos deben ser la base de cualquier ideología política

A menudo, la sociedad general y muchos activistas veganos entremezclan sus ideologías políticas con el veganismo. En este artículo, quisiera explicar por qué los principios éticos deberían primar en nuestra sociedad por encima de diferencias ideológicas en asuntos humanos.

Existe una escasez generalizada en cuanto a la comprensión que existe sobre la importancia del veganismo y de los Derechos Animales. Muchos veganos y no veganos todavía no se han despojado de su antropocentrismo y aún no se han percatado de que sus luchas, convicciones e ideales no tienen cabida alguna respecto a las necesidades reales e injusticias que padecen los animales.

El veganismo es un principio ético y, como tal, los activistas veganos debemos promoverlo como un fin en sí mismo; no como una herramienta al servicio de una bandera o de los intereses de algún colectivo humano.

El antropocentrismo humano ciega a la sociedad e incluso a los propios veganos al hacerlos creer que nosotros seamos los protagonistas del veganismo o de los Derechos Animales. En absoluto, si de verdad nos importan los animales, debemos entender una premisa básica: los principios éticos no entienden de ideologías políticas.

¡Derechos Animales ya! - Cebras frente a un antílopeEn la sociedad actual, mucha gente mantiene una visión maniqueísta de la sociedad como si estuviese formada por polos enfrentados. La sociedad está conformada por individuos que podemos y debemos compartir una base ética mínima que respete tanto a humanos como a otros animales. Los principios éticos no entienden ni deben entender de ideologías políticas.

Una respuesta contundente a falacias típicas

Las luchas sociales son necesarias y de ello se encargan otros principos éticos que comparten su base con el veganismo. Sin embargo, el veganismo no engloba ni debiera englobar luchas humanos en tanto que la explotación animal es un problema específico que padecen todos los animales por parte de todos los humanos.

Hay quienes afirman que, como existe individuos y colectivos humanos desfavorecidos, tales personas no tendrían por qué ser veganas ni respetar a los animales. Eso es una terrible falacia. Que alguien sea víctima no justifica que se convierta en victimario para otras víctimas.

Este argumento es una oda al egoísmo endogrupal de quienes se perciben a sí mismos como justicieros sociales a la par que no comprenden siquiera los Derechos Humanos. Si no valoramos los principios éticos por sí mismos, todo se convierte en un conflicto de intereses sin ninguna base en la que sostenerse.

Hay quienes alegan, falsamente, que los activistas abolicionistas mantenemos una actitud «equidistante», un adjetivo que ha pasado a convertirse en un arma arrojadiza para decir «si no apoyas abiertamente mi ideología política, entonces eres mi enemigo».

Para quien considere que los Derechos Animales son una lucha secundaria e inferior a sus ideologías políticas, el problema no está en nosotros ni en las víctimas. Tales individuos deberían revisar sus privilegios; pues los animales no pueden venir a quejarse.

Este discurso no es paternalista; sino claro, tajante y unificador. Debemos luchar juntos por los Derechos Animales y ello implica partir desde la base de que todos debemos estar de acuerdo en unos principios éticos mínimos.

Donde otros verían clases sociales, géneros, razas, ideologías políticas incompatibles o movimientos opuestos, yo veo a personas que luchan por la igualdad de otras personas (los animales no humanos). Tan sencillo como eso. Esto, y no otra cosa, es inclusividad. Lo demás son dogmas ideológicos que caen por su propio peso.

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¡Derechos Animales ya! - Las opresiones históricas de los animales (2)

Las opresiones históricas de los animales

¡Derechos Animales ya! - Las opresiones históricas de los animales (2)Los coches o carruajes de caballos son un magnífico ejemplo de formas de explotación animal que no han cambiado con los siglos en un ápice. Todos los animales del mundo son esclavos desde hace miles de años. Las opresiones han ido cambiando de víctimas, pero los animales siguen padeciendo la misma mentalidad humana desde los albores de la civilización. La evolución social nos exige el cese absoluto de la esclavitud de los animales.

Cuando hablemos de opresiones históricas, debemos acordarnos de los animales

En este artículo me gustaría ahondar sobre el significado de una opresión histórica para señalar que los animales han sido y son víctimas de la mayor opresión de la historia de la humanidad.

A lo largo de la historia se han repetido patrones de injusticia y opresión. El fuerte abusa del débil porque el débil no puede defender sus intereses inalienables (vida, libertad e integridad). Este fenómeno ha desembocado en la esclavitud humana, la trata de personas, en conquistas a otros pueblos y aberraciones de toda clase.

Desde la Declaración de Derechos Humanos, la sociedad general reconoce que un individuo de nuestra especie no es inferior ni debe ser oprimido por sus rasgos o atributos de cualquier clase. Sin embargo, nuestra mentalidad dirigida hacia el abuso de los débiles no ha cambiado en absoluto para con los animales.

La mayoría de la sociedad piensa que el culmen de la evolución social terminará con el pleno reconocimiento de los derechos de las personas homosexuales, del feminismo o de los derechos del menor. La mayor parte de la humanidad cree, erróneamente, que nuestra evolución social, tan necesaria, termina justo cuando engloba a quienes son miembros de nuestra especie (Homo sapiens).

Esto se debe a que, a pesar de que esta evolución social y nuestra mayor sensibilidad hacia las injusticias padecidas por otros colectivos humanos, nada ha evolucionado en nuestra visión antropocéntrica del mundo y sobre los animales.

¡Derechos Animales ya! - Ilustración de un hombre indio que sujeta dos caballos de tiro

La equitación, la caza, la tauromaquia y otras formas de dominación humana con son conductas especistas aprendidas durante la infancia. Las opresiones que sufren los animales no cesarán mientras sigamos heredando un antropocentrismo milenario a través de una educación especista. En la ilustración figuran dos equinos de tiro utilizados en carruajes de caballos.

El antropocentrismo y el especismo siguen intactos

Al enfrentarnos ante las discriminaciones sociales, olvidamos todavía la más antigua y arraigada de las opresiones humanas: la opresión que dirigimos hacia quienes consideramos totalmente diferentes de nosotros. Una de las mayores injusticias de la historia (o la mayor), tanto por su carácter cuantitativo como cualitativo es la discriminación moral hacia los demás animales y la esclavitud a la cual los hemos sumido desde antaño.

La esclavitud animal no tiene parangón comparable en cuanto a número de víctimas esclavizadas y asesinadas, y se ha desarrollado sin cesar desde el pasado hasta nuestros días en todas las culturas humanas.

Si tuviéramos autocrítica y la misma humildad y sensibilidad hacia todos los demás seres sintientes del planeta, podríamos desterrar para siempre una forma de opresión tan grande que ni siquiera se reconoce como tal. He aquí una clave: la humanidad rechaza una opresión cuando la reconoce.

La explotación animal existe porque la humanidad se niega todavía a reconocer que los animales sienten y padecen. Ellos comparten con nosotros el deseo de vivir sin que nadie los sojuzgue ni domine de ninguna manera. No hay nada justo ni necesario en criarlos mediante la violencia, en seleccionarlos y provocarles enfermedades, en coaccionarlos para hacerlos trabajar, en encerrarlos como objetos en un museo ni en usarlos como recursos par ningún fin.

Esa imagen tan prepotente que tenemos de nosotros mismos, como dueños y señores de todo lo que habita en la Tierra, nos impide evolucionar como sociedad y es la causa directa de todos los problemas que, en nuestros días, se tratan de solucionar podando las simples ramas de un problema aún no aceptado por el grueso de nuestra sociedad.

¡Derechos Animales ya! - Representación del cautiverio de una orcaLos delfinarios, los zoológicos, los circos con animales y otras formas de explotación animal —como los carruajes de caballos que encabezan este artículo— son consecuencias de la cosificación y de la discriminación moral hacia los animales y el desdén que mostramos hacia ellos por no pertenecer a nuestra especie. Las opresiones históricas sufridas por los animales son un reflejo de una mentalidad supremacista para con ellos.

El simbolismo de las opresiones contra los animales

Una manera bastante evidente de plasmar la esclavitud histórica de los animales y su carácter fijo, inmutable y perpetuo es tomando el ejemplo de los carruajes de caballos. La explotación ecuestre, entre otras, refleja una viva muestra del ingenio humano en cuanto a prácticas de doma y utensilios para su sometimiento.

A los animales se los utiliza para todo cuando deseemos por simple placer y tradición. Nuestra historia se ha cimentado sobre la explotación y muerte de animales para satisfacer hasta el último de nuestros apetitos: la guerra, el comercio, el transporte de ciudadanos o mercancías, el galanteo o la presunción de riqueza o poder.

Las opresiones históricas de los animales se han regido por nuestras convenciones sociales, gustos y exigencias en el marco de sociedades mayoritariamente totalitarias y injustas. La esclavitud de los animales ha variado ligeramente de forma y de utilidad con el transcurso de los siglos; pero mientras ha dio variando nuestra vestimenta y mentalidad para con otros humanos, no ha variado en absoluto nuestra mentalidad hacia los animales.

Si en el pasado se comprendió que la esclavitud humana debía ser abolida, debemos comprender ahora que la esclavitud animal comparte todas y cada una de las razones que la convierten en un régimen injusto, perverso y atroz.

Se da la ironía de que los esclavos humanos de épocas pasadas se comparaban con mulos o bueyes, en arados o carruajes de caballos, para ejemplificar su situación. Vemos fácilmente cuándo a los humanos se nos trata como animales; pero no entendemos que los animales tampoco merecen ser esclavos.

¡Derechos Animales ya! - Montaje fotográfico de elefantes gigantesLas opresiones históricas contra los animales son el resultado de nuestra visión supremacista hacia tales individuos. Si cambiamos nuestra percepción, cesará la violencia sistemática que ejercemos ellos y evolucionaremos como sociedad.

Conclusión

Los animales son las mayores víctimas de la opresión; pues son esclavos en todo el planeta. Por tanto, todo aquel que aspire a la «justicia universal» que empiece por tener los pies en el suelo. No puede haber una sociedad justa ni de progreso mientras se margina a los animales ante causas humanas y se posterga la discriminación moral más antigua y arraigada de todas.

El respeto que merecen los animales es intrínseco a sus propias personas. No debemos dejar que las ideologías políticas nos dividan o sitúen a unas víctimas por encima de otras. No puede haber una justicia real si se priorizan a unas víctimas frente a otras ni tampoco si nos miramos el ombligo por nuestros intereses particulares mientras millones de animales son asesinados a cada hora.

Los fenómenos acontecidos en la sociedad actual evidencian que el grueso de la sociedad no conoce su historia ni sabe cómo enfrentar la raíz de los problemasLas víctimas no-humanas no merecen menos.

No es justo regular la esclavitud ni exigir matanzas «humanitarias» ni proponer explotaciones compasivas o usos alternativos para los animales. El principio ético del veganismo es lo mínimo que podemos hacer por todas las víctimas no humanas y no vale tergiversarlo apelando a que sea bueno para nuestra salud ni promoverlo por el medio ambiente.

Los activistas veganos promovemos el activismo educativo y lucha por la libertad y el reconocimiento legal de todos los animales como sujetos de derecho.

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