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Prohibición de la crianza y asesinato de perros en China

Partido Vegano - Una vaca merece el mismo respeto que un perro - Crianza y asesinato de perros con fines alimenticios en China tras la pandemia del coronavirusDebido a múltiples causas, entre ellas la pandemia del coronavirus, China ha establecido una prohibición de la crianza y asesinato de perros con fines alimenticios. El Partido Vegano desea explicar por qué este cambio no supone un avance o progreso para los animales.

Prohibición de la crianza y asesinato de perros en China con fines alimenticios

Influidos por la pandemia del coronavirus y el posible foco en mercados de animales vivos, China ha prohibido la crianza y asesinato de perros con fines alimenticios. Aunque la sociedad occidental pudiera creer que esto supone un avance, desde el Partido Vegano queremos explicar por qué esta medida es tanto inútil como insuficiente. En esta entrada deseamos dividir nuestra argumentación en tres partes: por qué ha sucedido, qué esperan conseguir con ello y cuáles consecuencias tendrá la prohibición de la crianza y asesinato de perros con fines alimenticios.

¿Por qué China ha prohibido la crianza y asesinato de perros con fines alimenticios?

China ha decidido volver más estricta su política de crianza y asesinato de animales a raíz de la pandemia del coronavirus, y ha aprovechado la propia precaución creciente de su gente para ejercer una maniobra política que los acerque a las idiosincrasias occidentales.

El objetivo de China no es salvar perros ni nada que se le parezca, solamente evitar una gran parte de la xenofobia animalista que desde Occidente se vierte contra ellos por sus diferencias gastronómicas en cuanto a la explotación animal.

¿Cuál es el objetivo de esta prohibición?

Esta regulación legal en China pertenece al campo de Bienestar Animal, es decir, a la adopción de cambios legislativos que tiene como fin el incremento del rendimiento económico. En este caso, el beneficio está en limpiar su imagen frente al consumidor europeo al que exportar toneladas de productos manufacturados.

De continuar adelante, China mejorará su imagen frente a aquellos animalistas únicamente preocupados por los perros y los gatos; pero a los que no les preocupan igual los cerdos, las vacas y otros miles de millones de animales asesinados y exterminados en todos el mundo, y en cuya explotación participa casi la totalidad de la población humana.

Partidos y organizaciones animalistas suelen cantar «victoria» como si ello salvase la vida de algún animal o supusiera un avance.

La prohibición de la crianza y asesinato de perros en China no supone salvar la vida de ningún animal porque los perros y otros animales serán explotados o incluso asesinados mientras no cambie la mentalidad humana. Si en China la población sigue viendo bien comer perros y otros animales, seguirá haciéndolo al margen de la ley. Prohibir algo no es sinónimo de abolirlo.

Todos los animales siguen percibidos como recursos para nuestros fines y lo que es aún peor: se vende desde sectores animalistas como un progreso para colgarse medallas y tratar de justificar todo el dinero que han ganado todos estos años volcando su xenofobia contra China.

Partido Vegano - Un cerdo merece el mismo respeto que un perro - Crianza y asesinato de perros con fines alimenticios en China tras la pandemia del coronavirusLa prohibición de la crianza y asesinato de perros en China con fines gastronómicos, a raíz del coronavirus, es una medida doblemente especista y antropocéntrica. Por un lado, sigue cosificando a los perros para funciones no relacionadas con la alimentación humana. Y, por otro, implica establecer que cada animal debe servir al ser humano de alguno forma según cómo lo juzgue la sociedad occidental.

¿Cuáles serán las consecuencias de esta prohibición especista?

Dado que los hábitos de la población china no cambiarán de la noche a la mañana, surgirá un mercado ilegal para la crianza y asesinato de perros como comida. Al mismo tiempo, aumentará el consumo de huevos o de carne de otros animales y la población china más sensibilizada se percibirá a sí misma como «de mentalidad moderna» y ajustará su ética bienestarista al nivel de otros países occidentales. Y ello propiciará que, como ocurre en nuestros países, pasen a creer que hay animales que merecen más respeto que otros según su función para nosotros.

Los países occidentales seguirán criando y asesinando a otros animales por no ser perros. La explotación animal y la esclavitud de los animales es tan injusta como si ocurriera en humanos. Las respectivas organizaciones animalistas y partidos necesitarán buscar alguna otra forma de explotación cruel o festejo con animales en que centrar sus miras para seguir explotando la explotación animal al hacer creer a sus socios y donantes que sus propuestas y acciones salvan vidas.

El Partido Vegano reivindica que los animales necesitan derechos legales para estar protegidos y lucha activamente con la esclavitud animal. Nuestra formación defiende la justicia y la igualdad para todos los animales. Mientras esto no suceda, alegar que algo sea un «progreso histórico» incurre en mera publicidad. Aquí está la realidad que nadie desea mostrar.

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Partido Vegano - Explotación ecuestre - Doma humanitaria

La explotación ecuestre y la doma «humanitaria»

Partido Vegano - Explotación ecuestre - Doma humanitariaLa explotación ecuestre no tiene nada de romántico para los caballos y otros animales involucrados. Que se practique una «doma humanitaria» no cambia el hecho de que ellos no quisieran servirnos ni trabajar para nosotros. El Partido Vegano defiende los Derechos Animales y se opone, por tanto, a la explotación ecuestre y a toda forma de explotación animal.

El falso romanticismo de la explotación ecuestre

Toda forma de explotación animal —uso como recurso— es injusta porque los animales tienen sus propios intereses inalienables. Ellos valoran sus vidas, libertad e integridad, y no desean que el ser humano los prive o someta de ninguna manera. En esta entrada deseamos lanzar algunas reflexiones sobre la explotación ecuestre.

A menudo, la explotación ecuestre queda en un segundo plano y no recibe tantas críticas por parte de sectores animalistas porque, desde época antigua, existe una visión romántica acerca de montar a caballo, la hípica, las carreras de caballos o el uso de equinos en la guerra. Así como también se ha obviado los distintos arreos y herramientas de coacción empleados para lograr su sumisión. Y, en festejos crueles, aquellos medios que proclaman continuamente la prohibición de la tauromaquia —que no su abolición, eso es falso— pasan a pedir, en este caso, que se los trate un poquitín mejor cuando les arrancan las crines.

Si la explotación ecuestre recibe muchas menos críticas que la tauromaquia y otras formas de explotación animal, se debe quizás a que, históricamente, los caballos han estado asociados a la nobleza y han sido un animal muy valorado por distintos estamentos y culturas de todo el mundo, desde la Europa cristiana hasta el Oriente Medio musulmán.

La valoración tradicional de los equinos, que pudiera entenderse a caballo —nunca mejor dicho— entre el ganado y las mascotas, junto con el tratamiento romántico de la explotación ecuestre en el cine y en la literatura, hace que todavía en el siglo XXI la explotación ecuestre se perciba como algo positivo o mutuo para el humano y el caballo.

Partido Vegano - Caballo en decúbito esternalAunque apliquemos nuestros conocimientos de etología para que un caballo haga lo que nosotros queramos, no tenemos derecho a usarlos como simples vehículos o medios para nuestros fines.

La falacia de la doma humanitaria

No existe una equitación ética o una «doma humanitaria» porque ningún équido tiene el deseo de ser domado ni de servirnos de ninguna manera. Que una explotación se realice con miramientos o que el propietario los cuide no justifica su explotación. La doma humanitaria no es una falacia porque sea falsa en el sentido de que no se los pueda domar sin crueldad; sino que domarlos con miramientos no justifica su doma (petición de principio).

La noción, tan extendida en nuestros días, acerca de que podemos practicar una doma humanitaria ya parte desde la premisa falaz de que los humanos tengamos legitimidad para realizarla por nuestra conveniencia. Una doma sin dolor o sin maltrato animal no significa que el caballo esté conforme con servirnos ni que nosotros tengamos derecho a condicionar sus acciones para que nos obedezcan.

Partido Vegano - Caballo pastando en unas marismasEl Partido Vegano lucha para que, algún día, todos los animales sean libres de nuestra dominación y barbarie.

Los animales merecen derechos no «compasión»

Los caballos y otros animales son legalmente objetos. Ésta es la razón por la cual es legal someterlos y asesinarnos. Y todos ellos seguirán así mientras los veamos como medios o herramientas para nuestros fines. Participar o promover las «explotaciones compasivas» significa apoyar que los animales sigan siendo objetos en el marco legal. Hablar de compasión, solidaridad y otros mantras bienestaristas sólo perpetúa el problema al considerar que basta con tratarlos mejor mientras se los somete, manipula y asesina sistemáticamente.

El bienestarismo —ideología utilitarista de ámbito moral— y el Bienestar Animalpostura antropocéntrica de ámbito político— no son avances o progresos hacia los animales; pues ambas parten desde la premisa falsa y antropocéntrica de que los animales no quieren vivir ni ser libres, sólo «estar bien cuidados». Esto es científicamente falso y únicamente fruto del egoísmo humano sobre ellos. Otras formaciones dicen defender a los animales cuando su enfoque, actitud y lenguaje es radicalmente opuesto a los Derechos Animales.

El Partido Vegano, tomando como base el conocimiento científico y el principio de igualdad, se opone a la explotación ecuestre y a toda forma de explotación animal en reconocimiento de sus intereses inalienables. No hablamos de sufrimiento ni pedimos esclavos mejor tratados. No hay una manera más clara de expresar nuestro fin.

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Los animales no son libres

¡Derechos Animales ya! - Ave volando - Estatus legal de los animalesQue un ave pueda volar por el mundo no significa que sea libre ni que esté libre de nuestra dominación. Los animales no son libres en ninguna parte del planeta porque son legalmente esclavos. El estatus legal de los animales es de bienes muebles semovientes.

Introducción

En sociedad, el lenguaje verbal nos sirve para transmitir ideas complejas. Pero también nos brinda la posibilidad de tergiversar la realidad con fines egoístas. Los eufemismos, en muchos casos, tienen el fin de enmascarar acciones injustas y aberrantes, como decir que una vaca da leche o que un cerdo da jamones.

En esta entrada, quisiera exponer una crítica argumentada respecto al estatus legal de los animales y contra la afirmación y creencia de que haya animales libres. Para ello, voy a disertar sobre el significado de la libertad, su relación con el lenguaje y los derechos legales.

A menudo, se dice que el vecino tiene gallinas sueltas en su finca, que los caballos de Doñana viven en «semilibertad», o que los leones del Serengeti son libres. Y así, un largo etcétera de afirmaciones similares. En general, estas frases vienen acompañadas de un contexto en que el emisor trata de justificar una explotación animal compasiva, alegando que sólo come huevos de «gallinas en libertad» o que deja a sus animales al aire libre.

De esta manera, se produce una confusión recurrente entre los términos «libertad», «aire libre», y «suelto» (sin ataduras o cadenas). Para complicar más el asunto, la propia palabra «libertad» presenta acepciones aplicables y no aplicables a la situación actual de los animales.

¡Derechos Animales ya! - Gallo en una praderaEste gallo y las gallinas que habrá a su alrededor no son libres porque estén en un espacio grande al aire libre. Si su propietario estima oportuno degollarlos, puede hacerlo porque son sus propiedades.

La libertad, el lenguaje y el estatus legal de los animales

El concepto de «libertad» puede referirse a la capacidad de obrar sin limitaciones. Un sujeto es libre cuando ningún agente externo contra su voluntad y movimientos. Sin embargo, otro de sus sentidos es el de «ser dueño de uno mismo». Los animales que viven en parajes naturales, sin intervención directa del ser humano, son libres en el primer sentido del término; pero no en el segundo. Y los animales esclavizados en granjas no son libres ni en el primer ni en el segundo sentido del término. Así ocurre porque todos los animales del mundo están catalogados como «bienes muebles semovientes» (objetos con movimiento autónomo).

Esto significa que son legalmente propiedades del ser humano y que, allá donde se encuentren, siempre pertenecerán a alguien. Si un animal se encuentra en una granja, pertenecerá al propietario de dicha granja o un tercero que tenga algún acuerdo con el propietario. Y si un animal habita en un paraje natural, pertenecerá al Estado o a la autoridad competente sobre dichas tierras.

Dado que los animales no son libres, cualquier sujeto humano puede atentar contra sus intereses inalienables. Vulnerar tales intereses es, por sí mismo, una vulneración de su libertad. Los animales domesticados, por ejemplo, no eligen dónde vivir, de qué alimentarse, cómo cuidar a sus crías ni tan siquiera a sus parejas. La alimentación artificial y llena de hormonas y de antibióticos, el hacinamiento, la separación de sus crías y la inseminación forzada son el pan de cada día para estas víctimas ignoradas y silenciadas por la humanidad y sus falsos defensores.

¡Derechos Animales ya! - Palomas en Londres¿Son libres estas aves que sobrevuelan Londres? ¿Pueden hacerlo acaso con garantías de que ningún ser humano las matará? ¿Y si el ayuntamiento local decide exterminarlas? Donde no existen derechos legales, no hay libertad.

Conclusión

Debido a que el estatus legal de los animales implica una negación absoluta de su vida, libertad e integridad. Ningún animal del mundo es libre ni podrá serlo mientras carezcan de derechos legales. Y seguirán sin derechos legales mientras la sociedad participe en la explotación animal por ignorancia y prejuicios que, a su vez, se transforman en eufemismos con que tranquilizar conciencias.

Si realmente nos preocupan los animales y queremos hacer lo mejor para ellos, hay que afrontar la realidad y respetarlos como se merecen. Sólo así, algún día, podrán ser libres.

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Partido Vegano - Día Internacional del Reciclaje

El Día Internacional del Reciclaje

Partido Vegano - Día Internacional del ReciclajeEl Día Internacional del Reciclaje nos recuerda la importancia de reciclar. Lejos de pensar sólo en nosotros, el Partido Vegano reivindica la importancia de gestionar adecuadamente los residuos por el bien de todos los animales con quienes compartimos el planeta.

Reciclar es un deber moral por los animales

El Día Internacional del Reciclaje reivindica la importancia de reciclar aquellos recursos que empleados para vivir, desde envases de alimentos, hasta ropa y vestimenta, productos de higiene, residuos domésticos y un largo etcétera de materiales y sustancias que desechamos.

Como sucede con otros Días Internacionales, el Día Internacional del Reciclaje está concebido desde el prisma antropocéntrico. Este día establecido promueve la acción de reciclar porque no hacerlo nos perjudica a nosotros mismos. La sociedad, desde sus miembros menos formados hasta los comités científicos, acostumbra a hablar del reciclaje desde un punto de vista antropocéntrico como si fuésemos los únicos habitantes del planeta.

Cuando se aduce que los residuos, tales como las bolsas de plástico, terminan en suelos, mares y océanos, y que ello mata a organismos marinos, este argumento no se esgrime por una preocupación genuina hacia tales seres; sino porque la muerte y desaparición de especies implica un menoscabo para la economía humana y los intereses humanos en pescar y cazar animales. Lo mismo sucede con los descartes pesqueros y análogos: se condenan desde sectores ecologistas y animalistas porque tales animales no terminan en la boca de humanos, no porque sus vidas les importen.

Nuestra formación rechaza el antropocentrismo por ser un sesgo y prejuicio que nos impide progresar como sociedad, y que supone la explotación y asesinato sistemático de millones de animales. La ausencia de reciclaje y el abandono de basura en tierra, mares, acuíferos y otros lugares causa innumerables muertes de animales por negligencia humana.

Desde el Partido Vegano deseamos reivindicar la importancia de gestionar adecuadamente los recursos y los residuos que usamos a diario para garantizar, preservar y velar por la vida, libertad e integridad de los animales con quienes compartimos nuestro planeta.

Para conseguirlo, entre otras acciones, se precisa un uso racional y no especista de nuestros impuestos. Respetar a los animales también implica preocuparnos por que nuestras acciones no destruyan su hogar ni pongan sus vidas en peligro de ninguna forma.

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Partido Vegano - Mascotismo - Tiendas de animales

Contra el mascotismo y las mascotas

Partido Vegano - Mascotismo - Tiendas de animalesEl mascotismo es aquella forma de explotación animal en que se crían y manipulan animales para servir de compañía al ser humano. No sirve de nada exigir la prohibición de las tiendas de animales mientras no cambie para mentalidad humana y los animales sigan careciendo de derechos legales reconocidos.

La explotación de las «mascotas»

La explotación animal es el fenómeno social más extendido del planeta. Esta afirmación se justifica tanto cuantitativa como cualitativamente: las víctimas no humanas se cuentan por miles de millones y es de los pocos rasgos culturales que están bien vistos por casi la totalidad de las culturas humanas. El Partido Vegano, entre las miles de formas en que explotamos a los animales, desea denunciar el mascotismo y la existencia de animales criados, manipulados, comprados y vendidos y asesinados para servir como esclavos de compañía («mascotas»).

El mascotismo supone la crianza forzada, manipulación y potencial abandono de miles de animales explotados para hacer compañía al ser humano. También incluye los efectos colaterales de explotaciones asociadas a la compañía, como la detección de bombas en los perros explotados por la policía o la privación de libertad absoluta de los perros explotados para guiar a humanos invidentes. En la actualidad, el mascotismo es un gran negocio en el que participan una infinidad de particulares; los cuales se lucran a costa de reproducir perros y otros animales.

En general, la gente compra perros por su raza, belleza, porte o apariencia agresiva; justo por los mismos factores con que elige su ropa o un coche nuevo. A raíz de su cosificación, el ser humano no duda en practicarles el recortado de colas y orejas en un intento de su esclavo de compañía adquiera la apariencia que más le guste

A pesar de que el movimiento animalista lleva años exigiendo el cierre de tiendas de animales y la persecución legal de estas acciones, se vuelve imposible una protección legal efectiva para los perros y otros animales mientras los propios animalistas sean partícipes en la explotación animal y promuevan campañas monotemáticas. Desgracias inmensas e innumerables, tales como los abandonos o los atropellos de perros, gatos y otros animales, no cesarán mientras exista la compra-venta y carezcan de derechos legales.

Partido Vegano - Perro de raza pug bajo una mantaMillones de humanos alcanzan a comprender la injusticia de los abandonos de perros. Sin embargo, la mayor parte de la sociedad no ha comprendido que los abandonos son una consecuencia de nuestra mentalidad cosificadora. Los perros no podrán contar con protección legal hasta que una gran masa social deje de participar en la explotación animal. Ése es el significado del veganismo.

Conclusión

El origen del mascotismo se debe al especismo. A partir de la creencia de que los animales son seres inferiores que sólo existen para servirnos, la consecuencia lógica y esperable es que la sociedad humana no dude en cruzar animales para obtener «ejemplares» —todo un ejemplo de cosificación— que sean ideales para sus gustos, así como el abandono y el desinterés por aquellos animales que no presenten rasgos deseados.

El Partido Vegano, a diferencia de otros partidos o colectivos animalistas, no se limita a exigir la prohibición de las tiendas de animales, de los mercados de animales vivos ni otras medidas maquilladoras. Nuestra formación reivindica el derecho de los animales a no ser manipulados, separados de sus crías, vendidos, enjaulados, abandonados ni a padecer ningún tipo de injusticia en reconocimiento de sus intereses inalienables: vida, libertad e integridad.

Todos los animales padecen las mismas injusticias y se rigen por las mismas leyes. El mascotismo es tan injusto como cualquier otra forma de explotación animal. Por ende, debemos ejercer una adopción ética y responsable, y defenderlos a todos por igual. Este último punto conviene recordárselo a quienes únicamente se preocupan por unas víctimas —de las mal llamadas mascotas— en detrimento de otras.

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