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El cierre de los mercados de animales vivos

Partido Vegano - MurciélagoTodos los animales merecen respeto. Aunque queramos lo mejor para ellos, no se puede respetar a los animales mientras se discrimina entre especies o se pone por encima los intereses humanos frente a los suyos. Por desgracia, las nuevas campañas monotemáticas para exigir el cierre de los mercados de animales vivos no defienden los Derechos Animales.

Las campañas monotemáticas son un error

Debido a la pandemia del coronavirus se están lanzando muchas campañas animalistas. Las campañas más comunes no sirven para defender los Derechos Animales. Entre éstas, destacan las campañas monotemáticas que promueven el cierre de los mercados de animales vivos. En esta entrada, el Partido Vegano desea ahondar en por qué tales campañas son ineficaces para defender a los animales.

Aunque pudiera no ser la intención, las campañas que condenan una forma de explotación concreta —campañas monotemáticas— discriminan entre especies animales y sus formas de explotación. Éstas, al condenar la manera en que se realiza la explotación de una especie animal, promueven la errónea creencia de que hay animales más importantes que otros y de que hay mejores y peores maneras de tratarlos o de asesinarlos.

A los animales se los explota sistemáticamente en todo el mundo. Las diferentes culturas marcan una diferencia en el modo en que se practica la explotación animal; pero a nivel ético, ninguna forma es mejor que otra. Los españoles, por ejemplo, no comemos perros; pero no dudamos en ensartarles lanzas a un toro. ¿Qué diferencia ética hay?

Estas campañas monotemáticas, para exigir el cierre de los mercados de animales vivos, fomentan injustamente que la sociedad occidental vuelque su frustración contra los habitantes de China sin ningún tipo de razón ni justificación. Puede que no sea la intención de quienes las crean ni defienden; pero así ocurre porque los humanos incurrimos en un sesgo por el cual consideramos como «más graves» aquellas acciones realizadas por otros colectivos que las ejercidas por los nuestros. ¿Acaso no se realizan matanzas de animales en plena calle en nuestros respectivos países occidentales?

Por otro lado, estas campañas monotemáticas refuerzan también el antropocentrismo; ya que tan sólo se pide que a los animales se los asesine en lugares más higiénicos para prevenir pandemias que afectan a nuestra salud. ¿En qué cambia eso la vida de los animales?

Partido Vegano - Campaña monotemática de Igualdad Animal para exigir el cierre de los mercados de animales vivos en China - Organizaciones animalistasEstas campañas monotemáticas, que piden donaciones y firmas con el objetivo de lograr la prohibición de los mercados de animales vivos en China, no defienden los Derechos Animales.

No basta con el cierre de los mercados de animales vivos

¿Deberían cerrarse los mercados de animales vivos? Sí, por supuesto. Pero limitarse a cerrarlos sin reconocerles derechos a los animales solamente significa pedir que los maten entre las cuatro paredes de un matadero. Y poco importa que tales mataderos tengan cámaras o sean mataderos móviles.

Estas campañas están solicitando que a animales como el pangolín, el murciélago o los perros se los asesine en un matadero apelando a la salud humana. Aunque muchos animalistas crean hacerles un bien, ocurre todo lo contrario: los animales y sus derechos quedan olvidados.

Los demás animales merecen dejar de ser explotados porque son individuos sintientes con sus propios intereses inalienables. No permitas que manipulen tu odio y tu miedo. Podemos terminar con la explotación animal desde hoy mismo con pensamiento crítico y justicia; no con sentimientos primarios.

Estas campañas monotemáticas no explican que no tenemos ninguna necesidad biológica de alimentarnos de animales y en que ellos también merecen respeto porque poseen intereses inalienables como los nuestros.

Una sociedad que no tuviese tanto especismo pediría el cese de toda forma de explotación animal, es decir, el cese de todas las maneras en que usamos y tratamos a los animales como simples objetos o recursos para nuestros fines.

Aunque no sea evidente para muchos, no hay ningún un «avance» en pedir el cierre de los mercados de animales vivos. No puede haber avance alguno mientras no se combata el especismo. Igualmente, vender sellos de bienestar animal o promocionar el consumo de carne ecológica no puede beneficiar a los animales no ningún modo.

Desde el Partido Vegano promovemos los Derechos Animales. En consecuencia, buscamos cauces sociales, racionales y legales para reivindicar los derechos que merecen los animales. Nuestras campañas siempre se centrarán en todos los animales y en todas las formas de explotación animal para evitar sesgos humanos y prevenir la creencia de que unos animales sean más importantes que otros. Todos ellos merecen el mismo respeto.

¡Ayúdanos a romper cadenas!

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La equinoterapia y las explotaciones compasivas

¡Derechos Animales ya! - Pareja de caballosQue un caballo y otro animal esté suelto o viva bien no significa que sea libre. La equinoterapia —o hipoterapia— y otras «explotaciones compasivas» no dejan de ser una forma de explotación animal.

Introducción

La sociedad humana cosifica moralmente a los animales. Esto significa que los percibe como simples objetos o recursos para satisfacer un fin, y que no muestra para ellos los mismos principios éticos que sí aplica para otros seres humanos. Esta discriminación moral, derivada del antropocentrismo, recibe el nombre de especismo.

Como consecuencia de nuestra discriminación e intereses hacia ellos, la sociedad siempre busca nuevas formas de satisfacer sus gustos, preferencias y placeres a costa de vulnerar los intereses inalienables de los animales. Cuando el interés personal se fusiona con el lucro, surgen nuevas formas de negocio.

En este artículo hablaré sobre una forma de explotación animal relativamente reciente, la equinoterapia o hipoterapia, y de cómo el especismo modula la percepción social de una explotación animal determinada según sus objetivos, la metodología empleada y la especie animal involucrada.

¡Derechos Animales ya! - Equinoterapia en una persona con síndrome de Down - Explotaciones compasivasLa equinoterapia o hipoterapia brinda beneficios a los pacientes humanos; pero ningún beneficio humano justifica la esclavitud animal. Los animales poseen sus propios intereses inalienables. Para ellos no existen las «explotaciones compasivas».

¿Qué es la equinoterapia o hipoterapia? ¿Cuál es su enfoque?

La equinoterapia o hipoterapia es un neologismo que se define como el uso de equinos —generalmente caballos— como instrumentos de terapia dirigidos a humanos con algún tipo de trastorno físico o psicológico.

Debido a su novedad y a los intereses comerciales involucrados, desde hace algunos años ha acontecido una reconversión de muchos centros de hípica y el surgimiento de nuevos centros ecuestres para suplir la demanda. Los encargados de ejercer la equinoterapia suelen ser psicólogos, pedagogos, asistentes sociales y otros profesionales del área sanitaria.

La equinoterapia ha despertado la curiosidad de muchos investigadores, sobre todo, respecto a sus efectos sobre los pacientes. Existe ya una variopinta literatura científica que versa acerca de las bondades de la equinoterapia o hipoterapia para aquellos humanos que reciben dicha terapia.

Por lo general, abundan los estudios pertenecientes al campo de la psicología, los cuales, como viene siendo habitual en nuestro contexto posmoderno, contienen argumentaciones rimbombantes y llenas de palabrejas vacías en lo tocante a los beneficios de ésta: integración social, recuperación psico-motriz, fomento de la empatía hacia los animales, evolución personal, recuperación físico-mental, etc.

¡Derechos Animales ya! - Instructores y monitores de equinoterapia - Explotaciones compasivasLos instructores y monitores de equinoterapia o hipoterapia suelen ser profesionales del campo sanitario. Estas fotografías proceden de un centro que envió un mensaje de ánimo a sus pacientes y familias debido al cese de su actividad raíz de la pandemia del coronavirus. Los caballos no echarían de menos ninguna de estas explotaciones compasivas.

Beneficios de la equinoterapia… ¿para quiénes?

Entre la publicidad de estos centros se arguyen argumentos tales como que el trote del caballo ayuda a estimular el sistema nervioso en humanos con determinadas lesiones o alteraciones de las células nerviosas.

Por este argumento, la equinoterapia desempeña un papel parecido al que tendría un fisioterapeuta o un masajista al aplicar estimulación y rehabilitación de los pacientes. ¿Alguien propondrían secuestrar o esclavizar a un fisioterapeuta por sus increíbles beneficios? Pues esto se hace con los caballos porque no son humanos.

No cabe negar los beneficios que un paciente puede obtener a través de la equinoterapia. Sin embargo, carece de sentido presentar esta forma de explotación, como se hace a menudo, como si fuese una panacea casi necesaria para el tratamiento de enfermedades asociadas a la parálisis cerebral, al espectro autista y otras discapacidades. Y, por supuesto, no tiene justificación excusar esta forma de explotación animal en el beneficio potencial que un ser humano puede extraer gracias a la misma.

A tenor de la cosificación que padecen los animales, el apasionado lector de estudios científicos no encontrará apenas mención a los efectos que pueda tener la equinoterapia sobre los caballos. En estos años, si acaso, he encontrado algunos blogs no veganos en donde se habla del maltrato que sufren los caballos en la equinoterapia y poco más.

A nadie parece importarle, ni se estima, que pudiera haber consecuencias diferentes a las ya existentes con la mera práctica de la equitación. Esta evidencia, entre cientas ya indicadas en este blog, sirven para aducir que la investigación científica no es objetiva en nuestros días porque existe todavía un enraizado prejuicio antropocéntrico.

¡Derechos Animales ya! - Caballo en centro hípico de EscociaUnos caballos están mejor y otros, peor. En todos los casos, se los utiliza como simples herramientas que se crían y dejan, literalmente, aparcadas en una cuadra, redil o establo. Todo caballo debe pasar por un proceso de doma y aceptar la utilización de múltiples instrumentos dirigidos hacia su sometimiento. [Fotografía realizada por Irene Aparicio Estrada].

El bienestarismo de las explotaciones compasivas

Dentro del animalismo, la doctrina imperante es el bienestarismo. Ésta se resume en el dogma de creer que basta con tratar bien a los animales y de rechazar los daños innecesarios para los fines que se espera de ellos. El bienestarismo lleva a muchos animalistas a pensar que existen formas de explotación animal buenas y malas. Entre las «malas» estarían la tauromaquia y la caza, entre las «buenas», aquéllas que benefician a la salud o protección humana, como la experimentación animal, la equinoterapia o la utilización de perros para el servicio de la policía o de ciegos.

Llamamos «explotaciones compasivas» a aquéllas formas de explotación animal dedicadas a ayudar o auxiliar a humanos en circunstancias de especial vulnerabilidad.

A pesar del carácter arbitrario de rechazar unas formas de explotación animal, mientras se apoya y participa en otras, la mayor parte de los animalistas no son conscientes de esta contradicción y se llevan día sí y día también lamentándose por las redes sobre el abandono de animales y otros males que padece los «peludidos» a la par que ellos mismos, con su mentalidad y acciones, son el mayor obstáculo a los Derechos Animales.

Estos individuos no han llegado a comprender lo que implica para los caballos y otros animales vivir en un mundo artificial que los valora únicamente por su utilidad. Prescribir terapias ecuestres para beneficio de los niños y otros humanos con trastornos diversos significa obviar que los animales no son máquinas ni piedras. Ellos también tienen sentimientos y necesidades que no tienen por qué coincidir con las nuestras.

¡Derechos Animales ya! - Caballo visita enfermos en un hospital

Esta imagen pertenece a la captura de un vídeo, realizado por una empresa dedicada a la equinoterapia, para promocionar su servicio de llevar un caballo a un hospital para que visite a los pacientes. La sociedad no sólo se aprovecha de la necesidad de cariño y afecto de los animales para emplearlos como herramientas de terapia; sino que, además, les atribuye a los animales una voluntad de que querer servir a los humanos. Este fenómeno es una forma de autoengaño psicológico.

Conclusión

La ciencia nos permite analizar las relaciones de causa-efecto entre variables de toda índole. En ningún momento nos dice qué está bien o no hacer. Eso le corresponde a la ética. Es tan objetivo aducir el beneficio humano a partir de la equinoterapia como argumentar la injusticia inherente de obligar a los animales a que nos sirvan cual simples instrumentos de terapia en explotaciones compasivas.

Tanto los caballos como otros animales presentan intereses propios que son tan importantes para sus personas como para nosotros los nuestros. Ellos no tienen la culpa de que haya humanos con determinados problemas que necesitan ayuda, auxilio y asistencia. La esclavitud no pasa a estar bien porque la sufra un sujeto que no sea de nuestra especie.

El veganismo es el principio ético que conforma la base de los Derechos Animales. Para ser justos con todos los animales debemos ser veganos, es decir, rechazar toda forma de explotación animal en reconocimiento de los derechos individuales para todos los sujetos. Lo demás incurre en contradicción e hipocresía.

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Los mercados de animales vivos y la hipocresía animalista

¡Derechos Animales ya! - Cartel bienestarista contra los mercados de animales vivos en ChinaEsta imagen es un cartel creado por Igualdad Animal para pedir donaciones y firmas con el objetivo de lograr la prohibición de los mercados de animales vivos en China. ¿Cuándo lanzarán alguna campaña para defender los Derechos Animales?

La xenofobia animalista, nuevamente

Desde que estalló la pandemia del coronavirus (COVID-19), la sociedad occidental ha alcanzado una nueva cumbre de xenofobia e hipocresía. Al odio y rechazo irracional hacia los chinos, por sus prácticas culinarias poco ortodoxas, se le ha sumado la llamativa acusación de que ellos son los causantes del coronavirus, debido a la existencia de mercados de animales vivos en donde se los vende y sacrifica al aire libre.

Aunque resulta esperable que la gente de a pie no muestre ningún tipo de empatía hacia los animales asesinados en estos mercados, se vuelve especialmente sangrante que las organizaciones animalistas hayan sido las primeras y más oportunistas al esgrimir este argumento por sus distintas redes sociales.

Igualdad Animal, Anima Naturalis y el resto de la tropa bienestarista, no han dudado en proponer que a tales animales pasen a matarlos en mataderos y no en la calle por mera cuestión de higiene. Sí, estas organizaciones y miles de animalistas fomentan y validan la explotación animal tal como acontece en Occidente.

¡Derechos Animales ya! - Encuesta realizada por La Vanguardia sobre los mercados de animales vivos en China - Hipocresía animalistaEncuesta realizada por La Vanguardia sobre los mercados de animales vivos en China. Estas encuestas no oficiales son una muestra clara del cinismo y de la hipocresía animalista de Occidente: todos defienden en masa el cierre de los mercados de animales vivos en China mientras, en nuestros países, tales animales vivos terminan confinados entre cuatro sucias paredes y esperando en fila india a que los degüellen. No hay ninguna diferencia metodológica ni ética.

De mercados de animales vivos a mataderos al estilo occidental

Como se ha argumentado en otros artículos, dentro del animalismo existen tres corrientes diferenciadas. El grueso de quienes se denominan «animalistas» son bienestaristas. Esto significa que sólo rechazan aquellas formas de explotación animal o métodos de explotación animal que no les brindan un beneficio personal. A raíz de esto, cualquiera puede estar contra el «maltrato animal» sin mover un dedo. Los bienestaristas, día tras día, figuran en manifestaciones y redes sociales para, según dicen, denunciar las injusticias que padecen los animales. Y luego, sin titubear, fomentan, excusan y participan en esta misma explotación. En sentido estricto, se trata de una traición.

En el caso que nos ocupa, nos encontramos con que rechazan los mercados de animales vivos porque supone un perjuicio potencial para la salud humana. No parece importarles que, ya sea en un sitio u otro, estos animales morirán igualmente. De hecho, cuando se les menciona este hecho tanto a particulares como a los responsables de tales organizaciones he recibido insultos, mofas y, cuando no, un absoluto silencio.

Se produce una interesante paradoja. La matanza tradicional, que nuestros animalistas condenan en China, es la misma que en Occidente se trata de justificar apelando a una visión romántica de la esclavitud animal. La hipocresía es completa, ya no sólo porque no piensan en los animales en ningún momento; sino porque en nuestros países promocionan mataderos móviles para faenar animales en las propias granjas donde los crían. Todo se reduce al negocio. Los socios de tales organizaciones apoyarán que en China se prohíban los mercados de animales vivos y cualquier cosa lejos de sus casas; pero no les gustará que alguien «les quite» su bocadillo de jamón.

¡Derechos Animales ya! - Logo de la página Vegano TodayPágina satírica centrada en el veganismo que busca emular el estilo de la conocida El Mundo Today.

Cuando la realidad supera a la sátira

Mis compañeros de la página satírica el «Vegano Today» quisieron satirizar la hipocresía animalista de estas campañas y lo hicieron bastante bien. Sin embargo, a menudo nos encontramos que en un mundo absurdo, las tonterías pueden parecer argumentos racionales. Por ello, siempre hay gente que ve estas bromas y piensan que realmente defendemos estas aberraciones.

Nótese, además, que muchos de quienes organizan y comparten estas campañas se rigen por lo que hacen otras organizaciones extranjeras, y traducen sus textos y mensajes literalmente, de ahí que haya por internet muchas publicaciones que hablen de «mercados húmedos» (traducción literal del inglés wet markets). La estulticia brilla por su ausencia.

La clave radica en que no tenemos ninguna necesidad biológica de alimentarnos de animales y en que ellos también merecen respeto porque poseen intereses inalienables como los nuestros. En consecuencia, una sociedad que no estuviese enferma de especismo y xenofobia pediría el cese de toda forma de explotación animal, es decir, el cese de todas las maneras en que usamos y tratamos a los animales como simples objetos o recursos para nuestros fines.

Lejos de ser coherentes y de mostrar algo de autocrítica, hay quienes ven un «avance» en pedir que prohíban los mercados de animales vivos mientras pagan el sueldo de los directivos de las organizaciones animalistas, quienes venden sellos de bienestar animal y promociona el consumo de carne ecológica obtenida de la misma manera en que se los mata en China. Hipocresía animalista en todo su esplendor.

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Los falsos defensores de los animales

¡Derechos Animales ya! - Lobo con piel de cordero - Falsos defensores de los animales

Los Derechos Animales no avanzan porque aquéllos que ocupan cargos en grandes organizaciones animalistas y partidos son lobos con piel de cordero. Son falsos defensores de los animales.

Introducción

Desde fuera del mundillo animalista se piensa que los animales están como están a causa de los ganaderos, los taurinos, los cazadores, los capitalistas despiadados… ¡En absoluto! Si no ha habido avances en materia de Derechos Animales desde el siglo XIX es porque el grueso de sus supuestos defensores no defienden en realidad los intereses de los animales, sino los suyos propios. En esta entrada hablaré, tomando un ejemplo real que he tenido en persona, de los falsos defensores de los animales.

No expondré nombres ni datos personales. Sólo aparecerá, tal cual, los textos escritos por mí y por esta persona. No deseo causar menoscabo a la dignidad, honra o reputación de nadie. Los mensajes que se comparten a continuación figuran únicamente para mostrar la realidad cotidiana y ejemplificar mi argumentación sobre este tema. He agregado enlaces sobre el texto para permitir que los lectores profundicen sobre los términos resaltados.

Después de haber mantenido durante años conversaciones con múltiples encargados y organizadores de distintas organizaciones animalistas, descubrí que todos los ocupan cargos importantes suelen ser falsos defensores de los animales. Sólo les importa poder obtener rédito personal y económico a costa de la explotación animal.

Diálogo mantenido con esta persona

Una persona que organiza una campaña contra los delfinarios en Cataluña empezó a seguir mi página de «¡Derechos Animales ya!». A raíz de ello, quise contactar con el propósito de hacerla reflexionar sobre el especismo y el bienestarismo inherente que conllevan estas campañas. Mi mensaje empieza así:

Hola, [nombre]. Es un placer conocerla a usted y a su proyecto. Después de observar algunas de sus reivindicaciones, deseaba comentar algunos asuntos importantes respecto a los animales y su protección. Lamento si me extiendo demasiado, pero lo considero importante.

Los Derechos Animales parten desde la base de que los animales no deben ser propiedades o recursos al servicio de los seres humanos. Este fundamento es incompatible con el bienestarismo y su aplicación; pues el bienestarismo parte desde la premisa de que a los animales les basta con sufrir menos durante su explotación y asesinato. Dado que los animales están catalogados legalmente como objetos o propiedades, para conseguir la abolición de su explotación debe lograrse primero que se les reconozcan derechos legales.

Prohibir una forma de explotación animal no implica que a los animales afectados se les reconozcan derechos legales. Por tanto, si se pide el cese de una determinada explotación, sin exigir al mismo tiempo la adquisición de derechos legales, no se está reivindicando una abolición; sino una prohibición. Las prohibiciones pueden revertir en cualquier momento y no aseguran protección alguna para las víctimas no-humanas.

Asimismo, dado que todos los animales se rigen por las mismas leyes (especistas) por las cuales se los considera objetos por no ser humanos, centrarse en la explotación de unos animales (delfines en delfinarios) mientras se ignora a otros es un error tanto ético como legal. Es un error ético porque hay otros animales que no son delfines (o no están en delfinarios) que padecen toda clase de injusticias por parte de los humanos. Y es un error legal porque no tiene sentido legal alguno reconocer a unos animales legalmente frente a otros, cuando todos ellos comparten los mismos rasgos básicos. Todos los animales defienden su vida, libertad e integridad. Todos los animales compartimos los mismos intereses inalienables y, en consecuencia, todos mereceríamos el mismo respeto ante la ley [Declaración de Toulon, 2019].

Por tanto, o defendemos a todos los animales por igual o no podrán tener derechos. Cuando se argumenta lo arriba señalado, siempre alguien aduce que determinada campaña supone un «paso» por las víctimas. En absoluto. Dado que los humanos explotamos y cometemos injusticias contra los animales porque nos creemos superiores a ellos, un pequeño paso sería explicar que ellos también sienten y padecen; otro pequeño paso sería explicar que desde pequeños anulan nuestra empatía para no sentirnos mal por comer carne; otro pequeño paso sería explicar que vacas, cerdos, ovejas, etc., también quieren vivir como los perros y los gatos. Y así, sucesivamente.

Para que algo sea un «paso» para los Derechos Animales, dicha medida debe ser siempre compatible con el trasfondo de una ética fundamental. Por ejemplo, si quisiéramos abolir las lapidaciones de mujeres en Arabia Saudí, un pequeño paso sería explicar el origen de dicha práctica; lo que sienten las víctimas, etc. En cambio, no sería un paso si los activistas tratasen de convencer a los agresores diciendo que no deben hacerlo para no lesionarse las manos al lanzar las piedras o por cuestiones ajenas a las víctimas. ¿Nos imaginaríamos acaso a defensores por los Derechos Humanos que fuesen diciendo: «no violes mujeres porque contraerás una enfermedad venérea»?

Con los Derechos Animales debemos ser igual de justos y concienzudos por las víctimas. Al contrario de lo que ocurre con los Derechos Humanos, en nuestro campo sí hay particulares y organizaciones que promueven el cese de la explotación animal por «salud» o «medio ambiente». Como en el ejemplo anterior, estos argumentos ajenos a las víctimas nunca pueden ser un paso para cambiar su situación. Espero que, al explicarlo de esta manera, se me entienda mejor.

Podrá obtener más información aquí: filosofiavegana.blogspot.com/search/label/b

Un saludo cordial.

Su respuesta no tardó en llegar. De hecho, se produjo en tan poco tiempo que dudé enseguida de que tuviera algún interés en atender a lo que había escrito, si es que había llegado a leerlo entero. No corregiré las faltas de ortografía de sus mensajes. Su contestación fue:

Hola! Agradezco el texto. Pero se dirige a mi en este sentido porque desconoce mi activismo, cada prohibición es un pequeño avance y mientras lucho en tribunales y en parlamentos para establecer los derechos que se les han robado y canviar [sic] la estructura especista legal, política y social. Soy activista abolicionista desde hace años y combino estrategias que me suponen poder avanzar, que es lo que necesitan a quienes considero mis defendidos. Un saludo cordial y a seguir.

En su respuesta se observa que había ignorando —o no leído— mi argumentación. Pues señalé específicamente que una prohibición no es un pequeño avance porque no cambia en lo más mínimo el estatus legal de los animales. ¿Una activista abolicionista con formación en Derecho no sabe eso? Permitidme que lo dude.

El grueso de su breve mensaje se resume en la falacia del «paso a paso» y las del «todo suma». Ambos pseudorazonamientos son típicos entre quienes quieren evadir una crítica y mantener una postura infundamentada. En mi respuesta fui al grano para cuestionar el punto central de su excusa:

Hola de nuevo. Le he enviado este texto porque he visto que dirige una campaña dedicada exclusivamente al cierre de los delfinarios. ¿Puede explicar de qué forma una campaña monotemática y especista, como el cierre de los delfinarios, puede suponer un cambio en la estructura especista legal, política y social?

Una campaña referida a un animal o a una forma de explotación específica transmite la falsa creencia de que unos animales merecen más respeto que otros (especismo), y de que baste con suprimir dicha forma de explotación animal porque sea más cruenta que otras (bienestarismo). Las campañas monotemáticas refuerzan el especismo y el bienestarismo. Por tanto, dado que su campaña perpetúa dichos prejuicios, se vuelve imposible que su lucha pueda lograr así el objetivo que pretende.

Y no, cada prohibición no es un pequeño avance porque no cambia el estatus legal de los animales. Ese punto ya lo argumenté en mi mensaje anterior. Le ruego, amablemente, que reflexione sobre ello.

Un saludo cordial.

Después de esta respuesta mía, una persona con actitud de diálogo e intereses reales por los animales se cuestionaría su posición o adoptaría algún tipo de conciliación con mi crítica. Sin embargo, en breve me demostró por segunda vez su desinterés y reiteración en lo ya refutado:

No, ya le he dicho que combino estrategias. Sólo se está quedando con un pequeño de mis trabajos. Elija otras estrategias mientras consiga avances. Le he definido que el cambio estructural lo batallo en tribunales y parlamentos, que es donde recae mi máxima dedicación después de años de investigación en centros de especidio. No debato por tuiter [sic], ni redes, no dispongo de tiempo. Cualquier punto por correo, gracias. Para acabar, he elegido seguir esta página porque considero que siempre se puede aprender, espero lo mismo de los demás. Un saludo.

Repite nuevamente el argumento de las «estrategias», la falacia insignia de los organizadores de las organizaciones animalistas y de sus campañas. Decidí dar una última réplica. En ningún momento dudé de su buena intención o de que realmente estuviese muy ocupada. Deseaba dejar claro el punto central de la cuestión: ni la falta de tiempo ni las buenas intenciones significa que las cosas se estén haciendo como es debido.

Combinar estrategias está bien mientras todas ellas se rijan por la coherencia y la ética fundamental. Unas no escudan a otras. Así como hacer algo bien no justifica hacer otra cosa mal. No estoy cuestionando su trabajo; sino el enfoque de su trabajo para conseguir sus objetivos. Si tiene tiempo para dirigir proyectos monotemáticos, bienestaristas y especistas también debería tenerlo para replantearse qué espera conseguir con ellos o si éstos se ajustan a los objetivos que dice defender.

La reflexión y el replanteamiento forma parte inherente de cualquier proyecto. Es incongruente que esgrima la excusa del tiempo para asumir una crítica; pues el tiempo que uno tarda en reflexionar es nimio si lo comparamos con el que se emplea en organizar toda una campaña del tipo que sea. Yo también espero siempre aprender de los demás. Para ello, se requiere voluntad de diálogo y no esconder una falta de autocrítica en que le falte tiempo para reflexionar sobre lo que otros le escriben.

No deseo que se lo tome a mal. Reciba un saludo cordial.

Dado que carecía de interés, actitud y, sobre todo, de argumentos con que responder. Esta persona optó por la vía más sencilla —y a la vez más común entre los falsos defensores de los animales—: bloquearme mientras trata de lavar su imagen usando al oponente como alter ego de sus defectos:

Su tono ya denota que quiere presentar una muestra de superioridad. Interpreta aquello que le sirve para seguir en su línea. Le he dicho que el diálogo por correo, por de respectuosa [sic] y mantenerlo. Aunque le parezca imposible, me falta tiempo y mucho por todo el activismo que llevo a cabo. Así que visto que no quiere dialogar sinó [sic] imponer su criterio, desconozco que me he equivocado y no debo seguir su página. Un cordial saludo.

Los falsos defensores de los animales nunca parecen capaces de argumentar su postura. Ellos convencen mediante la violencia, el silenciamiento y falacias dialécticas.

Conclusiones sobre los falsos defensores de los animales

Como se ve, finalmente me acusó de «superioridad» a la par que ignoraba mis explicaciones, se excusaba en su ocupado tiempo —dedicado a lucrarse y traicionar a los animales— y echaba balones fuera sin un atisbo de argumentación. Si esta persona tiene esa capacidad dialéctica en tribunales, bien haría en entregar su título. Con esa actitud y esos argumentos es, objetivamente, imposible defender los Derechos Animales. No se puede abarcar un problema cuando uno mismo no sabe enfrentarlo. Y de esta guisa, me bloqueó y ya está.

Por desgracia, la experiencia me demuestra que salvar a los animales no les importa ni a esta persona ni a los que son como ella; pues solamente se dedican al nicho de los Derechos Animales como pondrían dedicarse al nicho de los divorcios o el de la «violencia de género». Dinero y rédito social adquirido por parte de animalistas engañados y tan hipócritas como ella. Eso es lo único que les concierne a estos falsos defensores de los animales.

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