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Biología de los reptiles (I): Características generales

Huevo de reptil - Biología de los reptiles

Huevo de lagarto. La adquisición de las tres membranas embrionarias permitió la radiación temprana de los reptiles.

Características generales de los reptiles

Los reptiles, o saurópodos no aviares (grupo parafilético e inválido en taxonomía), son vertebrados tetrápodos de metabolismo ectotérmico que no experimentan metamorfosis en su ciclo de vida. Tienen la piel dura, seca y típicamente cubierta de escamas. Como los demás amniotas, sus huevos poseen tres membranas: el corion, que envuelve completamente eI huevo; el amnios, que forma la capa interna del embrión; y el alantoides, que actúa a modo de órgano respiratorio del embrión y como depósito de los desechos de su metabolismo. El huevo amniota también se caracteriza por poseer una cáscara protectora —que en los reptiles puede ser dura, coriácea o apergaminada— y prácticamente impermeable; pero que posibilita la circulación del vapor de agua y de los gases relacionados con la respiración.

El huevo reptiliano

Este tipo de huevo crea un medio acuoso en el cual el embrión puede respirar y alimentarse. Cuenta asimismo con otros dos componentes: la albúmina, que ofrece una protección adicional y sirve de reserva de agua y de proteínas; y del vitelo o yema, que constituye la reserva energética para el desarrollo embrionario. Esta novedad evolutiva, que apareció en el Carbonífero superior (hace unos 300 millones de años), permitió la reproducción ovípara en un medio seco y terrestre y puso fin a la dependencia que tenían del agua ambiental sus antepasados tetrápodos ovíparos para reproducirse. Gracias a tal diseño se produjeron una serie de cambios adaptativos. Los reptiles pueden reproducirse sin depender del agua, lo cual, junto con su piel dura y resistente, les brinda la posibilidad de ocupar una gran variedad de hábitats, desde las selvas tropicales hasta las montañas y las zonas áridas; incluidos algunos de los desiertos más secos del planeta.

Pese a esta escasa dependencia del agua, varias especies de reptiles viven toda su vida en el océano excepto durante la puesta, el desarrollo dentro del huevo y el corto trecho desde el nido hasta el agua; como es el caso de las tortugas marinas y de las serpientes marinas ovíparas (las ovovivíparas, en cambio, ni siquiera salen del mar para reproducirse). Las tortugas marinas, por su parte, tienen cierto grado de endotermia, gracias a que su gran tamaño y su forma compacta permiten una mejor conservación del calor interno. Por lo demás, la tortuga laúd también puede ser activamente endotérmica: cuando nada en aguas frías, en efecto, esta enorme tortuga mantiene la temperatura de su cuerpo claramente por encima de la del agua mediante unos sistemas de intercambio con los que retiene el calor que se libera durante su actividad muscular (Salvador et al. 1998).

La importancia de las escamas

Las escamas son unas placas dérmicas que, en los reptiles, pueden presentarse con una gran variedad de tamaños y formas: lisas, aquilladas, acanaladas, etc. Normalmente se distribuyen en hileras y aparecen en un número constante a lo largo de las especies. Cobran especial consideración no sólo por su función anatómica; sino porque están vinculadas además con la adaptación a distintas condiciones ambientales y el grado de madurez sexual. Es tal la diversidad que incluso le dan nombre al orden más diversificado de esta clase: los escamosos.

Escamas dorsales de Malpolon monspessulanus - Biología de los reptilesEscamas dorsales de un colubroideo argentino - Biología de los reptilesEscamas caudales de Timon lepidus - Biología de los reptiles

 

 

 

Izquierda: Escamas dorsales de Malpolon monspessulanus (juvenil). Centro: Escamas dorsales de un colubroideo argentino. Derecha: Escamas caudales de Timon lepidus.

Adaptación de la obra ANFIBIOS Y REPTILES DE LA PENÍNSULA IBÉRICA, BALEARES Y CANARIAS. Colección Nuevas guías de campo. Ediciones Omega, Barcelona. 2011. Autores: Masó A. & M. Pijoan.

Biología de los reptiles

  1. Biología de los reptiles (I): Características generales
  2. Biología de los reptiles (II): Origen y evolución
  3. Biología de los reptiles (III): Regulación de la temperatura
  4. Biología de los reptiles (IV): Piel, escamas y coloración
  5. Biología de los reptiles (V): Esqueleto, órganos de los sentidos y otros detalles anatómicos
  6. Biología de los reptiles (VI): Reproducción
  7. Biología de los reptiles (VII): La locomoción y sus adaptaciones
  8. Biología de los reptiles (VIII): Locomoción en el medio hipogeo
  9. Biología de los reptiles (IX): Locomoción en el medio arbóreo
  10. Biología de los reptiles (X): Locomoción en el medio acuático
  11. Biología de los reptiles (XI): Alimentación
  12. Biología de los reptiles (XII): Serpientes venenosas
  13. Biología de los reptiles (XIII): Depredadores de reptiles
  14. Biología de los reptiles (XIV): Estrategias defensivas
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El concepto de «maltrato animal» es erróneo

¡Derechos Animales ya! - Vacas estabuladas con ubres deformes - Maltrato animalLos animales esclavizados como ganado viven una vida de confinamiento en cuerpos deformes por selección artificial. Rechazar «maltrato animal» sólo significa rechazar aquellos daños que no nos benefician. Fotografía tomada por Irene Aparicio Estrada.

Luchar contra el «maltrato animal» no significa nada en la práctica

Si uno va por la calle y les pregunta a varios transeúntes si consideran que pegarle un cachete a un niño es una forma de maltrato, algunos afirmarán y otros negarán con la cabeza. Este simple experimento cotidiano sirve para evidenciar que nos encontramos ante un concepto subjetivo e inservible para juzgar la validez de un acto. Entonces, ¿tiene sentido hablar de «maltrato animal»?

La ética no condena cómo se realiza una acción; sino éstas en sí mismas. El trato (es decir, la manera en que se le pegue) carece de significación o relevancia más allá de los sentimientos que despierten. Las circunstancias podrán determinar que una intervención resulte más o menos comprensible; lo cual ocurre en casos graves como la defensa propia. Sin embargo, desde el punto de vista ético, el contexto no convierte una actuación «mala» en «buena» o viceversa.

Siempre que hablamos de una injusticia habida entre humanos (por ejemplo: una agresión sexual) solamente valoramos aquello que alguien le ha hecho a un tercero. Si tal sujeto incurre en una violencia extrema, ello lo condenamos y comentamos; no obstante, en ningún momento nos plantearíamos que un ataque más «suave» o «moderado» no habría tenido nada de malo.

¿Quién postularía una «violación humanitaria» hacia una mujer? Suena ridículo, ¿verdad? Pues cuando los activistas planteamos el fin de la explotación animal, suelen respondernos con que la solución consiste en explotarlos con miramientos (bienestarismo). Ante una injusticia resulta imperativo ser «radical». Por supuesto, algo radical no equivale a «malo»; sino que significa ir a la raíz de una materia.

¡Derechos Animales ya! - Aenor entrega a Pascual premio de leche de bienestar animalEn la fotografía, la organización Aenor le entrega a Pascual un premio por de «bienestar animal». Los ganaderos son los primeros en rechazar el maltrato animal porque no les reporta beneficios, de nada sirve rechazar el maltrato animal si se consumen productos de origen animal.

El «maltrato animal» es un concepto creado por la industria y las organizaciones animalistas para lucrarse

Nosotros, adultos con plenas facultades, somos agentes morales. En consecuencia, cumplimos con el principio de igualdad a tenor de nuestro desarrollo cognitivo alcanzado a una edad determinada. Ahora bien, ¿por qué únicamente lo aplicamos entre miembros de nuestra especie?

Cuando nos referimos a los demás animales, cada acontecimiento solemos enjuiciarlo de forma unilateral. Enfocamos al ser humano partícipe y sólo parece importarnos la forma en que hizo algo o los motivos que lo llevaron a ser injusto con otros individuados ajenos al Homo sapiens. Evaluamos los daños causados a modo de peritaje y se utiliza el término «maltrato animal» en referencia a aquellos ejercicios innecesarios para lograr un fin.

Condenar el «abuso animal» únicamente implica rechazar aquel daño que no nos beneficia. Ahí radica la clave: si obtenemos un beneficio aceptado socialmente al explotar a animales no humanos, justificamos dichas acciones para ejecutarlo. Por el contrario, si no cosechamos un provecho aprobado en sociedad, recurrimos al susodicho «maltrato animal», una manera de señalar «maltrato sobre la propiedad».

La crianza y el asesinato sistemáticos están legalizados e institucionalizados por la asunción de que somos superiores y el mito de que explotar a otros animales sea necesario. Así como también lo están otras acciones que vulneran la vida, libertad e integridad de los animales.

¡Derechos Animales ya! - Cartón de huevos de gallinas felicesEn los últimos años, la industria es cada vez más consciente de utilizar el reclamo de los sellos de bienestar animal y de posicionarse con el maltrato animal para incrementar el consumo y el precio de sus productos. Los animalistas que se limitan a hablar de maltrato animal son culpables en gran medida de esta situación.

El «maltrato animal» esconde una ideología bienestarista

Ciertos animales reciben un mayor valor moral por parte de amplios grupos humanos: perros, gatos, toros, chimpancés, caballos, delfines, ballenas y unos pocos «afortunados» más. Esto se debe a razones sentimentales (personales); pues la posesión de intereses inalienables es un rasgo compartido por casi la totalidad del reino animal.

Debido al prejuicio moral del especismo, asumimos dogmáticamente que existan animales «mejores» y «peores», es decir, vidas más importantes que otras. Para los primeros, según cuáles casos, hemos reducido el umbral de «explotación permitida» bajo el rechazo tajante al «maltrato animal» y, para los segundos, prácticamente cualquier actividad humana se ve implícitamente respaldada por proceder de unos servidores.

A partir de la subjetividad del concepto de «maltrato animal», unido a la discriminación moral según la especie, surgen campañas arbitrarias cuyo fin consiste en acabar con aquellas formas de explotación (p. ej: tauromaquia, festejos, etc.) situadas por encima del umbral admitido por la ciudadanía general, tanto en lugares donde dicha frontera se percibe como autóctona (tauromaquia) como alóctona (festival de Yulin). Toros y perros son víctimas del mismo fenómeno que afecta a los restantes animales: la cosificación moral.

Reprobar o endemoniar los comportamientos de humanos procedentes de otras nacionalidades, por cometer las mismas injusticias que los ciudadanos de Occidente, incurre en una marcada hipocresía apenas concebible por la disonancia cognitiva entre aquello que a uno desde pequeño se le ha enseñado que está bien hacer y qué no.

No existe bienestar animal alguno en ningún caso. Asimismo, quienes defienden a las empresas responsables de tales luchas mediáticas caen de lleno en las contradicciones ya expuestas y debieran dejar de discriminar a unos animales no humanos frente a otros para actuar justamente.

Leones entre rejasVíctimas de la cosificación moral en una cárcel destinada a quienes no pertenecen a nuestra especie. El concepto «maltrato animal» se limitaría a pedir una jaula más grande para ellos. ¿Les serviría de algo? ¿Por qué toleramos esto?

¿Qué podemos hacer?

Nuestro error fundamental reside en creernos con legitimidad para regir la vida de otros individuos a la par que propugnamos vigorosamente que nadie debe gobernar la nuestra. Se trata de una cuestión moral; no legal. Por ende, resulta incoherente exigir leyes contra el «maltrato animal» al mismo tiempo que se deja a la mayoría fuera y condicionamos la entera existencia de millones de personas no humanas. ¿Cómo va a ser posible fijar un marco práctico derivado de una incongruencia teórica? No habrá medidas ni regulaciones que los protejan como sujetos de derecho hasta que primeramente no se reconozcan sus intereses inalienables.

No habrá justicia hasta que no nos opongamos a la explotación de todos los animales no humanos de la misma manera en que contrariamos la explotación humana. Ése es el significado del veganismo. A lo largo de esta página puedes obtener información sobre cómo llevar el veganismo a la práctica.

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Indicadores morfológicos de la edad en los cocodrilos

Derechos Animales ya - Cría de cocodrilo mojadaEn cocodrilos existen algunos indicadores morfológicos que permiten conocer la edad del individuo.

Indicadores morfológicos de la edad en cocodrilos

Los indicadores morfológicos de la edad son un conjuntos de variables medidas por una serie de técnicas para determinar la edad aproximada de un individuo. Los cocodrilos (familia Crocodylidae) presentan una tasa de crecimiento altamente variables. En consecuencia, resulta arduo estimar la edad de un ejemplar atendiendo sólo a su envergadura corporal.

Algunos cocodrilos retenidos y secuestrados en cautividad han alcanzado incluso los 70 años, lo cual coincide con las estimaciones de longevidad establecidas mediante estudios de captura y recaptura. Durante las últimas décadas se han realizado numerosos intentos para averiguar la edad de los cocodrilos avistados y su esperanza de vida. La mayoría de las mediciones subestiman la realidad, esto ocurre sobre todo con la longitud en individuos de edad avanzada; pues éstos prácticamente cesan su crecimiento.

Aparte de las curvas tamaño-edad de datos obtenidos en campo, actualmente se emplean principalmente tres técnicas para obtener indicadores morfológicos de la edad:

  1. Contar los anillos de crecimiento en los huesos largos, lo cual solamente puede aplicarse a animales ya muertos.
  2. Contar los anillos de crecimiento en los osteodermos, que pueden muestrearse a partir de cocodrilos vivos.
  3. Interpretar la estructura de la fusión neurocentral en las vértebras cervicales y caudales, lo cual sólo se practica sobre ejemplares muertos.

Determinación de la edad en cocodrilos

Sección del fémur de un cocodrilo de agua salada con 6-7 años de edad. Las capas alternantes claras y oscuras (a) hacia el borde exterior del hueso reflejan periodos de crecimiento lento (oscuro) y rápido (claro) asociados con temporadas lluviosas y secas. Centralmente hay una cavidad significativa (médula) (b) así como otros muchos pequeños agujeros. Ésas son áreas de gran actividad celular en que el hueso se remodela.

Envejecimiento de los huesos largos

Para examinar los anillos de crecimiento se efectúa un seccionamiento fino y transversal hacia la mitad del eje de un hueso largo, como el fémur. Esta muestra puede teñirse histológicamente o visualizarse mediante luz polarizada para discernir entre anillos con diferente intensidad de teñido o características de refracción.

La alternación de bandas claras y oscuras en el hueso refleja periodos de crecimiento óseo rápido y lento o temporadas con un alto metabolismo (disponibilidad significativa de alimento y condiciones cálidas) frente a momentos bajo metabolismo (menos comida y épocas frías). Esta técnica funciona mejor en individuos sometidos a cambios estacionales muy contrastados, sobre todo, en cuanto a las temperaturas.

Los climas uniformes conllevan una deposición ósea más regular y unas dificultades mayores a la hora de interpretar dónde comienza un anillo y el siguiente. Los inconvenientes inherentes de esta técnica reside en que se produce cierta reabsorción y remodelación en la médula del hueso. El cocodrilo de agua salada más viejo medido por este método tuvo 65 anillos distinguibles y se estimó que, al menos, tenía 70 años.

Envejecimiento de los osteodermos (cocodrilos) - Estrato córneo de un osteodermo - Indicadores morfológicos de la edadLos estratos óseos osteodérmicos evidencian la edad del cocodrilo. A) Vista dorsal de la roseta nucal, la sección «a-a» indica dónde se producen las incisiones a través de la escama. B) Después de su procesamiento, las bandas claras y oscuras sirven para distinguir los distintos periodos de crecimiento según las condiciones ambientales.

Envejecimiento de los osteodermos

Otro de los indicadores morfológicos de la edad consiste en el análisis de los osteodermos. No obstante, resulta más complicado analizar rodajas de osteodermos que hacerlo sobre secciones procedentes de huesos largos debido a que los anillos de crecimiento tienden a estar menos definidos y la remodelación de los osteodermos puede ser elevado en hembras adultas a causa de que extraen el calcio de las reservas osteodérmicas y las redistribuyen el calcio según las necesidades para formar la cáscara de los huevos. Una diferencia clave radica en que esta técnica sí puede aplicarse a ejemplares vivos, a quienes previamente se ha inmovilizado y anestesiado localmente en la región ventral.

Para obtener dichas muestras se limpia la piel con antisépticos (etanol 70%) y luego se realizan dos cortes longitudinales de 5 mm por medio de una sierra osteotómica. La «astilla» resultante se disecciona de la dermis subyacente y se aplica a la herida unos polvos antibióticos de amplio espectro. Ésta se monta posteriormente usando técnicas de preparación geológicas y puede teñirse o examinarse bajo luz polarizada para contar los anillos de crecimiento. Se estimó que la edad del espécimen más añoso estudiado con esta técnica rondaba los 40 años. Algunos avances recientes en materia de descalcificadores han facilitado el análisis de los osteodermos como indicadores morfológicos de la edad cocodriliana.

Este tipo de determinación morfológica de la edad es contraria a los intereses del propio animal al privarlo de libertad y dañar su integridad física. No se justifica éticamente ninguna acción contraria a sus intereses inalienables por el simple propósito de estudiar la edad que tuviese hasta entonces. Sin embargo, la ciencia todavía dista de respetar los Derechos Animales.

Envejecimiento de las vértebras (cocodrilos) - Vista oblicua de las vértebras de un cocodrilo - Indicadores morfológicos de la edadVista oblicua de las vértebras caudales 12, 11, 10 y 9. Las suturas neurocentrales están señaladas con flechas. En la vertebra 12, dicha sutura ya se ha cerrado; en la 11 apenas quedan marcas, y a las 10 y 9 les falta poco. Osteológicamente, esas vértebras proceden de un ejemplar inmaduro. Si el animal fuese plenamente maduro, todas las suturas caudales estarían cerradas, al igual que sus contrapartes cervicales.

Envejecimiento de las vértebras

Un tercer indicador morfológico de la edad consiste en la evaluación de las suturas presentes en las vértebras neurocentrales, la cual permite estimar si un ejemplar es joven o maduro. Dependiendo de la vértebra en particular, el cuerpo vertebral (centrum) quizás no se fusione con el arco neural que se apoya inmediatamente dorsal a éste. O bien no hay una sutura visible en este punto (una sutura neurocentral cerrada) o sí hay una línea de sutura evidente (una sutura neurocentral abierta). La fusión secuencial del arco neural hacia su centro en las distintas etapas de la vida es consistente a lo largo del género y obedece a razones de desarrollo anatómico/fisiológico en vez de a la envergadura de cada individuo.

Al eclosionar, las suturas neurocentrales de la mayoría de las vértebras dorsales y caudales están cerradas. Conforme el animal se aproxima a la madurez existe una oclusión progresiva de las restantes suturas caudales (Ca 12–Ca 1). Simultáneamente acontece el cerramiento en las series cervicales, en donde la fusión del axis y el atlas señalan el final del proceso. Ésta es un técnica útil en estudios paleontológicos; pues permite una marcada diferenciación entre sujetos adultos y jóvenes con independencia del tamaño o la especie.

Traducción y adaptación de la obra CROCODILES: INSIDE OUT. A Guide to the Crocodilians and Their Functional Morphology. Autores: K. C. Richardson, G. J. W. Webb y S. C. Manolis.

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