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¡Derechos Animales ya! - Tauromaquia - Crónica de una muerte anunciada

Tauromaquia: Crónica de una muerte anunciada

¡Derechos Animales ya! - Tauromaquia - Crónica de una muerte anunciadaLa tauromaquia es una forma de explotación animal basada en una ritualización de nuestra dominación sobre los animales. Actualmente está en vías de desaparición. Sin embargo, esto no supone ningún triunfo para los toros ni otros animales explotados por el ser humano.

La historia de la tauromaquia, una forma de explotación animal tan horrenda como muchas otras

La tauromaquia (del griego taūros «toro» y máchomai «luchar») es una práctica vehemente y violenta cuyos orígenes se remontan hasta la Edad del Bronce. Según la interpretación sociohistórica sobre la historia de la tauromaquia, similar a la habida respecto a la caza, se trata de una alegoría que proclama fortaleza y valentía ante las embestidas del destino y los acontecimientos de nuestra vida.

El toro se erige como símbolo de una fuerza impetuosa capaz de condenar a un hombre a la muerte y éste, pues, se enfrenta para demostrar la «superioridad humana» frente a las imposiciones de la naturaleza.

Este simbolismo inició su camino al apogeo a partir del siglo XII en España, donde empezaron a realizarse alanceamientos en plazas públicas y otros lugares abiertos para festejar victorias militares, conmemorar acontecimientos o meras trivialidades del vulgo. El interés entre los hispanos medievales hacia tal espectáculo, cargado de misticismo y evocador de una apática diversión, fue en incremento durante los siglos venideros.

Ya en el siglo XV aparecen fiestas populares con sus propios designios y se documenta una mayor extensión y ritualización. El toreo propiamente dicho, en cercados de madera y con la participación de distintos integrantes, adquiere entonces unos matices reservados para la realeza.

Como sucedió con el caballo y la equitación, el gusto de la nobleza por la tauromaquia supuso una vinculación socioeconómica entre los altos estamentos, sus hábitos y aquellos aspectos por emular. Castilla era la metrópolis de la península ibérica y, a causa de ello, sus rasgos culturales se recibían con especial devoción. Algo que, hasta fecha, queda bastante patente en otros aspectos de la vida cotidiana.

¡Derechos Animales ya! - Torero en una plaza de torosLa tauromaquia es un festejo en donde se le da una muerte ritual a un toro como recreación de la superioridad y dominio del ser humano frente a los animales.

La historia reciente de la tauromaquia

En el siglo XIX, la consolidación y apogeo de la ganadería vacuna a lo largo de España conllevó el establecimiento de mataderos en las grandes ciudades para suplir las demandas especistas de la población. Los fatigosos trabajos relacionados con el manejo de las reses, los cuales precisaban de cierta pericia, suscitaron fascinación en torno a distintas personalidades. Poco tiempo después se asentó la estructura de las corridas de toros que aún persiste hasta nuestros días.

A partir de dicho momento, la tauromaquia fue ganando adeptos por motivos de embeleso o tentativa para salir de las clases humildes. En el primer tercio del siglo XX vivió su era dorada y se ha mantenido en alza hasta las últimas décadas. Ahora, en el siglo XXI, todo apunta a que dejará de existir: organizaciones animalistas al pie de guerra, asiduas manifestaciones en contra, críticas y reproches de índole política, recortes para los festejos, para las academias, para los nuevos ruedos, etc.

Hoy, los toreros, taurinos y defensores de la tauromaquia escriben una verdadera Crónica de una muerte anunciada, título que escojo intencionadamente con base en la célebre obra del escritor Gabriel García Márquez, defensor a ultranza del mundillo taurino.

Nadie conoce mejor esta realidad que el propio sector. Por eso, a continuación figura una arenga que, hace un tiempo, comenzó a distribuirse entre los taurinos:

Texto reivincativo de organizaciones taurinas

Captura de un comunicado o arenga entre grupos taurinos para defender la tauromaquia ante su crónica de una muerte anunciada.

La tauromaquia vive una crónica de una muerte anunciada

Las palabras hablan solas: algo ha cambiado en la mentalidad de este nuevo siglo. Pronto los taurinos serán minoría y quienes pasen de la tribuna a manifestarse a pie de calle sin parar para preservar su particular barbarie. No se rendirán con facilidad; mas, finalmente, la ética se impone por sí sola. Sin embargo, no cabe todavía cantar victoria ni tener una visión optimista debido a la omnipresencia del bienestarismo y el desconocimiento actual existente hacia los Derechos Animales.

La paulatina e inexorable aplicación de valores morales, consecuencia directa del uso de la lógica como fruto de la generalización y expansión del conocimiento vía informática, está conduciéndonos hacia una de las épocas potencialmente más constructivas de toda la existencia humana. Puesto que los grandes cambios históricos acontecieron gracias a la unión por una causa reconocida, nos ha llegado una oportunidad magistral para asentar las bases del problema y de la solución.

Tras tanto esfuerzo depositado, la abolición de la tauromaquia en todas sus expresiones es, sin lugar a dudas, un fin deseable para la justicia; pero no una meta absoluta ni definitiva. No debemos confundir las ramas de la cosificación moral que padecen los animales no humanos con la propia raíz.

¡Derechos Animales ya! - Hombre esquiva a un toro en un festejo taurinoMuchos antitaurinos y grupos animalistas proponen festejos con animales alternativos en donde el ser humano se divierta sin lastimar o torturar a un toro. Estas alternativas adolecen y muestran que no han comprendido la raíz de la injusticia que cometemos contra los animales cuando los usamos como simples objetos a nuestro servicio.

Los toreros y taurinos están preocupados, y los antitaurinos están confundidos

La sociedad actual, aunque ni siquiera conozca el significado del término, es bienestarista. Esto significa que percibe a los animales como seres inferiores a quienes está bien explotar mientras no se les cause un sufrimiento «innecesario».

Este sufrimiento «innecesario» se refiere, específicamente, a aquellas consecuencias negativas para el animal que no reporten un claro beneficio personal o social. Los taurinos defienden la tauromaquia porque disfrutan con esta ritualización de la dominación humana sobre los animales; mientras que los antitaurinos rechazan la tauromaquia por una mezcla entre razones éticas o sentimentales.

Las razones éticas o sentimentales de los antiturinos se basan en que el toro sufre innecesariamente en la plaza. Dado que la mayoría de los antitaurinos no consideran que los toros merezcan el mismo respeto que se le daría a un ser humano, sólo protestan ante la muerte violenta que se le inflige. Si los toros, como las vacas, fueran asesinados en mataderos, no habría manifestaciones antitaurinas.

Dado el enfoque basado en el sufrimiento animal, muchos antitaurinos no defienden una prohibición de la tauromaquia. En su lugar, proponen festejos alternativos en que al animal se lo use igual como un objeto de entretenimiento pero sin llegar a matarlo.

Por otro lado, hay antitaurinos que no se enfocan siquiera en el sufrimiento padecido por el toro; sino en la indecorosidad, la poca higiene, en la mala imagen de nuestro país o en cómo se maleduca a los niños en la violencia. Esta postura proteccionista es habitual entre grupos ecologistas e incluso en el partido animalista PACMA.

¡Derechos Animales ya! - Torero a caballo durente una corrida de torosLos antitaurinos rechazan la tauromaquia sin defender derechos legales para los toros. Y, al mismo tiempo, olvidan a otras víctimas visibles en las propias plazas de toros.

Una conclusión sobre el debate de la tauromaquia y el enfrentamiento entre toreros, taurinos y antitaurinos

¿Son los toros las únicas víctimas de la gestión humana? No. ¿Son los toros los únicos animales que desearían vivir? No. ¿Son los toros los únicos animales que mueren a manos del ser humano? No.

La tauromaquia es una manifestación cultural que no se distingue en nada del resto de las atrocidades cometidas por nuestra especie que también conforman nuestra cultura. La única diferencia estriba en la importancia y mediaticidad que se le otorga a esta forma de explotación animal por su origen castizo y la sangre que se derrama públicamente.

La tauromaquia no más injusta que los zoológicos, los circos, la pesca, la peletería, la experimentación animal u otras formas de explotación animal. La ética únicamente juzga las acciones (el qué), no en modo con estas se produzcan (el cómo). El porqué de la explotación es siempre irrelevante para la moral, como lo es para la justicia.

Resulta erróneo hablar de maltrato animal porque el quid de la cuestión no radica en cuánto torturamos a nuestros esclavos; sino en la creencia de que tenemos legitimidad para tratar a los animales como nuestros esclavos y para definirlos legalmente como tales

Los Derechos Animales presentan unos sólidos fundamentos basados en la razón y en los hechos. Si de verdad pretendemos ser coherentes con nosotros mismos, no podemos consentir que unas acciones actúen en detrimento de otras.

No existen animales superiores o inferiores, eso reside solamente en nuestra mente discriminatoria (especismo) y marcada cultura antropocentrista. Para ser justos debemos aplicar el principio de igualdad sin discriminación entre individuos.

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Lagartija cenicienta (Psammodromus hispanicus)

Lagartija cenicienta (Psammodromus hispanicus)Lagartija cenicienta (Psammodromus hispanicus).

Descripción del adulto de la lagartija cenicienta

La lagartija cenicienta es de tamaño pequeño y alcanza los 51 mm de longitud cabeza-cuerpo. Su cuerpo es de sección casi cilíndrica y la cabeza se aprecia corta y robusta. Las escamas dorsales están aquilladas y las del cuello aparecen lisas o con una quilla muy ligera. Presentan un collar de escamas poco patente pero diferenciado. El dorso se muestra gris ceniciento, pardo o verdoso y, en la mayoría de los individuos, está recorrido longitudinalmente por cuatro líneas finas de color blanco, amarillento pálido o verde interrumpidas a tramos por manchas pardas o negruzcas de tamaño reducido, lo cual confiere al dorso un aspecto segmentado muy llamativo. Las regiones ventrales suelen carecer de pigmentación oscura y exhiben un fondo de tonalidades blancuzcas o amarillentas. En algunas poblaciones ibéricas, las escamas ventrales de las dos filas longitudinales más cercanas a los costados pueden manifestar diminutas manchas negras en toda la longitud del tronco.

Dimorfismo sexual

Las hembras adultas suelen poseer mayores envergaduras, mientras que los machos evidencian una cabeza proporcionalmente más grande y robusta. En éstos, los flancos poseen líneas de color amarillo o verde intenso durante el periodo de celo, las filas longitudinales son de tonalidad más verdosa, y la cola se observa más larga con relación a la extensión corporal.

Descripción del juvenil de la lagartija cenicienta

El color y diseño de los juveniles son similares a los de los adultos, con tonos, en general, más oscuros. La largura cabeza-cuerpo de los recién nacidos acostumbra a oscilar entre 20 y 26,2 mm, y la cola es ligeramente más larga. El peso se sitúa habitualmente entre los 0,20-0,36 g.

Distribución

Se halla en la península ibérica y el sureste mediterráneo de Francia. Se ausenta a lo largo de toda la franja eurosiberiana de la Península, que incluye a los Pirineos, el Prepirineo, y la cordillera Cantábrica. Falta asimismo en casi todos los sectores gallegos y en buena parte del norte de Portugal y la submeseta norte, así como de la zona norte del sistema Ibérico. Los límites septentrionales, a excepción de la penetración hacia Francia a través del área costera mediterránea, se estiman marcados por las cuencas de los ríos Ebro, en el este, y Duero y Sil, en el centro y oeste. Algunos islotes costeros mediterráneos, como las islas del Barón y la Perdiguera, en el Mar Menor (Murcia), mantienen poblaciones de lagartija cenicienta.

Variaciones geográficas

Se han descrito dos subespecies de lagartija cenicienta en la Península. La nominal se caracteriza por presentar un número elevado de escamas en una línea longitudinal que recorre la garganta, una cantidad relativamente baja de escamas en una línea transversal dorsal y, el que quizás es el carácter más útil, una escama debajo del ojo (escama subocular) que suele hallarse en contacto con el labio superior. En principio, esta subespecie se distribuye por el sur y el oeste de la Península, mientras que la otra subespecie descrita permanece en el área oriental peninsular y alcanza el sur de Francia. La subespecie oriental, Psammodromus hispanicus edwardsians, destaca por su menor cifra de escamas en la garganta, una cuantía elevado de escamas dorsales y una escama subocular separada del labio superior por otra escama intermedia. Las características enumeradas para distinción entre ambas subespecies parecen bastante estables; pero aún queda dilucidar los límites geográficos de las mismas. En algunos pequeños islotes mediterráneos, como la isla del Barón, en el Mar Menor, se ha observado la existencia de lagartijas cenicientas de un tamaño corporal inferior al de las poblaciones peninsulares, hecho que se juzga como el resultado de una depredación intensa por parte de la culebra bastarda.

Especies similares

La lagartija colilarga posee también escamas dorsales grandes, puntiagudas y fuertemente aquilladas; mas en ella existen, como máximo, dos líneas dorsolaterales claras e ininterrumpidas a cada lado; en cambio, en la cenicienta suele aparecer varias líneas longitudinales clara e interrumpidas a intervalos por bandas o líneas transversales oscuras, lo cual le confiere muchas veces a los ejemplares un aspecto general cuadriculado. Aparte, la lagartija colilarga llega a una envergadura considerablemente superior y cuenta con una cola comparativamente más larga. Los tonos verdosos son más frecuentes en la lagartija cenicienta, y los anaranjados o rojizos, en la colilarga.

Hábitat

La lagartija cenicienta es la más característica de las zonas mediterráneas cubiertas por una vegetación arbustiva de escasa altura y parcialmente dispersa. En tales regiones muestra una cierta preferencia por los sustratos compactos y, en menor medida, por los arenosos. Se encuentra desde el nivel del mar hasta los 1.500 m de altitud.

Biología de la lagartija cenicienta

En muchas zonas meridionales y de las costas mediterráneas permanece activa durante todo el año, mientras que en el interior peninsular puede invernar a lo largo de varios meses, desde octubre hasta marzo en alguna áreas. En el campo, los individuos activos poseen temperaturas corporales entre 19 y 38 °C.

Las cópulas, que no duran más de un minuto, ocurren en marzo, abril y mayo, y el periodo de ovoposición se extiende desde abril hasta junio. Se conocen puestas de dos a seis huevos, y en diversos lugares existen dos puestas anuales; aunque se han citado hasta tres puestas en individuos cautivos. Los huevos suelen oscilar entre 9-13,25 mm de longitud por 5,5-7,6  mm de anchura. La incubación de los huevos dura de siete a nueve semanas, tras las cuales se produce la eclosión. Los ejemplares alcanza la madurez sexual tempranamente, a los 8 ó 9 meses de vida.

La densidad media en algunas poblaciones ibéricas bastante baja: de 2 a 18 individuos por hectárea.

Es una lagartija insectívora que se alimenta de presas de pequeño tamaño entre las cuales destacan arañas, chinches, escarabajos, saltamontes y hormigas. Se perciben ciertas diferencias entre la dieta de machos y hembras: éstas y los miembros juveniles consumen un mayor número de chinches y otras presas voladoras; mientras que los machos ingieren una proporción superior de presas terrestres numerosas y de exiguo tamaño, como las hormigas.

Sufre depredación por parte de la culebra bastarda, la lisa europea, la de cogulla y el camaleón, entre los reptiles; y la garcilla bueyera, los cernícalos vulgar y primilla, el milano real, el ratonero, el aguilucho cenizo, la lechuza y el estornino negro, entre las aves. Al igual que su congénere, la lagartija colilarga, también la cenicienta es capaz de emitir sonidos cortos y simples de función desconocida. En la lagartija cenicienta se han descrito asimismo bolsas en el cuello donde se alojan garrapatas.

Estado de sus poblaciones

En ninguna área peninsular se trata de una lagartija abundante; aunque sí puede resultar localmente común en buena parte de la mitad sur de la Península. Se considera una especie no amenazada. La fragmentación del paisaje y la apertura de zonas apertura de zonas arbustivas podrían favorecer su expansión; pero la extensión de monocultivos es un factor muy negativo para las poblaciones. En Cataluña, a partir de 1990 se iniciaron algunos experimentos de reintroducción en áreas donde la lagartija cenicienta había desaparecido recientemente.

Referencias

Cano (1984), Carretero (1993), Carretero y Llorente (1992, 1993), Carretero et al. (1997), Pascual y Pérez-Mellado (1987), Pérez-Mellado (1998), Pérez-Quintero (1995, 1996), Salvador (1981).

Adaptación de la obra ANFIBIOS Y REPTILES DE LA PENÍNSULA IBÉRICA, BALEARES Y CANARIAS. Guía ilustrada para identificar y conocer todas las especies. Autores: Luis Javier Barbadillo, José Ignacio Lacomba, Valentín Pérez-Mellado, Vicente Sancho, Luis Felipe López-Jurado.


 

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