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Lagartija de las Pitiusas (Podarcis pityusensis)

¡Derechos Animales ya! - Lagartija de las Pitiusas (Podarcis pityusensis)Lagartija de las Pitiusas (Podarcis pityusensis).

Descripción del adulto de la lagartija de las Pitiusas

Lagartija de aspecto robusto, cabeza alta y hocico poco redondeado. Alcanza hasta 9,6 cm de longitud cabeza-cuerpo. Dorso de tonos amarillentos, azulados, verdosos, pardos, o negros, aunque casi siempre con bandas o líneas dorsolaterales más o menos marcadas. Las escamas dorsales están algo aquilladas, principalmente en la mitad posterior del lomo.

Dimorfismo sexual

Los machos suelen ser de tamaño corporal superior a las hembras. Sin embargo, el dimorfismo sexual varía entre la poblaciones: en algunas apenas es aparente, mientras que en otras las hembras se muestran menos robustas y poseen un diseño de bandas dorsolaterales más marcado, como ocurre en las islas de Santa Eulalia y Rodona.

Descripción del juvenil de la lagartija de las Pitiusas

Por lo general, los recién nacidos pesan entre 0,70 y 0,95 g, cuenta con una longitud cabeza-cuerpo que ronda los 30 mm y una largura caudal de 50-60 mm. De morfología similar a la de los adultos de cada población y, por lo tanto, tan variables como éstos.

Distribución

Endemismo de Ibiza y Formentera, las islas Pitiusas, donde se halla tanto en las dos islas principales como en numerosos islotes costeros. En total, se ha registrado la presencia de la lagartija de las Pitiusas en Ibiza, Formentera y 43 islotes circundantes. Asimismo, se conocen introducciones en Ses Illetes, en la bahía de Palma, en la muralla de la misma ciudad y en una zona urbana de Barcelona. En los dos primeros puntos se supone que existen poblaciones reproductoras estables; en cambio, se presupone una esperable extinción de la población introducida en Barcelona o una situación muy precaria de la misma. En los años cincuenta, investigadores alemanes introdujeron experimentalmente algunos individuos procedentes de la isla principal de Ibiza y del Escull Vermell en un pequeño islote antes desprovisto de lagartijas, Es Dau Gros. Aparentemente, la introducción tuvo éxito y la población aún persiste. También se han observado en ocasiones individuos a bordo de los barcos que efectúan la travesía desde Formentera hasta la Península.

Variaciones geográficas

Se han descrito 45 subespecies. No ha habido demasiado acuerdo entre los distintos autores. Algunos las reducen a sólo 6 razas geográficas que agruparían a la totalidad de las poblaciones conocidas; mientras que otros admiten hasta 23 subespecies. De cualquier forma, el hecho sorprendente es la espectacular variación en dimensiones corporales y coloración de dichas poblaciones. En algunos islotes, las lagartijas son diminutas y de tonos dorsales pardos claros, con un diseño muy reducido; en otros exhiben un dorso verde intenso y profusamente manchado de negro o bien son de tonos azules y verdes; finalmente, en al menos ocho islotes habitan poblaciones total o parcialmente melánicas, con zonas dorsales de color azul muy oscuro o negro uniforme y tonos grises o azules en el vientre.

Especies similares

En general, la lagartija de la Pitiusas posee un hocico más aguzado que la lagartija balear, escamas dorsales ligeramente aquilladas y escamas de la parte superior de la cola muy aquilladas. En la lagartija balear, las escamas dorsales son lisas. Algunos autores consideran que la lagartija balear y la de las Pitiusas podrían pertenecer a la misma especie; puesto que la distancia genética no parece muy elevada; no obstante, los datos aportados por los escasos estudios realizados no llegan a ser concluyentes y no permiten agrupar a las dos especies de un modo inequívoco. El problema radica en la extraordinaria variación interpoblacional de ambas especies, lo cual impide una descripción de las mismas que abarque tales diferencias y permita una separación clara.

Hábitat

En Ibiza y Formentera ocupa gran variedad de hábitats; aunque resulta menos frecuente en los pinares interiores y prefiere áreas arbustivas abiertas, zonas litorales y campos roturados de «pared seca», en la cual tiene uno de sus refugios favoritos. En los islotes de menor superficie vive sobre terrenos casi desprovistos de vegetación y busca morada en el suelo rocoso.

Biología de la lagartija de las Pitiusas

Activa durante todo el año, con temperaturas corporales entre los 28 y los 41 °C.

Se posee poca información sobre la reproducción de la lagartija de las Pitiusas. Al parecer, la madurez sexual se alcanza en el segundo año de vida. Se estima que el tamaño de la puesta es reducido, sólo de uno a cuatro huevos que miden, por término medio, unos 15 mm de longitud por 9 de anchura. Se desconoce la frecuencia de puestas en las poblaciones naturales.

La densidad de población es generalmente elevada y, en algunos islotes, increíblemente alta: se sitúa entre los 200 ejemplares por hectárea en Ibiza y los más de 30.000 en ciertos islotes. Esta densidad solamente resulta comparable a la encontrada en otras lagartijas insulares mediterráneas, como la lagartija balear.

Se trata de una lagartija prácticamente omnívora, capaz de consumir casi todo tipo de alimentos de origen animal y vegetal. Las presas más habituales son pequeños escarabajos, hormigas y caracoles terrestres. En todas las poblaciones se ingieren elementos fácilmente asimilables, como los frutos carnosos, las hojas y los brotes tiernos.

Se considera que los mayores enemigos de la lagartija de las Pitiusas son los carnívoros, especialmente el gato cimarrón y la gineta, que ejercen una fuerte presión de depredación en las poblaciones de las islas mayores.

Estado de sus poblaciones

Durante la primera mitad del siglo XX, el problema más grave para la supervivencia de la lagartija de las Pitiusas era la captura por parte de coleccionistas científicos. Posteriormente, la obtención de ejemplares con destino a la venta en tiendas de terrariofilia puso en peligro a numerosas poblaciones ya de por sí mermadas. En los últimos años, estas amenazas han disminuido; mas han aparecido o se han acrecentado otras como la destrucción del hábitat por urbanizaciones u otros usos turísticos y el control de las poblaciones nidificantes de gaviotas por medio de comida envenenada. Una amenaza considerable la constituye el traslado intencionado de individuos entre los islotes, lo cual, a la postre, provocará una pérdida de la identidad genética y el aislamiento reproductivo de las mismas.

Referencias

Cirer (1981, 1982, 1987, 1997), Cirer y Gillaume (1986), Cirer y Martínez-Roca (1986), Pérez-Mellado (1998), Salvador (1986), Salvador y Pérez-Mellado (1984).

Adaptación de la obra ANFIBIOS Y REPTILES DE LA PENÍNSULA IBÉRICA, BALEARES Y CANARIAS. Guía ilustrada para identificar y conocer todas las especies. Autores: Luis Javier Barbadillo, José Ignacio Lacomba, Valentín Pérez-Mellado, Vicente Sancho, Luis Felipe López-Jurado.


 

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Lagartija roquera (Podarcis muralis)

Lagartija roquera (Podarcis muralis)Lagartija roquera (Podarcis muralis).

Descripción del adulto de la lagartija roquera

La lagartija roquera es de tamaño medio, aspecto robusto y cabeza alta. Longitud cabeza-cuerpo entre 4,8 y 7 cm. Se contabilizan de 41 a 62 escamas dorsales, pequeñas y granulares, a lo largo de una línea transversal en el centro del cuerpo. Dorso pardo o pardo verdoso con o sin manchas negras repartidas por toda su superficie y especialmente concentradas en la zona dorsal central (región vertebral); en muchas ocasiones, estas manchas forman una banda central negruzca de contornos irregulares.

Sus costados son negros o pardos muy oscuros, uniformemente pigmentados o, más raramente, con pequeños puntos claros dispersos. Vientre blanquecino, grisáceo, crema o rojizo, con manchas diminutas sobre una, dos o todas las filas longitudinales de escamas ventrales. Posee garganta generalmente cubierta por manchas grisáceas o ferruginosas de contornos difuminados e irregulares. Es característico que muchos individuos cuenten con líneas de coloración gris oscuro, negruzca o rojiza que atraviesan las escamas submaxilares, a ambos lados de la garganta.

Dimorfismo sexual

En algunas poblaciones, las hembras son algo mayores que los machos, y en otras no existen diferencias en cuanto al tamaño corporal. Los machos tienen la cabeza más robusta y la cola más larga. En general, las hembras presentas costados más uniformemente negros, de forma que el contraste con el dorso es aparente todavía que en los machos. El límite entre costados y dorso resulta también más nítido en las hembras.

Descripción del juvenil de la lagartija roquera

El tamaño de los recién nacidos ronda los 24-30 mm de longitud cabeza-cuerpo y los 35-45 de largura de cola, con un peso medio comprendido normalmente entre 03, y 0,6 g. El diseño dorsal de los juveniles se muestra similar al de los adultos. Ventralmente suelen estar menos pigmentados, sin líneas submaxilares y con ausencia de reticulado en la garganta.

Distribución

Se trata de una lagartija de amplia distribución que puede hallarse desde las costas occidentales del mar Negro y la Turquía asiática hasta la península ibérica. Por el norte de Europa occidental llega hasta Holanda, y se conocen varias introducciones en EE.UU. En la península ibérica es una lagartija propia de la zona eurosiberiana y está ampliamente distribuida por los Pirineos, el Prepirineo y la cordillera y cornisa Cantábricas. Penetra hacia el interior peninsular a través del sistema Central oriental (sierras de Ayllón y Guadarrama) y sistema Ibérico (sierras de Gúdar y Peñagolosa). Se la ha citado en islotes costeros de Asturias, Cantabria y Vizcaya.

Variaciones geográficas

Es una de las lagartijas que menor variabilidad geográfica presenta en la península ibérica, de modo que se mantienen en casi todas las poblaciones ibéricas, con muy pocas variaciones, un dorso más claro, pigmentado irregularmente de negro o no, y los costados oscuros contratados. Se han descrito tres subespecies ibéricas de lagartija roqueras; pero las poblaciones ibéricas apenas se diferencian de las del resto de Europa occidental, por lo que conserva su asignación a la subespecie típica. Por otro lado, en las islas cantábricas astuarianas de Castroll Ballota, Castro de Poo, Herbosa, Isla de Cabo Peñas y Peña la Deva habitaría una raza geográfica, Podarcis muralis rasquinetti, de mayor tamaño corporal y pigmentación más intensa. Se ha informado de tanto individuos parcialmente albinos como otros por completo melánicos.

Especies similares

La lagartija roquera exhibe una combinación única de características que la hacen inconfundible respecto al resto de lagartijas del género Podarcis que habitan la Península. Muestra costados muy oscuros y uniformes, contrastados con el dorso, que es más claro; reticulado negruzco o ferruginoso en la garganta; las líneas submaxilares son oscuras, y la cabeza, relativamente alta. Estos caracteres no se observan a la vez en ninguna otra especie, particularmente en las áreas de media montaña donde conviven con la lagartija roquera.

Hábitat

Ocupa una notable variedad de hábitats, desde las zonas rocosas hasta los bosques de hayas o robles, e incluso las construcciones humanas. En el norte de la Península evidencia un carácter más antropófilo y rupícola, mientras que en el sistema Central se acantona en taludes de tierra en zonas clareadas de bosques caducifolios o de coníferas. Presente desde el nivel del mar hasta los 2.100 m de altitud en los Pirineos.

Biología de la lagartija roquera

Se encuentra activa desde el comienzo de la primavera hasta bien entrado el otoño. Durante la actividad mantiene, como promedio, temperaturas corporales de unos 33,8 °C.

En zonas costeras del norte de la Península suelen realizar dos o tres puestas anuales, mientras que en el sistema Central tan sólo parece haber una. La ovoposición varía entre dos y nueve huevos; las hembras de mayor envergadura ponen una mayor cantidad de huevos. El tamaño medio de los huevos ronda los 10-12 mm de longitud por 5-8 mm de anchura. Resulta habitual la existencia de puestas comunales de varias hembras en un mismo lugar. La madurez sexual se alcanza al año de vida. En libertad, la longevidad máxima registrada ha sido de 6 años.

Se alimenta sobre todo de pequeñas insectos, como chinches, avispas, arañas, tijeretas, moscas y mosquitos. No se han observado diferencias patentes entre las dietas de machos, hembras y juveniles.

Entre sus enemigos naturales se hallan las culebras lisas meridional y europea, la víbora de Seoane, el cernícalo vulgar, el ratonero, el águila culebrera, las lechuzas común y campestre, el cárabo, el mochuelo y la marta. Asimismo hubo una observación de una Mantis religiosa que devoraba un juvenil de lagartija roquera.

En la Península se han señalado densidades de población entre 66 y 190 individuos por hectárea, si bien en otras regiones europeas se conocen poblaciones con densidades notablemente superiores. Se considera a la lagartija roquera como una especie territorial.

Estado de sus poblaciones

Las poblaciones continentales de la lagartija roquera se estiman no amenazadas; pero en las insulares de la costa cantábrica se han detectado diversos peligros para la especie, como la introducción de individuos de la costa que, a medio o largo plazo, modificarán las variables genéticas propias de la población insular, diferenciada en condiciones de completo aislamiento durante incontables generaciones.

Referencias

Braña (1981, 1991, 1993), Braña et al (1992), Dexel (1986), Gosá (1987), Klemmer (1964), Martín-Vallejo et al (1995), Pérez-Mellado (1997, 1998).

Adaptación de la obra ANFIBIOS Y REPTILES DE LA PENÍNSULA IBÉRICA, BALEARES Y CANARIAS. Guía ilustrada para identificar y conocer todas las especies. Autores: Luis Javier Barbadillo, José Ignacio Lacomba, Valentín Pérez-Mellado, Vicente Sancho, Luis Felipe López-Jurado.


 

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El antropocentrismo lingüístico en los diccionarios de lengua española

¡Derechos Animales ya! - Deficiones de un diccionarioEl antropocentrismo lingüístico es una consecuencia de la mentalidad especista de la sociedad. En esta entrada tomaré como ejemplo al «Diccionario básico de lengua española», un diccionario de hace unos 20 años adaptado para niños de primaria.

Mediante el lenguaje nos inculcan el antropocentrismo y la discriminación animal

El antropocentrismo lingüístico podría definirse como el uso antropocéntrico del lenguaje. Su presencia acrítica, enseñanza y promoción constituye uno de los pilares invisibles de la perpetuación ideológica del antropocentrismo y, con éste, del especismo.

La mentalidad de un adulto será el resultado de su crianza y del entorno en donde viva. Desde nuestra más tierna infancia vamos captando y asimilando una ingente cantidad de vocabulario. Así, por ejemplo, en el hogar y por la calle aprendemos un registro coloquial y expresiones populares.

Debido al carácter enormemente especista de las sociedades humanas pasadas y habidas en la actualidad, no es de extrañar que nuestro léxico tan rico refleje etimológicamente una vasta o sutil discriminación hacia los animales; una segregación moral que pocos se habían cuestionado hasta la fecha tras el auge del veganismo o, al menos, de cuanto ha quedado constancia histórica.

Aunque las conversaciones informales pueden calificarse de «poco cuidadosas y escasamente precisas» y, por tanto, no habría que vilipendiar un comentario discriminatorio sin mala intención; sí resulta, por el contrario, rechazable la poca profesionalidad habida en la escritura y adaptación de los diccionarios, o la inculcación adrede de definiciones y significados someros, populacheros, adulterados y nada propios de una civilización alfabetizada.

Los diccionarios, en teoría, definen vocablos y explican realidades concretas y abstractas con la mayor exactitud posible. A lo cual habría que sumar «brevedad y sencillez» cuando se dirigen para los más pequeños. Sin embargo, quienes los redactan no son máquinas; sino individuos de carne y hueso que padecen las mismas virtudes y defectos que cualquier otro hijo de vecino, con independencia de la preparación personal y profesional.

Ello se traduce en que los adultos volcamos nuestros prejuicios sobre los más pequeños hasta terminar por anular su juicio y empatía para con los animales. Se los lleva a zoológicos, a granjas y se normaliza tanto la explotación animal hasta el punto de convertirla en un dogma incuestionable.

¡Derechos Animales ya! - Diccionario básico de lengua española SM - Antropocentrismo lingüísticoPortada escaneada de mi antiguo «Diccionario básico de lengua española», correspondiente a la editorial SM. El antropocentrismo lingüístico de los diccionarios es el origen y el resultado de nuestra sociedad especista.

El antropocentrismo lingüístico en los diccionarios

Si el propio diccionario de la RAE —el DRAE— peca de subjetividades y descripciones gustativas —a gusto del autor— a pesar de que se encomienda a gente madura, hemos de esperar un desenlace similar o peor a la hora de realizar diccionarios adaptados para los chicos de primaria o secundaria.

Para solventar el profundo sesgo de antropocentrismo lingüístico que se presenta en las definiciones —citadas a continuación—, abogo por una diferenciación radical entre entes orgánicos y entes materiales a la hora de definir lemas en los diccionarios.

Para los primeros, debiera ser menester citar solamente las características intrínsecas de éstos y dejar a un lado las extrínsecas —utilitarias—; mientras que para los segundos, a tenor de su naturaleza, sí tendrían cabida las propiedades accesorias al objeto en cuestión.

Según mi juicio personal, ya no se trata de alzar el criterio de la sintiencia para explicar por qué los no debemos tratar como meros objetos a los animales; sino de no caer en el antropocentrismo de analizar los rasgos y atributos de una bacteria o un hongo bajo la luz de «¿para qué sirve?» en lugar de responder a un simple «¿qué es?».

Como consecuencia de la cosificación moral de los animales no humanos, en consonancia de otros errores fruto de nuestro ego, a continuación muestro definiciones bastante objetables y discutibles referidas que se presentan en el «Diccionario Básico de la Lengua Española», cuya imagen aparece arriba:

Ejemplos de definiciones del «Diccionario Básico de la Lengua Española»

  • Animal: Ser vivo que es capaz de moverse por sí mismo. ¡Oh Dios mío! ¡Las bacterias son animales!
  • Burro: Animal parecido al caballo, pero más pequeño. Igual es un poni…
  • Caballo: Animal de cuatro patas que se suele usar que tire de un carro o para ir montado en él. No se menciona que es mamífero, herbívoro, su gran tamaño, etc. Con esta definición podríamos hablar de un burro, un camello, o incluso un elefante…
  • Camello: Animal más grande que el caballo, con dos grandes bultos en la parte superior del cuerpo. Nótese que siempre se comparan las demás «bestias de carga» con el caballo.
  • Cerdo: Animal del que se sacan los jamones y que se cría para aprovechar su carne. Ni siquiera comentan nada sobre el fango o su alimentación a base de bellotas, todo un clásico… Solamente les faltó añadir: ¡Están buenísimos a la parrilla!
  • Cobaya: Animal mucho más pequeño que el conejo, con las orejas cortas y con la cola muy pequeña, que se usa en los laboratorios para hacer experimentos. Sin comentarios.
  • Cocodrilo: Animal con una gran boca con muchos dientes, la piel dura y la cola muy larga, que vive en los ríos pero que también puede estar en tierra. Viendo el panorama, ésta es de las mejores definiciones.
  • Ganado: Conjunto de animales de cuatro patas que se crían para explotarlos. ¿Y los visones? ¿Y los cocodrilos? ¿Por qué no se alude al carácter gregario de una manera sencilla? Casi debemos agradecer que hayan usado bien el término explotarlos en reconocimiento de que existe la explotación animal. Ahora sólo les falta reconocer la esclavitud animal.
  • Halcón: Ave con el pico curvo, y las garras fuertes, que se usaba para cazar otras aves. ¿De verdad se precisa tanta mención a la utilidad? ¿Así fascinan a los niños?
  • Lagartija: Animal de color verde y de pequeño tamaño, que tiene las patas cortas y el cuerpo alargado y terminado en un larga cola. Imagino que el autor no habría visto muchas lagartijas a lo largo de su vida, como aficionado a la herpetología, afirmo que en España hay lagartijas de todos los colores. Por no decir, que no es lo mismo una lagartija que un geco o un eslizón.
  • Paloma: Ave de alas cortas y plumas blancas, grises o azules, que suele estar en las plazas. Vamos, que las plazas de las ciudades y pueblos existen desde hace millones de años…
  • Perro: Animal de cuatro patas que vive con el hombre, le hace compañía y se usa para cazar. A lo mejor es un gato u otro ser totalmente diferente. ¡Menuda concisión!
  • Pulpo: Animal marino que tiene ocho brazos. Ajá…
  • Rata: Animal de color gris que tiene la cabeza pequeña, el cuerpo gordo, las patas muy cortas y una cola muy larga. [El significado es distinto de ‘ratón’, que es un animal más pequeño y menos dañino]. Esa descripción vale para cualquier roedor y más allá. El comentario que se agrega a posterior es la guinda del pastel.
  • Sardina: Pez marino comestible de color azul y gris. ¿Qué no es comestible para el hombre? ¡Muchos peces del intermareal se caracterizan por exhibir una región ventral blanquecina y una dorsal azulada por motivos adaptativos al contraste lumínico para los depredadores aéreos (aves) y otros marinos (peces del fondo)!
  • Toro: Animal de cuatro patas, con dos cuernos en la cabeza y una cola larga. Mmm… al menos no han comentado lo ‘vistoso’ de torearlos en una plaza.

Posiblemente, una manera de contrarrestar este adoctrinamiento consista en potenciar los relatos y obras literarias no especistas en general.

Seguidamente, algunas definiciones acerca de palabras relacionadas con la equitación:

  • Brida: Conjunto de correas y otras cosas que se ponen a los caballos para que el jinete pueda guiarlos. Yo cambiaría «guiarlos» —matiz positivo— por «regirlos» —matiz negativo—, amén de la pasiva refleja «se ponen» por la activa inversa «les ponen», lo cual, para mi gusto, le restaría ‘generalidad’ y ‘normalidad’ a la acción.
  • Rienda: Cada una de las dos cintas que se sujetan a la boca de un caballo y que sirven para dirigirlo. Quizás la definición más imparcial de las con que me he topado.

En fin… luchemos por cambiar la conciencia del pueblo para conseguir diccionarios que se alejen de los tópicos y de las concepciones humanas más tradicionales en referencia a los restantes animales con quienes compartimos la Tierra.

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«El gran alcance de la razón»

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«El gran alcance de la razón» es un breve documental animado en el cual se muestra un debate filosófico entre el filósofo Steven Pinker y la socióloga Rebecca Newberger Goldstein. Esta breve obra animada suscita interés para entender el surgimiento del veganismo y la posible evolución de los Derechos Animales.

El gran alcance de la razón

«El gran alcance de la razón» es un breve documental animado en el cual se muestra un debate filosófico entre el filósofo Steven Pinker (biografía) y la socióloga Rebecca Newberger Goldstein. Ambos sintetizan de una forma muy amena los principales cambios morales acontecidos a nivel mundial durante los últimos dos siglos y las razones que los impulsaron. Destaca la fuerza inmensa e intrínseca de la razón misma como principal motor de cambio y progreso en la humanidad.

De cara a la lucha por promover el veganismo y los Derechos Animales se vuelven esencial comprender cómo funciona la psicología humana y tener presente cómo se ha desarrollado la historia reciente para maximizar las posibilidades de un cambio social a favor de los animales. Considerando los argumentos expuestos en este documental, cabe insistir en la vital importancia de estudiar las relaciones paradigmáticas entre las distintas discriminaciones morales y cómo las analogías entre la explotación y esclavitud humana por un lado, y la explotación y esclavitud animal, por otro, pueden ayudar a que el receptor comprenda la base ética que nos permite catalogar a ambas como unas inmensas injusticias.

¡Derechos Animales ya! Cita del Dalai Lama

El gran alcance de la razón puede proveer un gran cambio moral si prima el diálogo y no la violencia. 

¿La evolución biológica obra contra la evolución moral?

En otros artículos ya se ha versado con bastante profundidad sobre las razones biológicas y culturales que derivaron en la esclavitud animal y cómo ésta la representamos mediante el arte. En esta entrada trataré de aducir algunas razones sobre por qué la evolución biológica puede ir contra la evolución moral.

La evolución biológica no es determinista: existe aquello que apareció azarosamente con base en lo ya existente y quedó fijada porque incrementaba el éxito reproductivo del organismo en un medio concreto. Si una característica permite el desarrollo de funciones vitales o funciona —beneficia— bastante bien en una población, ésta cuenta con unas probabilidades significativas de mantenerse y transmitirse a la siguiente generación. Un rasgo adaptativo presenta, de antemano, muy pocas posibilidades de perderse por azar mientras el medio imponga un filtro selectivo para la supervivencia basado en dicho rasgo. La facultad cognitiva —el raciocinio— manifiesta unas peculiaridades únicas; pues hablamos de un carácter que consigue alterar la idoneidad de los demás atributos frente al entorno.

Nuevamente, cabe esperar por factores genéticos que nuestro programa interno tienda a favorecer el uso del raciocinio hacia aquellas acciones que beneficien a la población ante aquéllas que le sean neutras o negativas. Esta tendencia implica una cierta modulación de la ética a tenor de nuestros instintos más básicos. Aunque nuestra percepción de lo justo e injusto derive de la propia inteligencia, los humanos somos unos seres muy sociales y pasionales cuyos sentimientos pueden anular la razón.

¡Derechos Animales ya! - Silueta de rinoceronte

¿Cómo evolucionará el movimiento por los Derechos Animales?

La evolución moral no debe entenderse como un fenómeno lineal. Hoy puede que vivamos en una sociedad que respete más los derechos que una antecesora; pero en un futuro quizás adoptemos una sociedad perversa. Para ejemplos, baste con leer cualquier novela distópica.

Los cambios éticos suponen una consecuencia indiferente o incluso perjudicial para los seres humanos en cuanto a acciones potenciales. A modo de ejemplo, el cese la esclavitud negra no fue una excepción; pues a los estados del norte les convenía efectivamente la supresión de tal condición para poder expandirse hacia el oeste. Considerando que a menudo falta el más básico de los altruismos hacia nuestros congéneres, tiene algo de sentido que la sociedad actual se oponga al reconocimiento moral de los demás animales como sujetos de derecho. Ello supondría la pérdida de beneficios presentes y futuros sin ninguna aparente utilidad.

Dado que dejar de explotar a otros animales no nos ofrece «prebendas» o «concesiones», este motivo quizás nos mueva a verlo como algo «personal», en el sentido de que sólo determinadas personas están dispuestas a pensar en los demás. Por este cúmulo de posibles razones nos encontramos con que, aun siendo individuos altamente racionales, hemos supeditado a lo largo del tiempo la racionalidad a nuestra conveniencia. Ello, sin lugar a dudas, ha sido un freno constante para el progreso social en todos los sentidos.

Atendiendo a «El gran alcance de la razón» quizás la sociedad termine asumiendo el veganismo y los Derechos Animales de forma pasiva. Es decir, conforme pase el tiempo, habrá un mayor número de veganos que logren cambios radicales y la sociedad general se acostumbrará a tales cambios hasta considerarlos «normales». Quizás, dentro de algunos siglos se perciba como incorrecto, infame o extraño lo de alimentarnos de animales con la misma oposición con hoy mostramos contra el canibalismo.

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