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Lagarto ocelado (Timon lepidus)

Lagarto ocelado (Timon lepidus)Lagarto ocelado (Timon lepidus).

Descripción del adulto del lagarto ocelado

El lagarto ocelado (Timon lepidus) es el  más grande la Península; pues llega a alcanzar los 260 mm de longitud cabeza-cuerpo. Cabeza prominente y alta; aspecto general robusto, con el tronco relativamente cilíndrico, con fuertes patas y con 58-88 escamas dorsales redondeadas. Entre 27 y 36 filas de escamas ventrales. La cola es muy larga, hasta dos veces la largura del cuerpo y tiene las escamas rectangulares con una marcada quilla.

Dorso verde a amarillento con jaspeado oscuro. En los flancos presenta tres o cuatro hileras de manchas azules u «ocelos», a veces rodeadas de negro y, en general, dispuestas sobre un fondo verde, amarillento o grisáceo; algunos ejemplares poseen una tonalidad más apagada en la parte anterior del cuerpo y en la cabeza. La cola mantiene el mismo color general que el dorso, excepto cuando está regenerada: en tal caso adquiere una tonalidad parda y uniforme. La zona ventral exhibe un color generalmente blanco uniforme o de un amarillo tenue, sin manchas.

Dimorfismo sexual

La cabeza de los machos se aprecia considerablemente más ancha, mientras que las hembras cuentan con un cuerpo algo más estilizado y un colorido algo menos vistoso, sin los ocelos laterales tan marcados o en número reducido. Los machos exhiben, asimismo, poros femorales muy desarrollados en la época de reproducción.

Descripción del juvenil del lagarto ocelado

Los recién nacidos miden alrededor de 40-45 mm de longitud cabeza-cuerpo y 60-70 mm de longitud caudal, con una peso que suele oscilar entre 1,8 y 2,2 g. Los juveniles son muy llamativos por presentar una docena de ocelos amarillentos bordeados de oscuro sobre un fondo grisáceo, pardo o verdoso. El bordeado oscuro de los ocelos contiguos suele fusionarse. A medida que crece el individuo, los ocelos más laterales se tornan azulados y los dorsales se difuminan progresivamente hasta formar un reticulado propio de los adultos. Tanto las patas como la cola pueden exhibir ocelos amarillentos.

Distribución

El lagarto ocelado vive en la península ibérica y en el tercio sur de Francia, y alcanza el sector noroccidental de Italia. Se distribuye uniformemente a lo largo de la Península, a excepción de una estrecha franja Cantábrica y de los archiélagos Balear y Canario. Existen poblaciones insulares en las islas Berlengas (Portugal), Sálvora (La Coruña), Arosa, Cortegada, Monteagudo-Faro, Ons, San Martín y Toja Grande (Pontevedra), l’Olla, Mitjana y Tabarca (Alicante) y Paloma (Murcia).

Variaciones geográficas

Hay dos razas geográficas diferenciadas. En el sector suroriental de la Península los lagartos son grandes, con la cabeza puntiaguda y menor número de escamas ventrales, y se denomina Timon lepidus nevadensis. Su tonalidad general se ve más apagada, grisácea y con los ocelos poco destacados; carecen de escamas negras, y el número de huevos por puesta resulta menor, aunque pueden tener más de una al año y los huevos muestran mayor tamaño. La forma típica, Timon lepidus lepidus, ocupa el resto del área de distribución. Se han registrado otras dos variantes, aunque su validez como formas genéticamente diferentes no está demostrada: la primera se encuentra en el litoral atlántico gallego, y la otra en la isla de Sálvora; esta última se caracteriza por poseer un número acentuado de dientes y una cantidad más reducida de poros femorales.

Hoy día existe discusión sobre si considerar al lagarto ocelado del sureste penínsular como una subespecie (Timon lepidus nevadensis) o una especie propia (Timon nevadensis).

Especies similares

Por su tamaño y por la presencia de ocelos laterales, los adultos son totalmente inconfundibles respecto a cualquier otra especie ibérica; asimismo, los juveniles pueden distinguirse fácilmente por su llamativo diseño de ocelos y por su robusta cabeza.

Hábitat

El lagarto ocelado es bastante ubicuo: aparece desde el nivel del mar hasta los 2.100 m de altitud. Aunque se establece sobre todo en formaciones de matorral y bosque mediterráneo con áreas despejadas, también alcanza zonas periurbanas y tierras de cultivo. Prefiere lugares con abundancia de refugios en forma de acúmulos de piedra, muros, canchales o arbustos espesos, y se lo puede ver a los márgenes de al carreteras o sobre el asfalto. Por el contrario, evita sitios muy húmedos y umbríos, las laderas poco soleadas y el bosque o matorral excesivamente denso.

Biología del lagarto ocelado

Suelen atravesar por un periodo de hibernación incluso en las zonas más cálidas del territorio. En los meses de verano permanecen inactivos durante las horas centrales del día; pero pueden mostrarse activos de noche. Su temperatura corporal de actividad está comprendida entre los 21 y 35 ºC. Utilizan como refugio madrigueras excavadas por ellos mismos o por otros animales, o bien oquedades naturales.

Los adultos se encuentran activos entre marzo y octubre; la época de reproducción se adelanta, en las áreas meridionales, incluso hasta febrero. A lo largo de la primavera, los machos se vuelven más territoriales, de modo que los posibles competidores acaban expulsados violentamente mediante acoso y persecución, e incluso mordiscos. Cuando una hembra entra en su territorio, éstos muestran un cortejo simple: la persiguen dándole mordiscos, sobre todo en la parte trasera del cuerpo; después, según parece, le olfatean la cloaca para verificar su receptividad y, finalmente, la bloquean para evitar que huya. Entonces acontece la cópula.

Entre 71 y 102 días después, la hembra pone de 5 a 22 huevos blancos de 13 mm de anchura por 19 mm de longitud, los cuales entierran bajo piedras, troncos, hojarasca o en agujeros en la tierra suelta, para garantizar cierto grado de humedad. Las hembras pueden realizar varias puestas al año, aunque con menos huevos, en las regiones más secas. La incubación dura entre dos y tres meses. A partir del tercer año, cuando han triplicado su tamaño corporal, los individuos adquieren la madurez sexual. Si bien en cautividad estos lagartos alcanzan una longevidad de hasta 20 años, es de suponer que en libertad no llegan a esa edad.

Pueden trepar a los árboles en la huida o para capturar pollos o huevos de aves. Su dieta se basa en insectos, mayormente escarabajos, mariposas, himenópteros, caracoles y babosas. También depreda sobre otros reptiles, como lagartijas, salamanquesas, culebrilla ciega, culebras de agua e incluso jóvenes de su especie, sapo de espuelas, pequeños mamíferos, así como huevos y pollos de aves. Por último, consume frutos y restos vegetales en las localidades más áridas.

Se ha citado como presa habitual de numerosas aves rapaces, como las águilas calzada, culebrera, perdicera, real e imperial, los aguiluchos lagunero y cenizo, el azor, el cernícalo primilla, el elanio azul, el halcón abejero, los milanos negro y real, el ratonero común, el quebrantahuesos, el búho real, el cárabo y la lechuza; además, es presa de otras aves, como las cigüeñas, la garceta común y la pagaza piconegra. Entre los mamíferos, sus principales enemigos lo constituyen la garduña, el lince, el meloncillo y el turón. También se ve acosado por las culebras bastarda, de escalera y lisa meridional. Los lagartos juveniles pueden terminar asimismo consumidos por alcaudones, córvidos, culebras, otros lagartos, el camaleón común y otros muchos depredadores.

El lagarto ocelado es muy desconfiado y huye a la menor señal de peligro. Cuando se siente acosado por un depredador o por el hombre, adopta una postura defensiva característica: abre mucho la boca y resopla hasta producir un peculiar sonido intimidatorio. En casos extremos puede incluso lanzarse contra el agresor.

Estado de sus poblaciones

Antaño, el lagarto ocelado era un lagarto muy recuente; mas la persecución de que ha sido objeto desde tiempos inmemoriales lo ha hecho sólo localmente común. En muchas zonas de la Península, en particular en las áreas más áridas y en algunas zonas de norte, se ha convertido en una especie escasa.

Referencias

Braña (1996), Castilla y Bauwens (1989), Martin y López (1996), Mateo (1997), Mateo y Castanet (1994), Mateo y Castroviejo (1990), Mateo y López-Jurado (1994, 1997), Pérez-Mellado (1998), Pollo y Pérez-Mellado (1991).

Adaptación de la obra ANFIBIOS Y REPTILES DE LA PENÍNSULA IBÉRICA, BALEARES Y CANARIAS. Guía ilustrada para identificar y conocer todas las especies. Autores: Luis Javier Barbadillo, José Ignacio Lacomba, Valentín Pérez-Mellado, Vicente Sancho, Luis Felipe López-Jurado.


 

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Reseña: Investigación sobre la visión lateral de los caballos

Abstracto de la investigación lateral de los caballos

Título del artículo científico: Lateral vision in horses: A behavioral investigation

(Traducción al español: Visión lateral en caballos: Una investigación conductual).

Autores: Evelyn B. Hanggi, Jerry F. Ingersoll (Equine Research Foundation, P.O. Box 1900, Aptos, CA 95001, USA).

Historial de publicación: Recibido el 10 de enero de 2012, recibido tras revisión el 11 de mayo de 2012 y aceptado el 28 de mayo de 2012.

Palabras clave: Lateral vision, Horse, Equine, Stimulus discriminatio, Field of view, Peripheral

 

Reseña sobre la visión lateral de los caballos

Hasta la fecha, distintos investigadores han estudiado la capacidad de los equinos para ver en color, su percepción de la profundidad, su transferencia interocular y visión escotópica. Desde entonces han ido cosechándose datos significativos, tales como que cuentan con una visión monocular media de entre 190-195º (un rango enorme, propiciado evolutivamente por ser una especie presa) y una binocular de entre 55-65º (moderada). Con respecto a la agudeza frontal, éstos obtuvieron una puntuación de 20/30 en la escala Snellen (no tan buena como la de los humanos pero superior a perros y gatos).

En el presente estudio, los autores se centraron en el alcance de la visión lateral de los caballos a la hora de discriminar objetos desde un punto de vista comportamental. Para realizar el experimento seleccionaron tres ejemplares de 15 años cada uno que vivían en la Equine Research Foundation (ERF), California. Al aire libre construyeron una especie de corral totalmente cerrado en forma de media luna. A lo largo del perímetro situaron unas posiciones denominadas A (90º), B (114º), C (138º) y D (162º) en relación a donde se encontraba el animal; tanto por la izquierda como por la derecha de la semicircunferencia.

 

Experimento en media luna para estudiar la visión lateral de los caballosFigura esquemática del modelo empleado

 

El estímulo consistía en un conjunto de raquetas de plástico o gomaespuma junto con bolas de caucho naranjas y amarillas. Dos asistentes, ocultos tras el vallado, se encargaban de colocar estos objetos a una altura alta y baja sin hacer ruido. Explicaron que, a modo de control, también había algunos cordones blancos de algodón sin nada colgado y, asimismo, el personal colaborador rotaba para no operar siempre con el mismo ejemplar.

En el texto se detalla muy acertadamente una diferencia fundamental de este procedimiento en comparación con los usados en el pasado. Antes, los caballos tocaban el estímulo con su hocico si lo reconocían; en este experimento, sin embargo, se los enseñó previamente a presionar una de las dos paletas en respuesta a la localización lateral de un objeto. Si el caballo empujaba la paleta correspondiente al lado donde aparecía el estímulo, oía un ‘good‘ (bien) y se le obsequiaba 15 g de una mezcla entre maíz, avena y cebada; por el contrario, si erraba se le profería un ‘no’ y no se le daba ningún premio. Tanto si acertaba como si no, después se hacía recular al animal y se emplazaba nuevamente su morro sobre el dispositivo. En definitiva, el diseño resultó una mezcla entre sencillez e innovación.

Los resultados llamaron bastante la atención: los tres caballos fueron capaces de distinguir entre las raquetas y las pelotas en las posiciones A, B y C; mas no en la D. Es decir, en este último punto podían reconocer que había algo ahí pero no llegaban a diferenciar entre objetos. Todo ello quedó indicado por medio de una serie de gráficas y tablas con estadísticas.

Finalmente, en la discusión presentaron numerosas reflexiones para futuros estudios y para quienes explotan a estos animales. A continuación, destacaré tres fragmentos esenciales:

 

Fragmento discusión de la investigación lateral de los caballos 1

Fragmento 1: «Estas restricciones causan problemas de percepción que pueden interferir en la adecuada identificación de los objetos en el entorno y conllevar un incremento del estrés debido a conflictos con la naturaleza del caballo. Los equinos entrenados apropiadamente a los que se les permite llevar sus cabezas en una posición natural y son capaces de ver sus alrededores están a menudo más a gusto durante las interacciones humano-caballo».

Fragmento discusión de la investigación lateral de los caballos 2

Fragmento 2: «Esto contradice el antiguo pero vivo mito de que un caballo no puede reconocer algo que pase detrás de él sin reaccionar negativamente en consecuencia».

Fragmento discusión de la investigación lateral de los caballos 3

Fragmento 3: «Malentendidos y malconcepciones acerca de la naturaleza del caballo implican frecuentemente malcuidado y malgestión de este animal».

 

A raíz de estos apartados, puede inferirse que los autores están en contra de ciertos métodos antiquísimos utilizados para prevenir accidentes (anteojeras y riendas cortas), consideran imprescindible la desaparición de viejos mitos instaurados entre la gente allegada a estos animales y son, por tanto, partidarios del desarrollo de nuevas formas de entrenamiento, manejo y cuidado de los caballos a fin de evitarles malestar y sufrimiento.

Argumentos a favor de las bridas abiertas en Farming With Horses

A rasgos generales, me ha parecido un artículo muy interesante que dirige sutilmente una crítica hacia la gestión actual de los équidos. Resulta ser uno de los pocos que se ha enfocado claramente en la etología equina y no en asuntos veterinarios sufragados por inversiones millonarias.

No obstante, la única manera de comportarnos con verdadera justicia hacia ellos consiste en respetarlos como sujetos y no someterlos a nuestros caprichos.

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Lagartija de Valverde (Algyroides marchi)

 Lagartija de Valverde (Algyroides marchi)Lagartija de Valverde (Algyroides marchi).

Descripción del adulto de la lagartija de Valverde

La lagartija de Valverde es pequeña y esbelta, de constitución delicada. Alcanza una longitud cabeza-cuero de entre 45 y 48 mm, y una longitud total máxima de entre 120 y 140 mm. Cabeza y cuerpo de aspecto más aplanado que en el resto de lagartijas peninsulares. Peso variable entre 1,2 y 2,2 g. Escamas dorsales muy grandes y hexagonales, diagonalmente aquilladas y que contrastan con las de los costados, las cuales son pequeñas y granulares.

Coloración dorsal variable entre el pardo grisáceo y el castaño oscuro, en ocasiones con tintes oliváceos. Pueden aparecer diminutas manchas oscuras dispuestas longitudinalmente sobre el centro del dorso que llegan a conformar, a menudo, una línea a continua. Los flancos son de color pardo oscuro a negro y, generalmente, contrastan con la coloración dorsal. Habitualmente, esta coloración se prolonga tanto por la cabeza (puede dilatarse hasta el hocico) como por la cola. Color de la parte superior de la cabeza similar al del dorso.

Los miembros pueden presentar un diseño manchado de tonos claros y oscuros y de aspecto abigarrado. Coloración ventral clara, de tonos blanquecinos (especialmente en la región gular), amarillentos o verdosos, a veces, particularmente brillantes. Parte inferior de la cola con color blanco amarillento en su porción anterior y que se oscurece paulatinamente hacia el extremo.

Dimorfismo sexual

En los machos, la cabeza es más robusta que en las hembras y los tonos amarillos ventrales se notan también más intensos, al menos, durante el celo. En ellos, los poros femorales se muestran asimismo más conspicuos; durante este periodo. Respecto a la coloración dorsal, en los machos resulta más frecuente el diseño punteado y, en algunas poblaciones, son de tonos más oscuros que las hembras (las cuales pueden conservar la apariencia juvenil). Estas últimas poseen extremidades ligeramente más cortas. En machos se han descrito coloraciones azules en las escamas gulares y del collar.

Descripción del juvenil de la lagartija de Valverde

Por término medio, los recién nacidos pesan entre 0,31 y 0,35 g, y tienen una longitud cabeza-cuerpo comprendida entre 22 y 25 mm, y una largura caudal media de 37,0 y 37,5 mm. Fisionomía semejante a la descrita para el adulto, aunque generalmente más oscuros; no obstante, el dorso suele ser uniforme, sin las manchas o líneas dorsales descritas, que suelen aparecer con la edad.

Distribución

La lagartija de Valverde es un endemismo estricto de las sierras de Cazorla y Segura (Jaén y Granada) y Alcaraz (Albacete).

Variaciones geográficas

Si bien en su momento se describió una subespecie, actualmente no se considera válida y no se admiten diferencias poblaciones significativas.

Especies similares

La gran diferencia de tamaño existente entre las escamas dorsales y las de los costados distingue claramente a la lagartija de Valverde de los restantes lacértidos de su área de distribución. La presencia de dos posnasales superpuestas también es característica distintiva de esta especie respecto a los demás lacértidos de talla semejante.

Hábitat

Dentro de su área de distribución, la lagartija de Valverde prefiere zonas con presencia de agua y rocas, y evita aquéllas de mayor insolación, de cobertura vegetal densa o de piedras pequeñas. Presente entre los 700 y los 1.700 metros de altitud, si bien resulta más frecuente entre los 1.000 y los 1.500 metros. Se trata, pues, de una lagartija propia de zonas elevadas, abruptas, rocosas y relativamente umbrías; en las zonas más seca se halla «sustituida» por la lagartija ibérica.

Biología de la lagartija de Valverde

Poco se conoce de la actividad de esta lagartija, y los trabajos existentes versas sobre la selección del hábitat y el ciclo reproductor. El periodo de actividad de extiende desde primeros de marzo a primeros de octubre. El celo comienza a finales de marzo o a principios de abril. Durante la cópula, que dura en torno a los cinco minutos (aunque en cautividad se han descrito duraciones de entre 10 y 20 minutos), el macho muerde a la hembra en un costado. En la sierra de Alcaraz se ha descrito un único periodo de puesta a partir de la segunda mitad de junio. El tamaño de la puesta va desde dos a tres huevos (también se ha informado casos de entre uno y cuatro); éstos son blancos, de alrededor de 11 mm de longitud por 6,5 mm de ancho. La etapa de incubación dura unas cinco semanas.

Prácticamente no se han recogido datos sobre su alimentación; pese a ello, en su medio se la ha observado capturando dípteros y arácnidos. Asimismo, se han presenciado actitudes de agresividad intraespecífica, con movimientos rápidos de la cabeza al advertir la presencia de un congénere.

Tiene un amplio espectro de depredadores potenciales entre los que se cuentan las culebras bastarda y lisa meridional, la víbora hocicuda, el lagarto ocelado e incluso el jabalí. No hay que descartar numerosas aves y algunos carnívoros.

Estado de sus poblaciones

Debido a lo exiguo de su área de distribución, la lagartija de Valverde se considera una especie rara; aunque en localidades favorables de la sierra de Alcaraz se han reseñado densidades superiores a las del resto de lagartijas presentes en la zona (se ha constatado densidades de 213 individuos/hectárea). Las principales amenazas para la supervivencia de esta especie son los incendios forestales, la transformación y degradación de su hábitat, la presión turística y el coleccionismo.

Referencias

In den Bosch y Bout (1998), Otero et al. (1978), Palacios et al. (1974), Palacios y Elvira (1979), Pérez-Mellado (1988), Rubio (1997), Rubio y Palacios (1986), Rubio y Carrascal (1994), Salvador y Palacios (1981), Valverde (1958).

Adaptación de la obra ANFIBIOS Y REPTILES DE LA PENÍNSULA IBÉRICA, BALEARES Y CANARIAS. Guía ilustrada para identificar y conocer todas las especies. Autores: Luis Javier Barbadillo, José Ignacio Lacomba, Valentín Pérez-Mellado, Vicente Sancho, Luis Felipe López-Jurado.


 

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Cocodrilo cubano (Crocodylus rhombifer)

Manada de cocodrilos cubanos (Crocodylus rhombifer)Cocodrilo cubano (Crocodylus rhombifer).

Descripción del cocodrilo cubano

El cocodrilo cubano es endémico de Cuba; pero está restringido en gran parte a la Ciénaga de Zapata, un ecosistema pantanoso ubicado en la península homónima, y a la Ciénaga de Lanier en la Isla de Youth. Hace unos 40 años, cientos de adultos que se encontraban bajo la amenaza del desarrollo agrícola fueron trasladados a recintos situados dentro de la Ciénaga de Zapata y así se constituyeron las primeras granjas de cocodrilos conocidas; muchas de las cuales explotan cocodrilos por su piel en todo el mundo. Los cocodrilos permanecieron allí y se mezclaron con cocodrilos americanos (Crocodylus acutus). La cautividad no sólo hizo que ocurriera el cruce, sino que las dos especies hibridaron. Ahora se sabe que esta hibridación también acontece naturalmente entre ejemplares en libertad.

El cocodrilo cubano presenta un tamaño medio que normalmente no excede los 3,5 metros. Cuenta con un hocico corto y relativamente ancho. Las escamas del cuello y las patas son pesadas. Exhibe una distintiva coloración moteada, amarilla y negra. Estos cocodrilos muestran asimismo comportamientos altamente territoriales y una asombrosa agilidad en tierra; capaces incluso de brincar más de un metro. De hecho, atrapan mamíferos arborícolas por medio de «brincos», impulsándose desde el agua mediante poderosos sacudimientos de cola. Entre su dieta en hallan peces y tortugas; el caparazón de éstas últimas lo machacan con los dientes posteriores, más anchos y adecuados.

El cocodrilo cubano construye nidos monticulares y deposita puestas de entre 30 a 40 huevos. Aunque las poblaciones libres tienen una distribución muy limitada, la gestión efectiva de la Ciénaga de Zapata asegura que la especie y su hábitat sean seguros. Las recientes introducciones en la Ciénaga de Lanier están enriqueciendo la población del lugar.

Traducción y adaptación de la obra CROCODILES: INSIDE OUT. A Guide to the Crocodilians and Their Functional Morphology. Autores: K. C. Richardson, G. J. W. Webb y S. C. Manolis.

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Lagartija colirroja (Acanthodactylus erythurus)

Lagartija colirroja (Acanthodactylus erythurus)Lagartija colirroja (Acanthodactylus erythurus).

Descripción del adulto de la lagartija colirroja

La lagartija colirroja (Acanthodactylus erythurus) es de talla mediana. Rara vez supera los 75 milímetros de longitud cabeza-cuerpo y los 200 milímetros de longitud total; aunque se han capturado ejemplares de hasta 82 y 230 milímetros respectivamente. En general alcanza unos 12 gramos de peso. Cabeza robusta y alta, recorrida superiormente por un amplio surco en su mitad anterior. Escama occipital ausente o vestigial y únicamente dos escamas supraoculares grandes a cada lado. Cuerpo robusto, recubierto dorsal y lateralmente por escamas muy finas. Miembros fuertes, los posteriores relativamente largos. Dedos con tres series de escamas carenadas casi imperceptibles, lo que representa una adaptación para la locomoción en sustratos sueltos.

Diseño dorsal formado por bandas y líneas longitudinales de contraste considerablemente llamativo. El color dorsal de fondo varía del ocre claro al gris, y sobre éste destacan rayas de color pardo claro y forma irregular. La zona ventral es blanquecina o de tinte ocre claro.

Dimorfismo sexual

Los machos poseen la base de la cola marcadamente engrosada, poros femorales más patentes y diseño dorsal en ocasiones más contrastado; durante el celo presentan conspicuos ocelos amarillos en los costados que también pueden aparecer en algunas hembras de manera menos patente. Cuando éstas están en celo acostumbran a exhibir tonos anaranjados o rojizos en la zona basal de la cola y parte de las extremidades posteriores; si bien existe variabilidad individual y entre poblaciones en lo referente a este carácter.

Descripción del juvenil de la lagartija colirroja

La lagartija colirroja presenta un diseño característico, con bandas o líneas longitudinales alternar muy contrastadas, de color blanco a ocre claro unas y pardo oscuro las otras. La cola, sobre todo lateral y ventralmente, muestra tonalidades rojizas o anaranjadas que pueden extenderse a veces hasta los miembros posteriores. Sus extremidades y partes con bandas oscuras dorsoventralmente manifiestan ocelos de color blanco o amarillento. Los recién nacidos miden alrededor de 30 milímetros de longitud cabeza-cuerpo.

Distribución

La lagartija colirroja se distribuye por el centro de la península Ibérica y gran parte del noroeste de África (regiones costeras de Argelia y la práctica totalidad de Marruecos). En la Península se circunscribe a zonas costeras y grandes depresiones interiores, y está ausente en la región eurosiberiana (cornisa cantábrica y Pirineos). En el litoral mediterráneo, hacia el norte alcanza la costa de Tarragona y se extiende hacia el interior por la depresión del Ebro. Aparece en zonas interiores cuando existen hábitats favorables en cuanto al sustrato, la climatología y la cobertura vegetal.

Variaciones geográficas

No se han descrito diferencias poblacionales significativas para la península ibérica.

Especies similares

La inexistencia de placa occipital entre las dos parietales y la presencia de únicamente dos grandes supraoculares a cada flanco son rasgos característicos que permiten distinguir esta especie de otros lacértidos ibéricos.

Hábitat

La lagartija colirroja es de carácter muy termófilo, típica de sustratos sueltos con escasa cobertura vegetal, particularmente sistemas dunares y arenales costeros. No obstante, también se halla presente en zonas interiores siempre que el sustrato sea favorable y se trate de enclaves bien expuestos y de elevada insolación en terrenos abiertos o de vegetación aclarada, ya que no aparece en bosques ni en áreas de vegetación densa. En este tipo de hábitat prefiere las zonas con escasa pendiente, inferior al 8% y cobertura vegetal superior al 30%; puesto que suele efectuar desplazamientos rápidos desde un matorral a otro. Habita principalmente a altitudes entre el nivel del mar y los 400 metros; pero llega incluso a los 1.400 metros en algunas sierras andaluzas.

Biología de la lagartija colirroja

Debido a las características del medio que ocupa, sujeto a enormes variaciones de temperatura ambiental, la termorregulación y los patrones de actividad de la lagartija colirroja resultan particularmente sofisticados, con pautas de exposición al sol, búsqueda de sombra, enterramientos, aproximación o distanciamiento en relación al sustrato, etc. Del mismo modo, su conducta en el interior de la hura (tigmotermia), excavada en el sustrato, le permite iniciar la actividad nada más salir al exterior, por lo que evita un proceso previo de termorregulación y los riesgos inherentes de depredación.

Los periodos de hibernación e inactividad varían según la temperatura ambiental a lo largo de su área de distribución; así, mientras que en Andalucía y en el sur de Alicante se aprecia actividad invernal, en otras regiones se presenta un periodo de diapausa prolongado (a veces, desde septiembre-octubre hasta marzo-abril) durante el cual permanecen ocultas dentro de sus madrigueras. El ciclo diario de actividad puede ser unimodal (continuo; mayormente en primavera y otoño) o bimodal, intercalando un periodo de interrupción durante la canícula estival, entre dos de actividad.

Ciertos autores consideran que las diferencias cromáticas en el tegumento de la lagartija colirroja se encuentran relacionadas con la termorregulación, de forma que los tonos más claros (adultos) manifiestan una reflectancia incrementada en comparación a los oscuros (juveniles); las variaciones cromáticas estacionales también se relacionan con este factor. De igual modo, la elección de enclaves y los cambios posturales (incluso levantando las extremidades) son característicos de este saurio en su actividad termorreguladora.

En las poblaciones del litoral levantino, los ejemplares juveniles, con mayor relación superficie/volumen que los adultos, mantienen periodos de actividad los días soleados de invierno, cuando los adultos permanecen inactivos (raramente activos cuando la temperatura media mensual no supera los 13 ºC).

En las poblaciones costeras, el celo comienza en marzo y las cópulas acontecen entre mayo y junio; en las del interior, el inicio del celo puede retrasarse hasta mayo o junio, con mayor número de cópulas entre junio y julio. En conjunto, las puestas se producen entre junio y agosto; en regiones costeras se han descrito dos ciclos de puesta (en primavera y verano); pero en el interior las hembras habitúan a realizar un único desove por temporada. Las primeras eclosiones ocurren en agosto. En el interior, la gestación dura en torno a 20 días y el periodo de incubación unos dos meses. Las puestas pueden incluir de uno a seis huevos (usualmente, entre dos y cinco) que tienen un tamaño medio de 15 x 8 milímetros. La madurez sexual se alcanza a partir del año y medio de vida.

Aunque oportunista en su alimentación, la lagartija colirroja consume básicamente artrópodos; asimismo incluye en su dieta algo materia vegetal. Se considera una especie fundamentalmente mirmecófaga y en sus hábitos alimenticios influyen factores de índole filogenética. A este respecto, la existencia de hormigueros parece determinar en cierta medida su distribución espacial. Selecciona el tamaño de la presa según la talla y consume sobre todo hormigas, escarabajos y chinches de campo; parece existir también una selección positiva de presas con bajo contenido en quitina. Como curiosidad, cabe citar la predación intraespecífica de los juveniles por parte de adultos.

Entre sus numerosos depredadores se cuentan con especial importancia algunos ofidios (culebra bastarda, culebra lisa meridional, víbora hocicuda), el lagarto ocelado, diversas (rapaces diurnas y nocturnas, alcaudones, garcilla bueyera) y algunos carnívoros (meloncillo).

Estado de sus poblaciones

La lagartija colirroja no es una especie globalmente amenazada, si bien, la ocupación y transformación del litoral, y el establecimiento del regadío pueden hacer peligrar localmente sus poblaciones.

Referencias

Barbadillo et al. (1987), Belliure y Carrascal (1996), Castilla et al. (1992), Gil et al. (1993), Hódar (1997), Pérez-Quintero (1996), Pollo y Pérez-Mellado (1990, 1991), Pérez-Mellado (1998).

Adaptación de la obra ANFIBIOS Y REPTILES DE LA PENÍNSULA IBÉRICA, BALEARES Y CANARIAS. Guía ilustrada para identificar y conocer todas las especies. Autores: Luis Javier Barbadillo, José Ignacio Lacomba, Valentín Pérez-Mellado, Vicente Sancho, Luis Felipe López-Jurado.


 

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