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Lagarto gigante de El Hierro (Gallotia simonyi)

Lagarto gigante de El Hierro (Gallotia simonyi).

Descripción del adulto del lagarto gigante de El Hierro

El lagarto gigante de El Hierro (Gallotia simonyi) presenta un aspecto robusto, con miembros fuertes y cortos y una cabeza mazuda y roma. Las placas masetéricas y timpánicas están bien diferenciadas; tienen entre 18 y 20 series de escamas ventrales longitudinales, entre 85 y 100 escamas en una línea transversal en el centro del cuerpo y el collar no aserrado constituido por entre 9 y 14 escamas. Partes superiores de tonos oscuros a negros, con ocelos amarillos o blanquecino-amarillentos más o menos patentes en los costados. Las regiones inferiores son blanquecinas o pardo-amarillentas.

Se trata, pues, de una especie de gran tamaño que, en teoría, podría superar longitudes cabeza-cuerpo de 400 milímetros, como muestran los restos encontrados en diferentes yacimientos. Sin embargo, y a causa de diversas razones, entre las que se cuenta un aumento significativo de la mortalidad debido a motivos antrópicos, en la actualidad los individuos de mayor tamaño que viven en libertad apenas si alcanzan los 200 milímetros (algunos individuos más grandes mantenidos en cautividad superan los 240 milímetros).

Dimorfismo sexual

Los machos alcanzan tamaños mayores que las hembras, muestra la cabeza más grande y músculos masetéricos mucho más desarrollados.

Descripción del juvenil del lagarto gigante de El Hierro

Los recién nacidos pesan entre 6 y 9 gramos, tienen una longitud cabeza-cuerpo de 44 a 58 milímetros y una cola de 87 a 113 milímetros. Los juveniles exhiben dos líneas claras dorsolaterales y otras dos en los flancos, todas ellas orladas de escamas más oscuras que el fondo, que suele ser pardo claro.

Distribución

En la actualidad, el lagarto gigante de El Hierro parece estar restringido a un risco de difícil acceso en la isla de El Hierro (risco de Tibataje, Fuga de la Gorreta). A principios de siglo sobrevivía una población en el Roque Chico de El Salmor y, antes de la llegada del hombre al archipiélago canario, ocupaba la mayor parte de las islas de La Palma y El Hierro, por debajo de los 1.000 metros, como evidencia la presencia de numerosísimos restos óseos en yacimientos de esas islas.

Variaciones geográficas

Son varias las subespecies descritas hasta la fecha; pero algunas de ellas, tales como la nominal Gallotia simonyi simonyi (Roque de El Salmor) está actualmente extinguida. Es probable que la única población no extinta corresponda a la subespecie Gallotia simonyi machadoi, en la isla de El Hierro.

Especies similares

En El Hierro, Gallotia simonyi coincide con Gallotia caesaris, ambas especies resultan difíciles de confundir por la diferencia de tamaño y por desemejanzas singulares en algunos caracteres folidóticos y morfológicos. A los lagartos gigantes de Gran Canarias y de El Hierro se los ha considerado en ocasiones como pertenecientes a la misma especie; no obstante, sus evidentes distinciones mofológicas, unidas a importatísimas diferencias genéticas puestas de manifiesto mediante técnicas modernas de secuenciación de ADN, prueban que estas dos especies se sitúan bien diferenciadas.

Hábitat

En la actualidad, la población del lagarto gigante de El Hierro se encuentra localizada en un precipicio, lo que ha hecho pensar a diferentes autores que está adaptada a este tipo de hábitats. Sin embargo, la distribución y disposición de los abundantísimos restos fósiles en diversos puntos de ambas islas sugiere que en un pasado cubrían casi todos los hábitats por debajo de los 1.000 metros sobre el nivel del mar.

Biología del lagarto gigante de El Hierro

La actividad sexual suele comenzar en el mes de mayo; por entonces los machos adquieren sus libreas más vistosas, donde destacan los ocelos laterales con un llamativo amarrillo-limón, al tiempo que se aprecia un incremento de la agresividad entre los ejemplares del mismo sexo. Durante el cortejo, el macho se dirige hacia la hembra con la garganta hinchada mientras realiza movimientos verticales con la cabeza para, posteriormente, sujetarla mediante un mordisco en el cuello y consumar la cópula; a lo largo de todo este proceso, la hembra acostumbra a manifestarse muy agitada: responde a la vez con mordiscos y con movimientos corporales y cervicales bruscos y espasmódicos. Un mismo macho puedo copular en cada temporada con varias hembras y viceversa.

Desde la primera cópula hasta la puesta suelen transcurrir desde 20 a 30 días. Algunas hembras realizan incluso dos desoves por temporada. Las puestas incluyen de 5 a 13 huevos variables en tamaño (19 a 39 milímetros de longitud por 14,5 a 32 de anchura) que eclosionan tras 61-62 días de incubación a una temperatura de 28-29 ºC. La mayoría de las hembras alcanzan la madurez sexual a los tres años de edad aunque, excepcionalmente, pueden reproducirse a los dos años y con una longitud cabeza-cuerpo de tan sólo 105 milímetros; en otros casos, éstas no se reproducen hasta los cuatro años o más tarde. Si bien a día de hoy los ejemplares más longevos rara vez alcanzan los 15-17 años, se ha podido comprobar que los individuos fósiles de mayor envergadura superaban en ocasiones los 45 años.

Su alimentación es eminentemente herbívora y los individuos poseen por ello varias adaptaciones para optimizar la ingestión de este tipo de alimento. Por ejemplo, están dotados de un ciego rectal muy desarrollado donde se acumulan nematodos simbiontes, una glándula de la sal, una dentición compuesta por dientes tricúspides cortantes y un tamaño gigantesco que facilita y posibilita una buena digestión de la celulosa. A veces, también puede digerir materia animal, especialmente los juveniles, cuyo mayor aporte energético proceden de los insectos que consumen.

Aparte de sus depredadores naturales, similares a los de otras especies de lagartos presentes en El Hierro y Tenerife, hay que subrayar, por su influencia negativa, la existencia de gatos asilvestrados que, con relativa frecuencia, capturan ejemplares de esta especie.

Estado de sus poblaciones

Aunque se desconoce con exactitud el estado de la población tinerfeña, en la actualidad se sabe que el lagarto gigante de El Hierro apenas si cuenta con 200 individuos, de los que menos de la mitad se estiman como reproductores. Este bajísimo número pone de manifiesto un estado crítico de la especie, lo cual la sitúa entre las más actualmente amenazadas del mundo.

Referencias

Barbadillo (1997), Cejudo et al. (1997), García-Márquez et al. (1997), González et al. (1996), Machado (1985), Martínez-Rica (1982), Mateo y López-Jurado (1997), Orrit y López-Jurado (1997), Rodríguez (1997), Rodríguez-Domínguez y Molina-Borja (1998).

Adaptación de la obra ANFIBIOS Y REPTILES DE LA PENÍNSULA IBÉRICA, BALEARES Y CANARIAS. Guía ilustrada para identificar y conocer todas las especies. Autores: Luis Javier Barbadillo, José Ignacio Lacomba, Valentín Pérez-Mellado, Vicente Sancho, Luis Felipe López-Jurado.


 

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Perinquén gomero (Tarentola gomerensis)

Perinquén gomero (Tarentola gomerensis)Perinquén gomero (Tarentola gomerensis).

Descripción del adulto del perinquén gomero

El perinquén gomero (Tarentola gomerensis) es un geco de tamaño mediano que ocasionalmente sobrepasa los 75 milímetros de longitud cabeza-cuerpo. Aspecto general aplanado y robusto, con la cabeza de contorno triangular, muy ancha posteriormente y con el extremo del hocico redondeado. Ojos grandes y de pupila vertical. Cada extremidad presenta cinco dedos marcadamente en sus ápices y con uñas conspicuas en el tercero y cuarto. Cola intacta de la misma longitud o algo más larga que la de cabeza-cuerpo.

Diseño y coloración característicos; la mayor parte de los individuos exhibe un color grisáceo salpicado de puntos blancos en la cabeza, el dorso y las patas. La región vertebral manifiesta manchas transversales oscuras, seguidas casi siempre de otra mancha más clara, y que llegan generalmente hasta el final de la cola. El vientre es blanquecino y el iris posee habitualmente tonos cobrizos e incluso, a veces, anaranjados.

Dimorfismo sexual

Como en los demás perinquenes canarios, los machos son un poco más grandes y robustos que las hembras (por regla general, hasta 75 y 65 milímetros de longitud cabeza-cuerpo, respectivamente) y muestran la cabeza más ancha. También suele tener la región pericloacal de color amarillento. En las hembras son retráctiles las diminutas uñas de los dedos primero, segundo y quinto.

Descripción del juvenil del perinquén gomero

Los jóvenes, que eclosionar tienen un tamaño próximo a los 20 milímetros de longitud cabeza-cuerpo, suelen presentar una coloración dorsal más contrastada que los adultos.

Distribución

El perinquén gomero está restringido a la isla de La Gomera, donde es abundante en la franja altitudinal comprendida entre el nivel del mar y los 1.000 metros. Por encima de esta cota y, principalmente, en toda la zona cubierta por la laurisilva y el fayal-brezal, se vuelve rarísima y siempre asociada a construcciones humanas y zonas de vegetación aclarada.

Variaciones geográficas

Su limitada distribución ha determinado que las únicas variaciones morfológicas detectadas no estén vinculadas a un patrón geográfico concreto. Hasta la fecha no se han descrito subespecies.

Especies similares

Resulta algo mayor que el perinquén de Boettger; pero más pequeño que la salamanquesa común y el perinquén majorero. Aunque morfológicamente se ve muy similar al perinquén de Delalande, se puede distinguir de éste por su diseño y coloración dorsal característicos.

Hábitat

El perinquén gomero se considera una especie bastante «antropófila»; ocupa muros, bancales, edificaciones humanas y terrenos despejados, y evita las áreas con cobertura vegetal densa. Vive desde el nivel del mar hasta los 1.150 metros de altitud.

Biología del perinquén gomero

La actividad de esta especie se prolonga prácticamente a lo largo de todo el año, fundamentalmente en cotas inferiores a los 500 metros sobre el nivel del mar. Es, como el resto de macariogecos, nocturno y crepuscular, con comportamientos termorreguladores ocasionales durante el día.

El periodo reproductor empieza a cotas bajas durante el mes de mayo y se dilata hasta el final del verano; aunque puede variar de un año para otro dependiente de las precipitaciones habidas en la isla. Durante todo este periodo los machos defienden territorios y buscan hembras con las que, tras breves escarceos y llamadas sonoras, copulan al mismo tiempo que las sujetan mediante un mordisco en la cabeza. Poco después, las hembras ponen uno o dos huevos calcificados que entierran someramente o dejan resguardados entre grietas. Con relativa frecuencia se observan puestas comunitarias de varias hembras. Las puestas se van sucediendo a lo largo de la estación, y su número depende de la disponibilidad de alimento y el clima. A menudo se han contabilizado hasta siete puestas consecutivas en animales mantenidos en cautividad.

Su dieta está compuesta de pequeños insectos y arácnidos que cazan al acecho en sus salidas nocturnas. El tipo de presa se supedita en gran medida a los recursos del medio; aunque se sabe de individuos que preferían las arañas y los tisanuros. A veces consumen hormigas.

El perinquén gomero es una presa común para gatos, cernícalos, lechuzas y alcaudones.

Estado de sus poblaciones

Se trata de una especie habitual por todas las zonas bajas de la isla de La Gomera, donde se aprecia abundante en barrancos y pedregales. Por esta razón y aunque estamos ante un endemismo de distribución reducida, no padece problemas graves de conservación y su futuro parece plenamente asegurado.

Referencias

Barbadillo (1987), Báez (1997), Chicharro (1997), Joger (1984), López-Jurado (1989), López-Jurado (1992) Martín et al. (1996), Roca et al. (1987).

Adaptación de la obra ANFIBIOS Y REPTILES DE LA PENÍNSULA IBÉRICA, BALEARES Y CANARIAS. Guía ilustrada para identificar y conocer todas las especies. Autores: Luis Javier Barbadillo, José Ignacio Lacomba, Valentín Pérez-Mellado, Vicente Sancho, Luis Felipe López-Jurado.


 

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Perinquén de Delalande (Tarentola delalandii)

Perinquén de Delalande (Tarentola delalandii)Perinquén de Delalande (Tarentola delalandii).

Descripción del adulto del perinquén de Delalande

El perinquén de Delalande (Tarentola delalandii) es un geco de tamaño mediano que llega a alcanzar los 70 milímetros de longitud cabeza-cuerpo. Cabeza grande, de contorno triangular y extremo del hocico redondeado, con ojos redondeados y de pupila vertical. Como las restantes especies incluidas en el subgénero Makariogekko (especies de Cabo Verde y tres de las cuatro canarias), se caracteriza por tener un bajo número de escamas interorbitarias (entre 13 y 18). Se distingue asimismo por la presencia de pequeños tubérculos entre el ojo y el oído. Cuerpo aplanado y relativamente ancho, especialmente en su mitad posterior, con tubérculos dorsales de ápice anguloso. Las extremidades cuentan con cinco dedos cada una, todos ellos visiblemente ensanchados en su extremo y con laminillas subdigitales enteras. Uñas conspicuas en los dedos tercero y cuarto. Cuando la cola está intacta, manifiesta la misma longitud que la de cabeza-cuerpo o ligeramente más alargada.

Escamas labiales típicamente manchadas de negro. Al igual que ocurre con todas las demás especies del género, la coloración dorsal del perinquén de Delalande resulta extremadamente variable; si bien la disposición de manchas suele ser característica. Generalmente exhibe una serie de cinco o seis manchas oscuras entre la cabeza y la base de la cola. Cada una de estas manchas viene seguida de otra mucho más clara, que en ocasiones en blanca.

A veces, las manchas oscuras presentan dos lóbulos separados a la altura de la línea vertebral que, por su disposición, pueden llegar a sugerir la existencia de una banda clara vertebral. Esta banda siempre se ve menos marcada que en el perinquén de Boettger y en el perinquén majorero. En la cola, mientras no esté regenerada, las manchas oscuras y claras se suceden hasta casi la punta. El vientre habitúa ser blanquecino o amarillento; pero algunos ejemplares, sobre todo en la isla de La Palma, pueden mostrar una mancha amarilla en la región pericloacal. Iris de color gris o grisáceo negruzco, con reflejos metálicos.

Dimorfismo sexual

Como en otras especies del género, los machos suelen ser más grandes y robustos, y en ocasiones, lucen la región pericloacal intensamente teñida de amarillo. En las hembras, son retráctiles las pequeñas uñas de los dedos primero, segundo y quinto.

Descripción del juvenil del perinquén de Delalande

Los recién nacidos miden alrededor de 20 milímetros entre la punta del hocico y la cloaca (habitualmente entre 19 y 22 milímetros), y su coloración se observa, en general, menos contrastada que la de los juveniles de otras especies canarias.

Distribución

El perinquén de Delalande está presente en las islas de Tenerife y La Palma, donde es una especie abundante por debajo de los 1.500 metros sobre el nivel del mar. También se encuentra en los dos roques de Anaga y en el Garachico, tres islotes satélites próximos a las dos islas mayores. La cita de una población en el roque Chico de El Salmor ha resultado ser falsa y mera consecuencia de una identificación errónea.

Variaciones geográficas

Hasta la fecha no se han descrito subespecies; aunque los miembros procedentes de la isla de La Palma parecen presentar el vientre de un tono más amarillento que los de Tenerife.

Especies similares

Al ser la única especie de la familia Gekkonidae en las islas de Tenerife y La Palma, se vuelve prácticamente imposible confundirla con ningún otro taxón. Sin embargo, los perinquenes de El Hierro, La Gomera, Gran Canaria e islas Salvajes guardan un enorme parecido con el de Delalande; si bien éste último se diferencia a simple vista de los primeros por carecer de una auténtica línea vertebral y por tener el extremo de los dedos más ensanchado.

Hábitat

El perinquén de Delalande es común, tanto en Tenerife como en La Palma, por debajo de los 1.500 metros, aunque también se ha descubierto por encima de los 2.000 metros en las Cañadas del Teide. Abunda en los pedregales, preferentemente en los de zonas áridas y semiáridas. En las áreas de laurisilva y fayal-brezal está casi totalmente restringida a las construcciones humanas y a los grandes claros de vegetación, mientras que en los pinares de pino canario sus densidades suelen ser bajas.

Biología del perinquén de Delalande

Como ocurre con todos los demás reptiles canarios, su periodo de actividad del perinquén de Delalande abarca la mayor parte del año, principalmente en las zonas bajas de las islas donde el clima es benigno y está «tamponado». Se trata de una especie crepuscular y nocturna que, ocasionalmente, puede presentar además una actividad diurna de soleamiento.

Al final de la primavera, los machos empiezan una frenética actividad territorial y de búsqueda de hembras acompañada de estridentes chillidos. Los preámbulos copulatorios son escasos: el macho muerde la cabeza de la hembra y simultáneamente le introduce uno de sus dos hemipenes en la cloaca. El periodo de cópula se prolonga todo el verano; durante este tiempo, las hembras, a similitud con las demás especies de esta familia, realizan cuantiosas puestas de uno o dos huevos que depositan en grietas o llegan a semienterrar. Los huevos poseen una cáscara calcificada y miden de 11,5 a 13 milímetros de longitud por 9 a 10,5 milímetros de anchura y, por término medio, tardan un par de meses en eclosionar.

La alimentación, como en la gran mayoría de las especies en la familia, es insectívora y se basa fundamentalmente en insectos voladores y de suelo a los que atrapan siguiendo una estrategia de acecho.

Sus principales enemigos autóctonos son los cernícalos, las lechuzas y los lagartos tizones, aunque el más eficiente es sin duda el gato, una especie ausente en el archipiélago canario hasta la llegada del hombre.

Estado de sus poblaciones

El perinquén de Delalande se considera una especie muy abundante en las dos islas que las que habita y no parece que su densidad vaya a decrecer significativamente en los próximos años.

Referencias

Barbadillo (1987), Báez (1997), Chicharro (1997), Joger (1984), López-Jurado (1992), Martín et al. (1996), Roca et al. (1987), Thorpe (1991).

Adaptación de la obra ANFIBIOS Y REPTILES DE LA PENÍNSULA IBÉRICA, BALEARES Y CANARIAS. Guía ilustrada para identificar y conocer todas las especies. Autores: Luis Javier Barbadillo, José Ignacio Lacomba, Valentín Pérez-Mellado, Vicente Sancho, Luis Felipe López-Jurado.


 

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Perinquén de Boettger (Tarentola boettgeri)

Perinquén de Boettger (Tarentola boettgeri)Perinquén de Boettger (Tarentola boettgeri).

Descripción del adulto del perinquén de Boettger

El perinquén de Boettger (Tarentola boettgeri) es un geco de tamaño pequeño a mediano que no suele sobrepasar los 58 milímetros de longitud cabeza-cuerpo. Aspecto general aplanado, con cabeza grande y bien diferenciada del cuerpo, de contorno triangular y con el extremo del hocico redondeado. Ojos grandes, lobulados y de pupila vertical. Miembros con cinco dedos moderadamente dilatados en su extremo y con laminillas subdigitales enteras. Se caracteriza, además, por su piel poco rugosa, con tubérculos dorsales planos y sin apenas carena. La cola no regenerada presenta una longitud mayor que la existente entre cabeza-cuerpo (de hasta unos 65 milímetros).

La coloración de esta especie está entre las más variables del género; pero, generalmente, puede distinguirse casi siempre una serie vertebral de cinco manchas oscuras, a veces divididas longitudinalmente por una línea blanca que, en la base de la cola, se interrumpe para dejar paso a manchas oscuras alternadas con otras claras. El vientre es blanquecino o grisáceo, y en los individuos más oscuros se aprecia salpicado de manchitas negras. Iris de color gris o gris azulado metálico.

Dimorfismo sexual

Los machos suelen alcanzar tallas algo mayores y son más robustos que las hembras (hasta 58 y 52 milímetros de longitud cabeza-cuerpo, respectivamente); además, exhiben tubérculos caudales más desarrollados y una coloración ventral amarilla más intensa. Las hembras poseen pequeñas uñas retráctiles en los dedos primero, segundo y quinto.

Descripción del juvenil del perinquén de Boettger

En los juveniles, la punta de la cola suele ser de color gris claro o blanquecino, y las manchas oscuras continúan hasta casi el final de este apéndice.

Distribución

Esta especie manifiesta una distribución enigmática; puesto que se la puede encontrar en las islas de Gran Canaria, El Hierro y en las Salvajes; un reducido archipiélago portugués deshabituado a mitad de camino entre las Canarias y Madeira. Se han propuesto diversas hipótesis para explicar esta distribución, aunque hasta la fecha, ninguna de ellas resulta plenamente convincente. También habita en los roques de Salmor, cerca de El Hierro, y en el islote de Gando, en las cercanías de Gran Canaria.

Variaciones geográficas

Se reconocen, hasta el momento, tres subespecies diferentes del perinquén de Boettger. La subespecie nominal, Tarentola boettgeri boettgeri, ocupa toda la isla de Gran Canaria, mientras que Tarentola boettgeri hierrensis se extiende por la isla de El Hierro y sus islotes satélites. Ésta última se caracteriza por su menor envergadura, cuerpo más fino y número inferior de tubérculos dorsales y de escamas entre los ojos. Por su parte, Tarentola boettgeri bischoffi se supone que está restringida a las islas Salvajes. Algunos autores han considerado a ésta última como una especie bien diferenciada, si bien la enorme similitud entre el ADN de unas y otras sugiere todo lo contrario.

Especies similares

Puede confundirse a simple vista con otros perinquenes canarios, aun cuando es algo más pequeña y menos robusta, y posee extremos de los dedos menos ensanchados y piel más lisa, con tubérculos poco prominentes y nada o apenas aquillados.

Hábitat

El perinquén de Boettger es una especie propia de enclaves pedregosos en zonas bajas y medias de las islas en donde mora. En Gran Canaria puede ser encontrada entre el nivel del mar y los 1.000 metros; aunque se han descrito algunas poblaciones por encima de los 1.500 metros. En El Hierro, sin embargo, apenas sobrepasa los 200 metros sobre el nivel del mar y, por tanto, está confinada en una estrecha franja litoral.

Biología del perinquén de Boettger

Como ocurre con otras muchas especies de gecónidos, el perinquén de Boettger es crepuscular y nocturno. Su actividad abarca asimismo todas las épocas del año, ya que salvo en poblaciones de altitud localizadas en Gran Canaria, las condiciones climáticas a las cuales está sometida son francamente benignas.

Se trata de una especie que muestra un elevado grado de agresividad intraespecífica. En los machos existen diversos tipos de vocalizaciones destinadas a diferentes funciones (llamadas territoriales, de atracción de la hembra, etc.) Durante la cópula, que suele ser de corta duración (apenas un minuto en la mayoría de los casos), el macho muerde a la hembra en la cabeza o en zonas próximas al oído. El periodo reproductor se prolonga desde la segunda mitad de la primavera hasta el final del verano; durante el mismo, las hembras pueden realizar numerosas puestas consecutivas (se han contabilizado hasta siete), consistentes casi siempre en un único huevo de cáscara dura y de tamaño relativamente grande que eclosiona después de unos dos meses de incubación.

Actualmente, apenas se cuentan con datos precisos acerca de su alimentación; pero todos los indicios apuntan a que estamos ante una especie eminentemente insectívora que ingiere insectos y arácnidos tanto de suelo como voladores. Tiene como predadores a erizos, gatos, lechuzas, cernícalos y alcaudones.

Estado de sus poblaciones

Aunque limitado a un rango altitudinal estrecho (especialmente en El Hierro), su vasta abundancia implica que el perinquén de Boettger no debe considerarse en peligro en ninguna de las dos islas del archipiélago canario en las que reside.

Referencias

Barbadillo (1987), Báez (1997), Brown (1996), Hielen (1992), Joger (1984), López-Jurado (1992), Martín et al. (1996), Roca et al. (1987).

Adaptación de la obra ANFIBIOS Y REPTILES DE LA PENÍNSULA IBÉRICA, BALEARES Y CANARIAS. Guía ilustrada para identificar y conocer todas las especies. Autores: Luis Javier Barbadillo, José Ignacio Lacomba, Valentín Pérez-Mellado, Vicente Sancho, Luis Felipe López-Jurado.


 

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Perinquén majorero (Tarentola angustimentalis)

Perinquén majorero (Tarentola angustimentalis)Perinquén majorero (Tarentola angustimentalis).

Descripción del adulto del perinquén majorero

El perinquén majorero (Tarentola angustimentalis) es una salamanquesa de tamaño medio que llega a alcanzar los 77 milímetros de longitud cabeza-cuerpo, de aspecto robusto, cabeza ancha y bien diferenciada, y grandes ojos de pupila vertical. Cuerpo aplanado dorsoventralmente, con miembros pentadáctilos, dedos visiblemente dilatados en su extremo con uñas patentes en el cuarto y el quinto, y laminillas subdigitales enteras. Se caracteriza por sus prominentes tubérculos dorsales, cada uno de los cuales se halla a su vez rodeado de tubérculos secundarios algo menores. Tubérculos vertebrales en número elevado. La cola no regenerada es un poco mayor que la longitud cabeza-cuerpo y está provista de tubérculos puntiagudos muy prominentes.

La coloración dorsal del perinquén majorero resulta extremadamente variable según la región, el color del sustrato, la edad de los animales y la hora del día. De esta manera, se encuentran individuos negros, negros machados de blanco, beiges, grises salpicados de puntos más oscuros, así como otros de tonalidades muy claras. A pesar de esta enorme variabilidad, existe un patrón generalizado que suele repetirse a menudo y que consiste en una serie de cinco manchas bilobuladas oscuras en la región vertebral que se continúan por la cola, siempre y cuando ésta esté completa.

Cada una de las manchas blancas viene seguida de otra macha clara que se incrusta en el hueco dejado por los lóbulos de cada una de las cinco manchas. El vientre es blanquecino; aunque pueden aparecer manchas amarillas en la regional perianal. Iris de color marrón con tonos más o menos dorados.

Dimorfismo sexual

De manera semejante en las demás especies del género, los machos presentan los tubérculos caudales y los poros preanales más desarrollados que las hembras. Los machos adultos suelen tener la región pericloacal de color amarillo (en ocasiones muy intenso) especialmente en los periodos de celo; además, suele alcanzar tallas levemente mayores que las hembras (por lo general, hasta 76,5 y 65 milímetros, respectivamente). Las hembras poseen uñas retráctiles en los dedos primero, segundo y quinto.

Descripción del juvenil del perinquén majorero

Los juveniles suelen ser muy parecidos a los adultos; aun cuando habitualmente presentan una coloración algo más contrastada, especialmente en la cola.

Distribución

El perinquén majorero es una especie muy común en las dos islas más orientales del archipiélago canario —Fuerteventura y Lanzarote—, donde puede ser encontrado en todos los hábitats. También se lo puede encontrar en los islotes de Lobos, Graciosa, Montaña, Clara, Alegranza y en el Roque del Este.

Variaciones geográficas

Se han descrito ligeras diferencias en la folidosis de esta especie (asociadas a la isla de procedencia) así como algunas coloraciones restringidas o más frecuentes en determinados hábitats (se pueden encontrar individuos muy claros en la zonas arenosas de Corralejo y del istmo de la Pared).

Especies similares

Por tamaño, morfología y coloración, el perinquén majorero podría confundirse con cualquier otra especie de Tarentola; mas al ser la única especie del género presente en las islas Canarias orientales, no parece que pueda haber errores de identificación. A simple vista, se distingue de los demás perinquenes por presentar tubérculos mucho más patentes, los cuales le confieren un aspecto rugoso muy próximo al de otras especies europea y africanas del mismo género, tales como Tarentola mauritanica o Tarentola deserti, de las que se diferencia por su elevado número de tubérculos vertebrales y por la presencia de una línea vertebral clara.

Hábitat

El perinquén majorero se encuentra presente en prácticamente todos los hábitats (malpaíses, eriales, pedregales, barrancos y dunas), salvo en las lavas históricas de Timanfaya, donde es una especie rara presente sólo en las proximidades de los límites de las coladas y en algunas construcciones humanas. Puede encontrarse desde prácticamente a nivel de mar hasta algo más de 800 metros de altitud en las cumbres de las islas orientales.

Biología del perinquén majorero

Las benignas condiciones climáticas existentes en su área de distribución le permiten estar activo durante todo el año, especialmente durante el crepúsculo y la noche, momento durante el cual se pueden ver ejemplares desplazándose. En ocasiones, sin embargo, puede estar activo a lo largo de todo el día.

El periodo reproductor tiene lugar al final de la primavera, lapso durante el que los machos se hacen oír con sus agudos chillidos. Tras un cortejo muy simple, los machos muerden la cabeza de la hembra como preámbulo de la cópula. Las puestas tienen lugar poco después y están compuestas, como en las demás especies de la familia, de uno o dos huevos de cáscara calcificada que las hembras esconden en grietas o semientierran entre detritus y restos orgánicos. Cada hembra puede realizar hasta seis o siete puestas por temporada.

Al igual que casi todas las especies del género Tarentola, los perinquenes majoreros son exclusivamente insectívoros o consumen tanto insectos voladores como de suelo.

Entre sus predadores se encuentran los gatos, los erizos morunos, las musarañas canarias, los cernícalos y los alcaudones, todos ellos muy abundantes en las islas orientales del archipiélago Canario.

Estado de sus poblaciones

El perinquén majorero es una especie muy abundante a lo largo y ancho de toda su área de distribución. Sólo la población del pequeño Roque del Este está constituida por un reducido número de efectivos, lo cual hace temer por su futuro.

Referencias

Barbadillo (1987), Báez (1997), Chicharro (1997), Hielen (1992), Joger (1984), López-Jurado (1989, 1992), Martin et al. (1996).

Adaptación de la obra ANFIBIOS Y REPTILES DE LA PENÍNSULA IBÉRICA, BALEARES Y CANARIAS. Guía ilustrada para identificar y conocer todas las especies. Autores: Luis Javier Barbadillo, José Ignacio Lacomba, Valentín Pérez-Mellado, Vicente Sancho, Luis Felipe López-Jurado.


 

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