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Las vocalizaciones de los cocodrilos

Grupo de cocodrilos con las fauces abiertasLos cocodrilos emiten vocalizaciones durante toda su vida.

Las vocalizaciones de los cocodrilos

La mayoría de los reptiles generan vocalizaciones (sonidos simples) producidos por poderosas exhalaciones de aire a través de la glotis o friccionando y vibrando las escamas. La mayor parte de las vocalizaciones cocodrilianas se manifiestan en el contexto de otras señales de comportamiento acústicas y no acústicas.

La generación del sonido involucra a la glotis, que se abre encima y enfrente del cartílago cricotiroideo. Las proyecciones ventrales desde los cartílagos aritenoides dorsalmente tendidos forman un repliegue vocálico en cada lado de la apertura glotal. Al variar la tensión de los músculos de la glotis en los repliegues vocálicos, se altera la composición espectral del sonido. La laringe entera puede actuar como cámara resonante y amplificadora. Abrir y cerrar la valva palatal les permite modificar la intensidad, frecuencia, estructura y direccionalidad de los sonidos.

Espectrogramas de vocalizaciones que conforman llamadas de socorro para tres grupos de edad en cocodrilos de aguas saladas: a) juvenil de 45 cm; b) subadulto de 130 cm; c) adulto de 240 cm. Aquí cada llamada está trazada como el cambio de frecuencia a lo largo del tiempo. Los colores indican intensidad relativa de frecuencias.

Vocalización cocodrilos 2 - con letrasEspectros de potencia para esos mismos tres grupos de edad. Aquí cada llamada está trazada como la distribución de intensidad por medio de frecuencias. Nótese que el pico frecuencial declina conforme se incrementa el tamaño corporal del animal.

Los cocodrilos (descripción general) comienzan a vocalizar justo antes de eclosionar para pedirle a la madre que descubra el nido. Los adultos suelen reaccionar con instinto protector cuando perciben estas vocalizaciones después de que las crías lleguen al agua.

Los juveniles cuentan con un repertorio variado de llamadas: las producidas antes y durante la crianza son diferentes de aquéllas que se establecerán posteriormente. Aunque el contexto influye en el significado de las vocalizaciones, algunos estudios recientes han hallado diferencias significantes en los elementos estructurales de ciertos tipos de llamadas, lo cual sugiere una distinción superior a las previamente planteadas.

Los cocodrilos adultos vocalizan menos frecuentemente que los juveniles, casi todas sus vocalizaciones tienen bajas frecuencias y se relacionan al cortejo o a la defensa del territorio. A veces se generan infrasonidos que están vinculados a las vibraciones provenientes del tronco del animal. El grado sonoro usado por cada especie parece estar influenciado por el hábitat y el gregarismo. Las especies que moran en hábitats donde abunda la vegetación espesa tienden a ser más vocálicos.

Traducción y adaptación de la obra CROCODILES: INSIDE OUT. A Guide to the Crocodilians and Their Functional Morphology. Autores: K. C. Richardson, G. J. W. Webb y S. C. Manolis.

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La lucha por sobrevivir de los cocodrilos

Derechos Animales ya - Cocodrilo de perfil - Lucha por sobrevivirEn los cocodrilos acontece una lucha por sobrevivir tan ardua como pocas observamos en el medio natural.

Cocodrilos: La lucha por sobrevivir

Se estima que menos del 1% de las crías nacidas de cocodrilo llega alguna vez a alcanzar la madurez. Las tasas de supervivencia son más altas en poblaciones mermadas o en aquéllas sujetas a un esquilme continuo; mientras que se manifiestan mucho menores en poblaciones próximas a su capacidad de carga. En el caso particular de los cocodrilos de aguas saladas, éstos presentan cicatrices o amputaciones de extremidades causadas por las luchas contra otros miembros de su especie.

Resulta relativamente común encontrar cocodrilos con marcas dentales en el cráneo, con evidencias de haberse roto las quijadas y daños variados en la punta del hocico. A veces se los halla muertos con la cabeza aplastada de parte a parte o con la cavidad corporal abierta en canal por mordidas. Podría afirmarse que los cocodrilos controlan su propio número y que, por evolución, han sido dotados de las estructuras necesarias tanto para infligir como para recibir terribles heridas.

La lucha por la supervivencia comienza dentro del huevo, donde el embrión está equipado con la habilidad de aclimatarse a unas condiciones muy variables: desde la humedad a la sequedad y del calor y al frío. No obstante, a menudo estos límites se sobrepasan. Por ejemplo, el 70% de los cocodrilos de agua salada y el 60% de los cocodrilos fluviales mueren antes de eclosionar debido a los encharcamientos, el sobrecalor o la depredación. Las crías sucumben ante predadores medianos; peces y aves, particularmente. Alrededor de la mitad consigue superar su primer año. A partir de ahí, pueden acabar engullidos por otros cocodrilianos o heridos a causa de interacciones vinculadas a la jerarquía.

La lucha por sobrevivir de los cocodrilos es una «guerra» agónica. Por ejemplo, de cada 1.000 huevos de cocodrilo de agua salada depositados, en torno a 8 ejemplares sobrevivirán a los cinco primeros años y sólo 5 superarán la década. Cabe recordar que las hembras de esta especie tardan entre 12 y 14 años en alcanzar madurez; y los machos, entre 18 y 20.

Traducción y adaptación de la obra CROCODILES: INSIDE OUT. A Guide to the Crocodilians and Their Functional Morphology. Autores: K. C. Richardson, G. J. W. Webb y S. C. Manolis.

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Argumentos a favor de las bridas abiertas en Farming With Horses

Explotación de caballos en arados

Críticas a las anteojeras por Steven Bowers y Marlen Steward.

 

Recientemente conocí el libro «Farming With Horses», escrito por Steven Bowers y Marlen Steward. Ambos autores son unos hombres estadounidenses que se dedican a la doma de caballos destinados al tiro y, en general, a la agricultura por medio de tracción animal. Poseen una gran experiencia en la gestión de caballos y gozan de cierto reconocimiento en el sector. Esta entrada, lejos de guardar fines publicitarios o aspirar a reseñar la obra, tiene el propósito de destacar aquellos escasos puntos en los cuales coincido éticamente con un documento cuyo objetivo no se basa en otro que difundir y propugnar acciones especistas tales como el empleo de caballos en arados, carruajes y diversos deportes para beneficio económico o recreativo del hombre.

En cualquier caso, me alegra que de entre toda una vasta cantidad de información anecdótica y llena de batallitas me haya topado con unos pasajes muy llamativos que sirven para demostrar que hasta quienes son más cerriles y tradicionales en asuntos vinculados al manejo de équidos pueden cambiar su visión de la realidad. ¿A qué materia estoy refiriéndome? Pues al nada conveniente empleo de anteojeras en caballos enganchados, un tema ya tratado con anterioridad en este blog: Explotación hacia los caballos: Anteojeras I y Explotación hacia los caballos: Anteojeras II.

 

Nota del traductor: Me he tomado la libertad de traducir el texto sin ningún tipo de relación con los autores o la editorial. Solamente presento unos fragmentos resumidos con una literalidad moderada. Es decir, si bien he procurado conservar el orden, me he visto obligado a reformular muchas oraciones y a omitir algunas anécdotas superfluas. Supongo que haciendo esto infringo los trillados derechos de autor; sin embargo, no me queda otra opción para allegar la argumentación de estos dos individuos a las personas de habla hispana no bilingües.

 


 

Ver el paisaje entero. Un argumento a favor de las bridas abiertas.

Estuve hablando por teléfono con mi sobrino y le mencioné que ahora estaba conduciendo a la mayoría de nuestros caballos con bridas abiertas y enseñándole a la gente los beneficios de hacerlo de esa manera. Inmediatamente, se puso a echar chispas: «¿Estás loco? Ése es un buen modo de provocar que la gente se haga daño. ¿No eras tú uno de los pasaba muchísimo tiempo ilustrando los beneficios de las anteojeras y cómo colocarlas?».

Podía ver que él no iba a aceptar mi nueva forma de hacer las cosas sin discutir. Su actitud la comparten muchos de quienes nunca han considerado usar bridas abiertas. Si desea que lo miren con completa desconfianza y suspicacia, basta con acercarse virtualmente a cualquier espectáculo de enganches en Estados Unidos manejando un caballo sin anteojeras. La mayoría de los espectadores querría expulsarlo de allí con gran apremio antes de que su caballo se desbocase y destrozara algo.

 

Los carreteros sí usan bridas abiertas

Después de darle a mi sobrino un momento para calmarse, comencé a explicarle mis razones para el gran cambio de «con anteojeras» a «sin anteojeras». Pareció confortarlo el contarle que yo no soy el único en la Tierra que emplea bridas abiertas. En muchos países extranjeros resulta más común ver caballos enganchados sin anteojeras que con ellas. Incluso así ocurre en situaciones altamente complejas con calles atestadas y un tráfico espantoso.

 

Los caballos que no llevan anteojeras exhiben un alto rendimiento

Luego le di a mi sobrino una perspectiva histórica. Hacia los comienzos del siglo XX, antes de la introducción de equipos motorizados contraincendios, se utilizaban caballos para impeler los vehículos imprescindibles para combatir un fuego. Entonces, a todos esos animales se los dirigía sin anteojeras y aun así se mantenían bajo control. Imagine la vergüenza para el cuerpo de bomberos si sus bestias de carga pasaran de largo en cuanto viesen el humo emergiendo por las ventanas. En ninguna imagen antigua he visto jamás un caballo perteneciente a un equipo contra incendios que llevara anteojeras, sólo pueden encontrarse hoy en recreaciones modernas.

Los caballos de artillería que empujaban cañones durante la Primera Guerra Mundial son otro ejemplo de cómo  logran desempeñar estos animales una labor extremadamente exigente (una que excede de sobra cuanto se les exige en la actualidad durante las faenas cotidianas) sin la necesidad de que algo les obstruya el campo de visión. Aquellos equinos estaban entrenados tanto para ser montados en cualquier momento y lugar como para ocupar el emplazamiento que fuese en un carruaje. A veces, para precisar la localización exacta de los cañones enemigos, se los hacía avanzar hasta delimitar la llamada «línea de la muerte» y conseguían su objetivo incluso con los bombardeos a plena vista.

 

¿Cuál es el beneficio de ver?

También expuse un argumento filosófico a favor de las bridas abiertas. No importa cómo las estimes, acortar parte o toda la capacidad que tiene un caballo para estudiar el entorno es una técnica de refreno. No se trata de una técnica relacional, como el uso del bocado dentro de la boca del animal, porque las anteojeras están o no están: no se utilizan para guiar o detener a los animales según algo les cubran los ojos o no. Cuando un carruaje se apresta para salir, las anteojeras se emplazan cuidadosamente con la finalidad de que permanezcan ahí bien puestas durante toda la conducción, no importa cómo esté comportándose el caballo. Así pues, las anteojeras no dependen del comportamiento; lo cual las convierte en un dispositivo de control no relacional.

Dado que los caballos son animales especialmente relacionales, pienso que es mejor un seguir entrenamiento adecuado para demostrarles que uno mismo es igualmente tan «relacional» como ellos.

Metiéndonos un poco más en profundidad, debido a que las anteojeras son unos elementos de contención que no se usan de manera relacional; únicamente sirven para comunicarles psicológicamente al animal que no se confían en él cuando éste dispone de pleno uso de sus facultades: consiste en una sutil pero poderosa forma de decirle al caballo que sólo queremos utilizar su cuerpo sin usar su mente. En otras palabras, las anteojeras le dicen al caballo que usted no se fía ni lo más mínimo de cómo usará su cerebro si pudiera ver enteramente qué estamos haciendo con él.

Una de mis citas favoritas sobre esta materia es: «Si introduces un elemento de desconfianza en una relación, se acaba la comunicación». Una parte importante del lenguaje de la «confianza» está en «ser abierto».

Para muchísima gente, tener a sus caballos haciendo lo que deben sin haber ningún tipo de respeto mutuo llega a ser aparentemente deseable. Uno de los motivos más básicos para que un caballo salga huyendo es el miedo. Muchos carreteros valoran el efecto «restamiedo» de las anteojeras porque son lo único que conocen e incapaces de aplicar otras fórmulas.

La clave está en entrenar mediante tácticas que se basen en el respeto y no en el miedo como factor estimulante; aunque, para ello, se precisa una mentalidad diferente.

 

Las anteojeras y la imaginación.

Mi sobrino parecía entender ahora mi perspectiva, así que añadí mi razón preferida de todos los tiempos para no ponerles anteojeras: incrementar la calma. Si le quitas al animal la capacidad de ver cuanto esté a su alrededor, estás multiplicando las posibilidades de que imagine cosas que realmente no están ahí. A menudo he oído historias de algunos cocheros sobre que sus caballos no se asustan ante perros ladradores cuando éstos se les acercan desde lejos; pero que, tan pronto como las anteojeras ocultan el perro en un lado de la acera, emprenden una enloquecida escapada.

Imaginación, desconfianza e incapacidad de ver pueden causar un pánico repentino en estos animales.

Como iba diciendo, la clave radica en un entrenamiento cuidadoso en el cual logremos desensibilizarlo ante la carga que lleve. Algo que caracteriza a los caballos entrenados en bridas abiertas es la tranquilidad y suavidad con la que actúan. Se les nota así que ha aumentado su comprensión mental. En cambio, aquellos caballos entrenados con anteojeras suelen desbocarse si de repente ven cuanto llevan detrás. Éstas deberían ser razones suficientes para que todo cochero se replanteara su forma de entrenar. Depositar en unos trozos de baqueta la esperanza de que no sucederá una catástrofe no lo veo como un acto prudente ni apetecible.

Si pese a este razonamiento sigue sin tener interés en desterrar las anteojeras, sepa igualmente que algún día puede toparse con otro cochero cuya manera de ejercer sea distinta. Al contrario de la reacción inicial de mi sobrino, ponerles unas bridas abiertas no es algo que nadie haga por un episodio de locura. Quienes así proceden se sienten más seguros. Como le dije a sobrino: en vez de mantener una actitud «ciega» sería mejor que abriera los ojos para contemplar otra cara del mundo.

 


 

Por desgracia, la mayor parte del libro sólo me produce náuseas, sobre todo, cuando realiza referencias puntuales a arreos «de control» durísimos utilizados en entrenamientos o durante las competiciones; sin apreciarse ningún matiz crítico. Es más, ellos mismos deberían aplicar su propio análisis y consideraciones para estar en contra de algunos artilugios, tales como los engalladores y las sobrerriendas, basándose en que son asimismo instrumentos no relacionales (además de increíblemente crueles).

Pese a todo, es de agradecer que individuos tan involucrados en este mundillo tengan capacidad de autocrítica y así lo expongan; aunque resulte insuficiente.

 

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Crecimiento de los cocodrilos

Crías de cocodrilo apiñadas - Crecimiento de los cocodrilos

Crecimiento de los cocodrilos

Los cocodrilos precisan largos periodos de tiempo para alcanzar su tamaño máximo y por ello dan la impresión de que están creciendo continuamente a lo largo de sus vidas. Las tasas de crecimiento, en términos de dimensiones corporales lineales, presentan sus cotas más altas en crías y luego declinan paulatinamente, conforme se incrementa la edad, hasta volverse cero en animales viejos. Por el contrario, la masa corporal aumenta al cubo con respecto a la longitud. Así, aunque el crecimiento lineal se desarrolla rápidamente en individuos jóvenes, la masa corporal se mantiene baja. En ejemplares grandes y añosos, el crecimiento lineal es extremadamente lento; pero la masa corporal se acrecienta significativamente incluso ante leves incrementos en longitud.

Crecimiento cocodrilos gráfico 1 (con letras)

Correlación entre el peso corporal y la longitud total en cocodrilos de aguas saladas en estado salvaje. Aquellos individuos que habitan en los pantanos pueden presentar un 20% más de peso que sus homólogos moradores de los ríos mareales.

Se disponen de relativamente pocos datos sobre el crecimiento a largo plazo en algunas especies cocodrilianas, lo cual refleja en parte las dificultades logísticas existentes para trabajar con poblaciones durante décadas. Los resultados disponibles muestran que las tasas de crecimiento individuales son muy variables y que a menudo se producen alteraciones estacionales extremas. A nivel de población, hay dos correlaciones distintas entre tamaño y edad: una para los primeros años y otra cuando se va llegando a la madurez.

Crecimiento cocodrilos gráfico 2 (con letras)

Correlación entre la tasa de crecimiento anual y la longitud total de cocodrilos de aguas saladas en estado salvaje cuyo hábitat son los ríos mareales situados al norte de Australia.

Crecimiento cocodrilos gráfico 3 (con letras)

Correlación entre la longitud corporal y la edad en cocodrilos de aguas saladas en estado salvaje.

En todas las especies de cocodrilos, los machos adquieren una mayor envergadura que las hembras. Una hembra salvaje de cocodrilo de agua salada puede madurar con una talla mínima de 2,1 m (7 años), pero la mayoría lo hace alrededor de los 2,3-2,4 m (7,5 u 8 años); las hembras raramente superan los 3 m (10 años). En contraposición, los cocodrilos salvajes de aguas saladas maduran generalmente en torno a los 3,1-3,3 (10-11 años). El tamaño máximo «normal» para los machos está en los 4,6-5,2 m (15-17 años). Apenas se hallan especímenes superiores a los 5,2 m; mas se han registrado algunos casos que rebasan los 6,5 m (21,4 años). Por otra parte, especies pequeñas de cocodrilo, tales como los caimanes comunes, pueden madurar con una talla que roza los 1,0-1,2 m; aunque lo hacen mayoritariamente entre los 4 y 7 años de edad; el tamaño límite se sitúa entre los 2,0-2,5 m (6-8 años).

Estas tasas se crecimiento de los cocodrilos se ven afectadas por factores genéticos, desarrollo embrionario, sexo, disponibilidad de alimento y temperaturas ambientales. Algunos científicos aseguran haber avistado cocodrilos de aguas saladas de hasta 10 metros; en tal caso, se estima que el peso estaría sobre 4.800 kilogramos.

Traducción y adaptación de la obra CROCODILES: INSIDE OUT. A Guide to the Crocodilians and Their Functional Morphology. Autores: K. C. Richardson, G. J. W. Webb y S. C. Manolis.

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Explotación hacia los caballos: Espuelas

Diferentes tipos de espuelas

Las espuelas se definen comúnmente como una rodaja de espigas metálicas terminadas en punta que, ajustada al talón de un calzado, se emplean para «picar» a la cabalgadura. En esta entrada voy a analizar brevemente los usos de este artilugio de tortura, las malconcepciones (falsas creencias) habidas acerca de su supuesta necesidad y simbolismo, y los efectos sobre el animal.

Usos

Las espuelas suelen emplearse, o incluso a veces vienen impuestas en ciertos campos, con el objetivo de obligar a dicha montura a que «respete» (obedezca) al jinete o se doblegue rápidamente a su voluntad. El «funcionamiento» resulta muy sencillo: dado que las ijadas y la zona alrededor de las caderas son una región corporal ultrasensible en los équidos, cualquier tipo de presión, ya sea mayor o menor, supone una notable molestia para el cuadrúpedo. Éste aprende, a través de una forma negativa y nada excusable al provenir de una autoproclamada especie inteligente, que sufrirá dolor si no responde a los deseos de quien lo cabalga.

Según exponen algunas encuestas realizadas en foros, aproximadamente el 50% de quienes utilizan este instrumento sólo lo hacen como estímulo («refuerzos positivos») y el 50% restante lo usa tanto para estimular como para castigar («refuerzos negativos»).

Personalmente, los conceptos de «refuerzos positivos» y «refuerzos negativos» me parecen grotescos, ridículos, eufemísticos y subjetivos. En términos humanos habría que hablar de «amenazas» y «castigos», respectivamente.

Malconcepciones

No pocos «expertos de la equitación» en no pocas escuelas aconsejan de uno u otro modo la utilización de espuelas. Aluden a que así el caballo responde mejor, que si se avanza más rápido en la doma, que si reunión con el animal, etc. Por una parte, algunos mencionan que no se recomiendan para jinetes novatos o recién iniciados; sino que son una especie de medalla, trofeo o signo de reconocimiento para aquéllos más experimentados: «las espuelas hay que ganárselas» [sic] (no explicado de esta manera tan nimiamente heroica, claro). Otros, por el contrario, enseñan desde primera hora a sus alumnos una «equitación» con espuelas.

¿Se justifica el empleo de espuelas? ¿Se requieren realmente para algo?

La respuesta es NO, un buen jinete sabe que bastan unos suaves toques con las pantorrillas para hacerse entender. Ningún proceso de la doma (entendida en un sentido utópicamente respetuoso: es antinatural de por sí que un animal obedezca a otro animal) precisa instrumento alguno que atente contra la integridad de los individuos. Ésta es simple y llanamente una herramienta de sometimiento; una vía engañosamente fácil de dominar a la «bestia».

Efectos

Empleadas con desafuero, las espuelas pueden causar contusiones, heridas y sarpullidos; cuanto más, un miedo terrible en el animal. En muchas ocasiones reciben espuelazos de jinetes desaprensivos sin ton ni son, lo cual provoca que estos ejemplares queden «inservibles» para los propósitos que las personas les han egoístamente encomendado.

Conclusión

Para ser justos debemos posicionarnos en contra de todas las disciplinas ecuestres y, en definitiva, de toda explotación caballar (animal en general): competición (hípica), crianza (yeguadas), monta, compra-venta (empresas, particulares)… Incluido asimismo los enganches y demás carruajes con finalidad exhibicionista, laboral, religiosa (romerías) u ociosa.

Tampoco debiera aceptarse desde un punto de vista ético acciones especistas tan asentadas y glamurosas como el hecho de pasear a caballo. Jamás resulta ético ninguna acción ni ningún arreo, guarnición o atalaje dispuesto para la explotación y el sufrimiento ajeno.

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