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Osteodermos de los cocodrilos

Osteodermos o costillas abdominales de los cocodrilosIlustración de los osteodermos o costillas abdominales de los cocodrilos. Los osteodermos son unas estructuras óseas muy singulares que desempeñan algunas funciones específicas más allá del sostén del cuerpo.

Los osteodermos mejoran el intercambio calorífico y la defensa

Algunas especies, como los cocodrilos de aguas saladas y los siameses (Crocodylus siamensis), no presentan osteodermos ni en el vientre ni por los flancos o costados. En cambio, la presencia de osteodermos está ampliamente distribuida en los caimanes y aligátores chinos (Alligator sinensis), sobre todo, una vez alcanzan la etapa adulta.

La función de los osteodermos no se conoce completamente. Están bien vascularizados y todo apunta a que desempeñan un papel fundamental en el intercambio calorífico con el entorno. Se cree que actúan como «celdas solares». Estas estructuras óseas se calientan al fluir la sangre y distribuyen así el calor por todo el organismo para poder llevar a cabo sus actividades diarias.

Cuando se incrementa o decrementa el riego sanguíneo que fluye a través de esta región rica en arteriolas, se produce una alteración en dicha tasa de intercambio de calor. Al igual que sucede con las inserciones musculares en la cola y en la zona inferior del tronco, los osteodermos también facilitan las ondulaciones laterales de esas áreas, mayormente, durante la natación.

Asimismo, se evidencia que los osteodermos cumplen un cometido importantísimo como armadura interna y les proporciona una defensa adicional a la encontrada en otros cocodrilos. Por otra parte, el sacrificar la mayoría de los osteodermos y solamente poseerlos dentro de las escamas dorsales —el caso de los cocodrilos de aguas saladas— dota a las especies altamente móviles de una enorme flexibilidad y una mayor eficiencia de nado a cambio de ligera una pérdida de fortaleza.

Desde el punto de vista especista humano, la ausencia de osteodermos supone una ventaja para la explotación de cocodrilos por su piel en granjas peleteras. Por ende, una función secundaria de sus costillas abdominales es la de protegerlos frente a los aberrantes intereses humanos y sus nefastas acciones.

Traducción y adaptación de la obra CROCODILES: INSIDE OUT. A Guide to the Crocodilians and Their Functional Morphology. Autores: K. C. Richardson, G. J. W. Webb y S. C. Manolis.

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Orden quelonios

1. Pelágicos: suelen nadar próximos a la superficie y, a veces, se aproximan a las costas.

2. Las hembras salen a tierra para reproducirse (la cópula ocurre en el mar) generalmente hacia las playas donde nacieron.

3. Las hembras almacenan el esperma del macho, ya que la reproducción tiene lugar cada varios años.

4. Ovíparas: construyen varios nidos, generalmente de 3 a 7, a veces más, con entre 50-130 huevos cada uno.

5. La incubación depende del calor del sol, en torno a dos meses.

6. El sexo de las crías depende de la temperatura habida durante la incubación. No hay cromosomas sexuales.

7. Gran mortalidad infantil, madurez sexual tardía.

8. Gran longevidad, bajo metabolismo, gran resistencia a carencia de alimentos y a mutilaciones.

 

9. Alimentación: diversos animales marinos (medusas, calamares y otros moluscos, crustáceos, tunicados, peces…); en la toruga verde, los adultos se alimentan de fanerógamas marinas y algas.

10. Animales solitarios.

11. Migración en tortugas: corrientes de agua, olor, luz y magnetismo terrestre.

12. Las olas y la luz son importantes en la orientación para el arribo al mar de recién nacidos. A causa de ello, existe una problemática con la iluminación existente junto a las playas.

13. Inmersiones de hasta 640 metros en la tortuga laúd.

14. Todas las especies viven en aguas tropicales y subtropicales; salvo la laúd, que alcanza mayores latitudes gracias a su mayor capacidad de regular la temperatura corporal.

15. La tortuga laúd termorregula gracias a su gran tamaño (Efecto gigantotermia) y a diferentes estrategias de aislamiento y cambios de flujo sanguíneo a tejidos periféricos tanto para disipar como para mantener calor, según la necesidad. Esto le permite, por ejemplo, mantener una temperatura corporal de 25,5 °C en aguas marinas frías a 7,5 °C. El metabolismo y los mecanismos de termorregulación de la tortuga laúd son importantes para entender las estrategias empleadas por los antiguos y grandes dinosaurios.

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Integumento de los cocodrilos

Cocodrilo recostado en un zoológico - Integumento de los cocodrilosEl integumento de los cocodrilos se define como el conjunto de su piel (las escamas) y de sus estructuras óseas. En esta fotografía, que ya he usado con anterioridad, se observa la variedad de escamas presentes en un cocodrilo cautivo.

El integumento de los cocodrilos y sus estructuras óseas

La piel o integumento puede considerarse el órgano más extenso del cuerpo. Por ejemplo, en los cocodrilos de aguas saladas ésta supone entre el 16 % y el 17,5 % del peso corporal. A simple vista, se caracteriza por presentar escamas ventrales aplanadas, escamas ligeramente engrosadas por los flancos, y un tronco dorsal y cola dominados por unas hileras prominentes de escamas con quillas centrales alargadas.

Los desempeños del integumento son muchos y variados, sobre todo, ha de destacarse su valiosa función como protección física; especialmente en las regiones dorsales, pues éstas están endurecidas por una acumulación exterior de queratina, grandes depósitos de tejido fibroso dérmico y, a veces, por el depositamiento de osteodermos dentro de células con mayor tamaño.

La piel actúa también como regulador del calor interno y cumple un importante cometido en el mantenimiento de la homeostasis. El agua y los iones de sodio pueden moverse a través de ésta en cualquier dirección. Además, interviene asimismo como órgano de los sentidos gracias a que los órganos sensoriales están asociados al conjunto de las escamas. Tales, junto con una serie de órganos sensitivos situados en el interior del tegumento de la cabeza, apuntan servir para la detección de presas cuando se producen pequeñas vibraciones en el agua. Cada especie cocodriliana cuenta con un patrón característico de escamación corporal; no obstante, comparten un arquetipo común.

Esquema de las escamas de los cocodrilosEsquema sencillo sobre los tipos de escamas (y sus nombres) que conforman el integumento de los cocodrilos.

Tipos de escamas que conforman el integumento de los cocodrilos

El integumento de los cocodrilos está conformado por una serie de escamas visiblemente especializadas según la región del cuerpo como adaptación protectora o a la locomoción del animal.

Vista de las escamas cefálicas de los cocodrilosVista de la cabeza de un cocodrilo para mostrar la variedad de sus escamas cefálicas.

Escamas cefálicas

Por la cabeza, las escamas reposan próximas al hueso subyacente; pues, a diferencia de los vertebrados más derivados, no se aprecia ningún desarrollo de los músculos faciales. Muchas escamas situadas en la cabeza exhiben unas elevaciones circulares, distintivas, diminutas y pigmentadas bajo las cuales descansan receptores sensitivos. La alta densidad de estos órganos, junto con el aspecto lateral de las quijadas, sugiere que están relacionados con el recogimiento de estímulos vinculados a la alimentación en el medio acuático circundante.

Escamas dorsales del caimán de anteojos o yacaréVista de las escamas dorsales del caimán de anteojos o yacaré.

Escamas dorsales

Las escamas sobre el plano dorsal de los cocodrilos pueden variar en tamaño y relieve. En el cuello de todas las especies predomina una coalescencia de grandes escamas nucales que juntas forman una placa discreta: la roseta nucal. La mayoría de las especies presentan una andana de escamas engrandecidas o bien escamas aisladas enfrente de la roseta nucal e inmediatamente posteriores a la cabeza (escamas postoccipitales).

Sobre el remanente del dorsal del tronco se posicionan usualmente seis filas longitudinales de escamas dilatadas y encima de cada una de las cuales se ubica una quilla central. Las escamas cercanas a la línea media son mayores y van empequeñeciéndose progresivamente hacia los laterales. En la región pélvica y a lo largo del tercio craneal a cada lado de la cola, esas quillas sobre las escamas de la parte lateral son triangulares, extensas y aplanadas. Alrededor del tercio medio de la cola, las dos hiladas de quillas alargadas se congregan en la línea media y forman una única línea de escudos verticales y trianguliformes.

Vista lateral de las escamas ventrales de un caimánVista lateral de las escamas ventrales de un aligátor americano.

Escamas ventrales

Las escamas ventrales van desde configuraciones cuadradas a cuadrangulares. Hay un collar distintivo de escamas prolongadas sobre el pecho. Cada una se caracteriza por exteriorizar una única y diminuta elevación (500 – 800 mm) en la vertical y el tercio caudal: la manifestación externa de un órgano sensorial integumentario.

Escamas caudales un cocodriloVista de los escudos caudales típicos de un cocodrilo.

Escamas caudales

Las escamas caudales forman los llamados «escudos caudales» cuando aparecen endurecidos. Las escamas de la sección caudal presentan una apariencia aserrada. En otras zonas corporales, las escamas varían desde formas redondeadas a rectangulares. Encima de las superficies laterales del tronco las escamas son pequeñas, ya sean redondeadas o de conformación irregular, y se vuelven más regulares hacia la cara ventral. Sobre el lateral del tronco aparecen ocasionalmente cadenas de escamas pesadas y osificadas. Éstas tienden a ser rectangulares y alisadas hacia los flancos, con sus axis extendidos caudalmente.

En todos los escudos caudales se aprecia un borde convexo en vanguardia y otro cóncavo en retaguardia. Hay una epidermis queratinizada y correosa, y un núcleo dérmico rígido con un lecho vascular desde el cual los vasos se expanden para abastecer la dermis externa. El control de riego sanguíneo a través de estos escudos puede desempeñar un papel importante en el calentamiento y el enfriamiento. Los escudos caudales también cumplen un rol hidrodinámico a causa de que incrementan vastamente el área superficial de los costados.

Cocodrilo de agua salada (Crocodylus porosus) sobre la orilla de un lago - Integumento de los cocodrilosFotografía de un cocodrilo de agua salada (Crocodylus porosus) sobre la orilla de un lago.

Histología del integumento de los cocodrilos

Superficialmente, el interior de la piel cocodriliana muestra las mismas dos capas halladas en otros vertebrados. En una escama típica se observa una epidermis gruesa y queratinizada, ubicada por encima de una dermis colagenosa. Histológica e histoquímicamente, el integumento cocodriliano es similar al propio de las aves.

Los análisis histoquímicos indican que existe en ellos una estratificación horizontal en vez de poseer capas verticales y alternantes de α y β queratina, como ocurre en la mayoría de los restantes reptiles. Las escamas están cubiertas por estratos rígidos de β queratina y, las regiones intercalares, por una α queratina flexible. Esta disposición permite la flexibilidad necesaria para los movimientos escamales durante las actividades locomotoras.

La dermis se halla engrosada y consta de una estrecha zona interna con haces entrelazados de delgadas fibras de colágeno localizadas encima de una zona amplia. Está bien vascularizada y en animales adultos sirven para reforzar las escamas gracias a su estructura sólida y robusta.

Traducción y adaptación de la obra CROCODILES: INSIDE OUT. A Guide to the Crocodilians and Their Functional Morphology. Autores: K. C. Richardson, G. J. W. Webb y S. C. Manolis.

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¡Derechos Animales ya! - El conocimiento actual impone una nueva mirada sobre los animales (caballo con anteojeras)

Anteojeras: historia, uso y efectos en la explotación ecuestre

¡Derechos Animales ya! - El conocimiento actual impone una nueva mirada sobre los animales (caballo con anteojeras)Los animales no son meras máquinas que reaccionan según un programa genético. Los caballos y otros animales perciben la realidad de una manera diferente, pero comparten con nosotros el interés en ser libres, en defender su integridad y sus vidas. Las anteojeras y otros aparejos tienen la función de dominarlos y reducirlos a objetos cuyo único fin es el trabajo forzado. Toda forma de explotación animal es incompatible con los Derechos Animales.

Introducción

Las anteojeras son una de las guarniciones más comunes y omnipresentes tanto en animales de tiro —y análogos— como en aquéllos destinados a las carreras de caballos. Constan de unas piezas de vaqueta (o cuero sintético) que, colocadas junto a los ojos del animal, reducen su campo de visión e impiden que éste vea por los lados.

Siempre me ha despertado un gran interés conocer cómo nuestra especie aplica su intelecto para violentar y dominar a terceros. Esta entrada es una monografía con la finalidad de ahondar en estos arreos para así arrojar algunas reflexiones sobre aquellos instrumentos creados por los seres humanos para explotar y coaccionar a los animales.

El prejuicio moral del especismo nos lleva a considerar a los demás animales como simples instrumentos o recursos a nuestro servicio. Y, a la par que los tratamos cual objetos, creamos y desarrollamos otros para lograr someterlos a nuestra voluntad en detrimento de la suya propia. En el caso de los caballos, ésta es la causa de la explotación ecuestre en sus infinitas formas. Algunas formas de explotación, al estar basados en ritos de poder, son especialmente violentas.

Anteojera de caballo de bronce - Las anteojeras sirven para reducir el campo de visión de los équidosFotografía de unas anteojeras de caballo esculpidas en bronce encontradas en el tempo de Apolo Dafnéforo.

Historia de las anteojeras

Como ocurre con cualquier invento humano, resulta difícil concretar cuándo surgieron. Si bien, las excavaciones arqueológicas han hallado que su utilización se remonta al imperio Asirio. También aparecen en distintos puntos del Imperio Griego en época arcaica, en concreto, en el área correspondiente a las antiguas provincias de Eubea, Mileto, Rodas y Samos.

El origen de las anteojeras, desde el prisma utilitario, posiblemente se relacione con la creencia popular de que un caballo se asusta al ver las ruedas de los carros o de que al reducir su campo de visión se evitaban más los desbocamientos cuando otro lo adelantaba.

En este sentido, cabe destacar la consolidación de ciertas leyendas rurales y mitos sobre la naturaleza del caballo aún muy asentados a través de argumentos ad antiquitatem: «esto es así porque siempre se ha hecho así o se ha pensando así». Por ejemplo, la cultura árabe de los siglos XI y X daba por sentado que un semental conocía el sexo del futuro potro según si desmontaba a la yegua por el lado izquierdo o derecho de sus grupas.

Si las anteojeras se han mantenido hasta la actualidad quizás se haya debido —aparte de la obvia cosificación moral de los animales— a que ofrecen algunas ventajas aparentes para el ser humano desde el punto de vista del tiempo y el esfuerzo dedicados a la doma. Por ventura o desgracia, detrás de cada mito suele haber algo de verdad.

La utilización de las anteojeras se extendió y empezó a cobrar interés en aquella literatura relacionada con la doma y manejo de caballos —sobre todo en Reino Unido y sus colonias— a partir de la Revolución Industrial. Las menciones y enseñanzas respecto a estas guarniciones alcanzaron su cénit en el siglo XIX, cuando comenzó a haber ardientes debates en torno a su eficacia y al bienestar animal.

Fueron muchos los manuales de aquellos años que versaban a favor o en contra de cegar parcialmente a los caballos y a otros équidos mientras se los obligaba a trabajar en las calles de una populosa ciudad. Este clima social incluso llegó a obras célebres como el libro juvenil titulado «Azabache», de la escritora Anna Sewell. El uso y extensión de las anteojeras es irregular a lo largo del mundo. En la actualidad, en muchos países y regiones rurales no se emplean o raramente aparecen.

Esquema del ángulo de visión de un caballo con y sin anteojeras puestasEsquema del ángulo de visión de un caballo según si lleva o no anteojeras puestas. Nótese que el campo de visión se ve muy reducido.

¿Por qué se usan las anteojeras?

Son relativamente pocos los estudios que se realizan de etología equina. Los caballos y otros équidos suelen despertar mayor interés en campos como la veterinaria y en asuntos relacionados con la hípica. A modo de introducción, recomiendo leer una reseña sobre un interesante artículo científico sobre la visión lateral de los caballos.

También, en este mismo blog, hay publicado análisis de un fragmento extraído del libro «Farming With Horses». En éste, ambos autores —explotadores de animales— explican los motivos que encontraron para rechazar el uso de estos aparejos durante la explotación en arados o carruajes.

Atendiendo a los hechos empíricos, cuando los interesados desean forzar a un caballo para que tire de un carruaje o un arado, se observa que un número alto o moderado de éstos se resiste menos —se vuelve más «manejable»— si su campo de visión se torna más estrecho. Pues ello les causa una disminución de la orientación espacial e incrementa la dependencia hacia su manejador. Este fenómeno se relaciona, a su vez, con la coincidencia histórica de que normalmente se destinaba al tiro a aquellos caballos más cerriles y menos obedientes para dejarse montar.

A pesar de la manipulación humana, muchos équidos se muestran molestos desde primera hora al sentir limitado su campo de visión. Algo que conocen muy bien sus propios domadores. Algunos, de hecho, invitan a ponérselas después de los entrenamientos y dejarlos sueltos en el picadero para que se «acostumbren». La brida con anteojeras o bridón suele reservarse para cuando la doma de enganche ya está bastante avanzada; antes o al mismo tiempo que los ejercicios de rueda.

Más que acostumbramiento, el animal se resigna a cualquier cosa que se le haga porque carece de opción al respecto. ¿Acaso puede elegir? «Ahora ves y ahora no ves según me convenga», ése es el mensaje no-verbal que le transmite el ser humano. Que el caballo empiece a responder a la rienda y a la voz sin ver a su domador significa que obedece a pesar de las imposiciones. De esta manera, el caballo se doblega y se deja dirigir al estar imposibilitado para responder por sí mismo a estímulos visuales.

Eliminar el libre albedrío —indefensión aprendida implica que el humano está consiguiendo justo lo que quiere para el tipo de explotación al que destina o destinará al animal, no lo que sería mejor para el equino. Aun sí, la explotación ecuestre persigue a menudo una visión romántica de la explotación animal, nunca mejor dicho.

En definitiva, la aplicación de las anteojeras constituyen un método de coacción que consigue someterlos mediante la restricción visual.

Carruaje de caballo turísticoEn países occidentales, el uso de las anteojeras es generalizado para asegurar el control y el dominio sobre los caballos durante su explotación.

Argumentos y prácticas especistas respecto a la coacción visual

Si la explotación animal, en sí misma, se mantiene hasta nuestros días por un prejuicio antropocéntrico, también hemos de destacar los fines utilitarios con que el ser humano trata de justificar la coacción visual que ejerce sobre los caballos y otros équidos.

Dado que los équidos son animales de presa, algunos se angustian al principio ante el propio carro al cual van enlazados y frente a ruidos que nunca habían oído hasta entonces. Obviamente, no ha de resultarles muy agradable estar rodeados y ceñidos con correas por todas partes.

Aunque a menudo se emplea el concepto biológico de «insensibilización», los caballos y otros animales sólo se insensibilizan frente a las condiciones usadas por sus explotadores. Ni las anteojeras ni otros métodos de restricción los insensibiliza ante cuanto pudiera aparecer en el medio. Éstas insensibilizan al caballo respecto a su sumisión al ser humano, no les hace comprender el entorno.

De esta manera, las anteojeras dificultan en algún grado que el animal se entretenga por donde vaya —argumento antropocéntrico— al no poder ver un objeto de su interés, lo cual, favorece los intereses humanos. Se utilizan o incluso son requeridas en numerosos espectáculos de enganches porque una amplia cantidad de gente allegada a dicho mundillo estima que así estos animales se aprecian más gallardos y airosos o reviven épocas pasadas.

¡Derechos Animales ya! - Brida de tiro de la Yeguada Militar del Ejército de CaballeríaBrida de tiro de la Yeguada Militar del Ejército de Caballería de España.

[Fotografía extraída de una publicación del Ministerio de Defensa sobre la cría caballar]

 

Un debate por la utilidad

Ya en el siglo XIX había autores que esgrimían el argumento de que se abusaba de estos aparejos porque solían venir dentro del «paquete» de guarniciones destinadas para caballos de tiro. Por ello, muchos explotadores novatos asumieron y asumen que hay que usarlas sin plantearse siquiera el porqué o si existe alguna alternativa.

Aparte de por los motivos ya aducidos, ciertos «profesionales» prefieren evitar que el caballo se adelante a las órdenes o al toque del látigo y encuentran en éstas herramientas una forma fácil de lograrlo. En este sentido, se incurre un cinismo estandarizado al obligar a estos animales a participar en carreras de obstáculos o pruebas de eslalon con anteojeras puestas, aun cuando eso merma sus capacidades físicas de cara a los resultados cosechados. Es decir, todo sea por dominarlos y por asegurar que obedecerán incluso en circunstancias novedosas u hostiles para ellos.

Con más frecuencia de la esperada, también se da el caso de que algunos domadores primero los adiestran sin ellas y más tarde se las instalan por eso de que el animal esté acostumbrado a todo por si luego lo venden. Y existe asimismo la creencia de los caballos explotados para el tiro deben ser montados con anteojeras para que no se asusten.

En definitiva, hay dos tendencias fundamentales por las cuales la gente del sector suele defender la utilización de anteojeras:

  1. «Supuesta» necesidad de que el animal no se distraiga y se dirija hacia donde uno desea.
  2. «Supuesta» necesidad para evitar accidentes por desbocamientos o reacciones indeseadas ante el tráfico o la utilización del látigo.

Respecto a la gente que es ajena a la explotación ecuestre, ésta se sitúa en dos extremos: o considera la aplicación de las anteojeras como una forma de «maltrato animal» —un término bienestarista—, o directamente, ni se lo plantea. El desconocimiento, la indiferencia y la carencia de una perspectiva ética son las tres armas más opresoras para cualquier animal que se desenvuelva en un entorno entre humanos.

Caballos enganchados con anteojeras puestasLas anteojeras, como herramientas pensadas para la coacción, minimiza el contacto visual de estos animales y los mantiene más «centrados» en satisfacer los intereses humanos.

¿Las anteojeras perjudican a los caballos?

El uso de anteojeras no beneficia al animal en absoluto ni le reduce el estrés; pues no suprimen el agente causante de éste; sino su capacidad de analizarlo. Que el caballo sea incapaz de ver conlleva asimismo que tampoco pueda asimilar qué es ese ente voluminoso que está obligado a arrastrar, ni lo que hay detrás de los ruidos vinculados al campo o a la carretera y habituarse a los causantes de éstos sin sobresaltos.

La naturaleza de los caballos no debiera medirse o modularse según nuestras necesidades. Todos los animales merecen respeto y ser libres. Lejos de ello, aquel espléndido animal del cual sus dueños estaban orgullosos de haber domado en un par de semanas es precisamente un equino que siempre estará estresado, angustiado y temeroso de cuanto lo rodea a causa de tanta celeridad.

Aunque la perturbación inductora del pánico haya pasado, el animal no puede verlo ni calmarse; justo como lo haría en su medio natural. Los caballos y las personas humanas compartimos el hecho de que la vista se presenta como el sentido más desarrollado y necesario para la supervivencia.

Por muy miedoso que desde el nacimiento parezca ser un equino, todos y cada uno de ellos tienen la capacidad suficiente de aprender. Y todos ellos, a su pesar, pueden a realizar un cometido en mitad de la ciudad sin asustarse de un automóvil, una bicicleta, una motosierra o cuando al cochero le da por rociarles encima un aerosol antimoscas; ya les venga desde detrás, de frente o por los flancos.

Puesto que los animales no somos autómatas ni meras máquinas, podemos aclimatarnos a cualquier situación. Huelga mencionar cuán eficaz y evidente se muestra esta realidad cuando se les efectúan aquellos entrenamientos especiales propios de las fuerzas del orden (policía, ejército etc.). Se da la paradoja de quienes más afirman conocer a los caballos acostumbran a menospreciar sus facultades como consecuencia directa de la cosificación que padecen.

Los explotadores no acostumbran a ponerse en el pellejo de los animales a los que explotan —so pena de considerarlo una humanización— ni se imaginan que el recelo de los caballos es muy lógico frente a una atmósfera cimentada y desforestada, y sobre todo, demasiado ruidosa (recordemos su enorme capacidad auditiva).

Caballo raza española con anteojeras enganchado a carruajeCoche de caballos en el centro de Sevilla. Las anteojeras son unas guarniciones empleadas para reducir el campo de visión de los équidos y facilitar su manejo.

Una utilidad conservada por una razón cultural

Para cualquier explotador resulta muchísimo más sencillo colocarle unas anteojeras y dominarlo mediante una ceguera impuesta cada vez que salga de las cuadras que ir paseándolo por las avenidas y enseñarlo a que no debe tenerles miedo a los seres humanos ni a sus objetos asociados. Sin embargo, no seré yo, por supuesto, quien vaya a proponerles a sus explotadores nuevos métodos para explotar a los caballos o a otros animales. No existe ningún modo justo ni ético de regir sus vidas.

Los humanos somos unos claros animales de costumbres y, en general, bastante testarudos en cuanto a mantener éstas se refiere. A pesar de cuantas razones, evidencias o explicaciones científicas se ofrezcan sobre el hecho de que debemos dejar de participar en toda forma de explotación animal y, por tanto, de utilizar cualquier herramienta de control o tortura, una alta cantidad de humanos seguirá teniendo con otros animales la misma visión y el mismo trato que conoció por su padre, abuelos y de la comunidad allegada.

Sería ideal que los humanos tuviésemos una mente más abierta para recapacitar y pensar en la justicia y la dignidad de los animales en vez de en nuestro propio ombligo. ¿Por qué explotamos a animales no humanos para nuestro disfrute, recreación u obtención de bienes monetarios? ¿Qué derecho tenemos, como seres humanos, a decidir si un caballo puede ver o no? ¿Acaso no desean contemplar el entorno igual de bien que cuando van montados? ¿Es ético que nos autootorguemos la potestad para hacer con ellos cuanto se nos antoje, a menudo bajo la excusa pseudoaltruista de procurarles tranquilidad?

Caballo con anteojeras muy ceñidasToda situación de poder comporta abusos. Por ello, no es de extrañar que algunos explotadores de caballos y otros équidos ciñan al mínimo de su campo de visión.

Resumen de cómo las anteojeras afectan y coaccionan a los équidos

  • Incrementan el estrés del animal al oír algo que les provoca temor y no ser capaces de localizarlos con la mirada. El equino no logra inmunizarse frente a un determinado ambiente o una misma situación. Sólo oculta el problema, no lo soluciona.
  • Reducen notablemente la coordinación del animal en comparación con su visión normal. Le imposibilitan calcular las distancias entre el bordillo y la carretera, y se ve forzado a girar sin ver la trayectoria, lo cual puede traducirse en forma de accidente —heridas o muerte— ante un mal manejo por parte del cochero. Por la noche, el animal marcha prácticamente ciego.
  • Algunos caballos, mulos, etc., se ponen bizcos por su necesidad de curiosear el entorno y solamente poder hacerlo por el rabillo del ojo. Estas piezas pueden llegar a tapar más del 90% de la visión; pues los équidos no presentan los ojos en posición frontal (como los humanos) sino lateral, por lo que el efecto se agrava mucho más de lo que los humanos suelen imaginarse.
  • Pueden causan irritación del globo ocular, ya sea por su mal posicionamiento, alergias al material o porque el polvo de las calzadas les acabe directamente en los ojos.
  • Los priva de su aptitud innata para captar estímulos complejos provenientes del medio e interacturar con sus semejantes. Si además se hallan involucrados en una yunta, cegarlos con estas piezas no hace sino dificultarles la coordinación que alcanzarían al verse mutuamente. En una cuarta de caballos o mulas, los que van detrás no llegan a ver prácticamente nada.
  • Hacen que sus continuas travesías sean una constante monotonía y no puedan disfrutar, siquiera mínimamente, de aquellos parques y otros lugares amenos y placenteros por los cuales circulan. Los équidos son esclavos que apenas si pueden encontrar paz en algún momento.
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¡Derechos Animales ya! - Vista de dos nematodos

Biología de los nematodos

¡Derechos Animales ya! - Vista de dos nematodosFotografías de dos nematodos con la morfología típica.

Introducción a la biología de los nematodos

Los nematodos son metazoos, triblásticos, pseudocelomados, de simetría bilateral (con tendencia a la disposición radial de algunas estructuras), no segmentados y con eutelia. Constituyen un filo al que se le estima un millón de especies e integran un grupo de los más abundantes y cosmopolitas a nivel mundial.

A los nematodos se los puede encontrar en todos los medios posibles para la vida: desde manantiales de aguas termales a regiones polares, desde desiertos a zonas encharcadas, desde altas montañas a profundidades marinas. También se encuentran sobre materia orgánica en descomposición (animal o vegetal) y como parásitos de animales y vegetales.

Todos los nematodos habitan en ambientes líquidos; aunque se trate de una fina película de agua que rodea las partículas del suelo. Algunas especies son eurítopas; mientras que otras se localizan en hábitats muy especializados o en áreas geográficas muy restringidas.

Los nematodos cuentan con una radiación adaptativa muy amplia. Las especies de vida libre originado formas parásitas y colonizado multitud de hospedadores potenciales. El factor que más ha contribuido a este oportunismo evolutivo se basa en su esquema de organización corporal: uno muy simple y eficaz que les ha permitido un elevado número de pequeñas modificaciones. Asimismo, ha contribuido a su éxito adaptativo la capacidad de sobrevivir en condiciones subóptimas.

Morfoanatomía de los nematodos

El cuerpo de los nematodos suele ser alargado, de sección circular y con los extremos afinados; si bien existen numerosas excepciones. En algunos casos se observan regiones dilatadas como en los de la Familia draconemátidos; aunque no se trate de regiones corporales diferenciadas.

El tamaño es muy variable dentro del grupo: los de vida libre están van de entre formas microscópicas hasta una longitud inferior a 2,5 milímetros para los de agua dulce; los de suelo hasta 7 milímetros y los marinos hasta 5 centímetros (los más primitivos). Los parásitos de vegetales hasta 18 milímetros y los parásitos de animales pueden incluso superar el metro.

La cutícula está formada por fibras de colágeno asociadas a proteínas (como la queratina; no existe quitina). Es permeable a la entrada de agua; pero no a la salida. Se muda cuatro veces durante la vida del nematodo y existe crecimiento entre mudas.

La cutícula de los nematodos está constituida por las siguientes capas:

  • Córtex: Éste puede  presentar  relieves  o  granulaciones  y  también  anillación  o seudosegmentación. Se denomina cutícula lisa a la que no presenta segmentación evidente y cutícula estriada a aquélla que sí.
  • Capa homogénea: Está constituida por dos o tres capas fibrosas que se disponen en hélices cruzadas. Contribuye a la formación de un esqueleto hidrostático.
  • Epidermis (también denominada hipodermis): Puede constituir un sincitio y es frecuente que los núcleos se hallen concentrados en cuatro ensanchamientos denominados cordones epidérmicos; dos laterales, uno dorsal y uno ventral. A veces no se encuentran los dos últimos en el extremo del cuerpo. Estos cordones delimitan espacios denominados campos en los que se ubican las células musculares.

Células musculares de los nematodos

Salvo dos excepciones (una especie con musculatura circular y otra con musculatura oblicua) sólo existen células musculares longitudinales cuyo número y proyección hacia la cavidad corporal sirve para establecer divisiones taxonómicas: polimiarios, meromiarios, platimiarios, celomiarios…

Las células musculares pueden considerarse como unidades neuromotoras; sobre la epidermis se apoyan las fibras contráctiles de cada una. Un proceso de inervación elongado conduce directamente a las fibras nerviosas y otros hacen sinapsis con otras fibras musculares. Esto puede permitir la contracción simultánea de todas las fibras musculares de un lado del cuerpo. Cabe recordar que esta situación es inversa a la que encontramos en el resto de los filos animales.

Los movimientos y cambios de forma se deben al tono muscular y a la presión del líquido perivisceral. El movimiento de desplazamiento es normalmente ondulante, ya sea suave o rápido. La acetilcolina es la responsable de las contracciones musculares y, dado que no disponen de colinesterasa, las contracciones musculares son prolongadas.

La contracción de los músculos longitudinales de un flanco viene acompañada de la relajación en los del opuesto, lo cual origina movimientos latigueantes. En otros casos, los músculos opuestos se contraen al mismo tiempo y producen movimientos de alargamientos y acortamientos; esto resulta frecuente en nematodos de cutícula anillada. En algunos nematodos existen cerdas largas y rígidas como proyecciones de la cutícula, asociadas con frecuencia a glándulas adhesivas, y se emplean en la locomoción, siguiendo una secuencia alternativa.

Cavidad corporal

Deriva del blastocele embrionario y contiene un líquido perivisceral (plasma) con células ameboides y sanguíneas en el que se han encontrado sustancias tóxicas y hemolíticas. Desempeña un importante papel como medio de transporte y en él flotan los órganos, los cuales pueden estar enrollados en el caso de ser muy largos. El tubo digestivo y las estructuras reproductoras se ven rodeadas de una sustancia fibrosa, constituida por una o más células, pseudocelocitos. Además, éstas tapizan internamente la pared corporal. En algunas especies, esta sustancia fibrosa presenta núcleos con una ubicación constante y son centros de oxidación.

¡Derechos Animales ya! - Citología de los nematodosEsquema de la citología de los nematodos.

Tubo digestivo

El tubo digestivo de los nematodos puede presentarse abierto o cerrado (ej.: Trophosoma). El de tipo abierto es el más común y exhibe varias zonas: la cavidad bucal, la faringe (= esófago), el intestino (tapizado por una sola capa de células) y el recto (recubierto por una cutícula de origen proctodeal) que se abre al ano en las hembras y a la cloaca en los machos.

La entrada al tubo digestivo se inicia en la denominada cavidad bucal, que en su extremo distal está circundada por unas formaciones denominadas labios.

A menudo se hace un uso indiscriminado de los términos estoma y cavidad bucal. Estoma es la contracción del término estomodeum y lleva implicada la derivación embriológica de la región como una invaginación ectodérmica. Como muchos autores consideran el esófago entero como un estomodeo, razonablemente prefieren el término cavidad bucal para la zona más anterior, implicada en la incorporación del alimento. Su forma tiene gran valor taxonómico.

Los labios pueden ser 3 o 6. Se observan tendencias hexámeras en las especies más primitivas; aunque realmente se trate de una distribución de tres a cada lado del cuerpo. Cada labio presenta una papila o una seda sensorial y puede presentar aspectos muy diversos.

Cuando la cavidad bucal está muy especializada, puede hallarse dividida en una cámara anterior, cerrada por los labios (queilostoma); una zona intermedia (Prostoma), que es la de mayor longitud, (subdividida en ciertos casos en prostoma, mesostoma y metastoma) y la zona posterior, denominada telostoma.

De acuerdo con el tipo de alimentación, se presentan aspectos diferentes en la cavidad bucal y en el estomodeo que definen los que pueden considerarse como tipos biológicos (Gadea, 1952).

  • Tipo triloboide (=Tipo Oxiuroide): Comprende formas predadoras que presentan cavidad bucal amplia y provista de dentículos de distintos tamaños y aspecto. El esófago es cilíndrico y está desprovisto de bulbos.
  • Tipo rabditoide: Comprende las formas bacteriófagas y saprofitas que se incluyen fundamentalmente en grupos con la cavidad bucal estrecha y el esófago provisto de bulbos.
  • Tipo tilencoide: Comprende formas fitófagas y fitoparásitas, provistas de estiletes. El estilete también puede manifestarse en algunas formas consideradas omnívoras que se alimentan de fluidos de origen vegetal o de origen animal; en este último caso actúan como predadores.

La faringe, con una estructura histológica característica, presenta sección triangular o trirradiada; dependiendo de si sus paredes están en posición contraída por acción de fuertes fibras musculares radiales o relajada. Algunos autores la denominan esófago, al menos, a la zona más posterior. En sus paredes hay células glandulares y también existen otras glándulas de ubicación externa a la faringe pero que vierten sus secreciones en ella y, en algunas especies, existen ensanchamientos y zonas destinadas al bombeo del alimento.

En el intestino se efectúa la absorción de los alimentos. Entre el intestino y el recto hay una válvula intestino-rectal y, en ciertas especies, glándulas rectales que son unicelulares.

Sistema excretor

Es de tipo glandular en los más primitivos (glándula renoide) y de tipo tubular en los más evolucionados. Abren por un único poro en posición ventral. En el de tipo glandular pueden presentarse 1 o 2 glándulas renoides que aparecen durante el desarrollo de los sistemas de tipo tubular. El de tipo tubular se desarrolla dentro de células glandulares (sistema en H). Cada conducto es un tubo excavado dentro de una célula gigante y no suele haber más de un núcleo por conducto.

La función del sistema excretor es la osmorregulación y,debido a que no existen cilios, se asume que son importantes la ultrafiltración y el transporte activo.

La excreción nitrogenada acontece en la pared del intestino (amoníaco y urea). Puede considerárselos como amoniotélicos; si bien excretan asimismo algo de urea (un 7%) que aumenta cuando escasea el agua (Por ejemplo: Ascaris muestra un 52% de urea).

Respiración

Los nematodos presentan una respiración tanto aeróbica como anaeróbica, lo cual los capacita para adaptarse a distintas condiciones del medio. Esto lo consiguen gracias a adaptaciones enzimáticas y bioquímicas. Algunos liberan un complejo de ácidos, los cuales son productos finales de la respiración anaeróbica de los hidratos de carbono.

Sistema nervioso de los nematodos

Los nematodos cuentan con una concentración principal de ganglios, dispuestos a modo de anillo que envuelve el esófago, y desde él parten los cordones nerviosos principales, uno dorsal (motor), uno ventral (motor y sensitivo), formado por dos cordones que se unen en un ganglio a la altura del poro excretor; y dos cordones laterales (fundamentalmente sensitivos).

Los órganos nerviosos principales son los ánfidos (en la región anterior) y los fásmidos (en la posterior); órganos glándulo-sensoriales.

Cuando los ánfidos están bien desarrollados suelen faltar los fásmidos y cuando los fásmidos están bien desarrollados suelen presentarse ánfidos sencillos o reducidos. Este carácter de autoexclusión, por lo menos en lo que respecta al desarrollo, permite realizar una primera división de los nematodos en dos clases:

C. Adenophorea o Aphasmida (Afásmidos)

  • C. Secernentea o Phasmidia (Fasmidios)
  • Los miembros de la C. Adenophorea suelen ser de tamaño pequeño y muchos son de vida libre. Exteriorizan cerdas sensoriales poco desarrolladas o papilas en la parte anterior. Los ánfidos son grandes, de aspecto variable y se abren en la zona de los labios. Los parásitos de esta clase no tienen fásmidos y los ánfidos están poco desarrollados (Trichinella, Trichuris….).
  • Los de la C. Secernentea presentan también parásitos que tienen fásmidos bien desarrollados y ánfidos reducidos (Ascaris, Enterobius,…).
  • Otras estructuras de función sensorial son las papilas y las sedas (el elemento sensorial es un cilio modificado), más frecuentes en los extremos, sobre todo, en el anterior.
  • En algunas especies existen concentraciones pigmentarias a las que se denominan ocelos.
  • Algunos nematodos no responden a algunos estímulos como temperatura luz o sustancias químicas. Otros no detectan la fuente de alimento hasta tocarla con los labios. Los que se alimentan en las raíces de las plantas, ya sea en su interior o desde el exterior, las localizan a distancia.

¡Derechos Animales ya! - Morfología de los nematodosEsquema de las diferencias entre machos y hembras en los nematodos.

Reproducción de los nematodos

En los nematodos puede presentarse una o dos gónadas que pueden orientarse hacia delante (prodelfas), hacia atrás (opistodelfas) o una en cada sentido (anfidelfas). En los machos, el reproductor vierte en la cloaca, en la cual termina de modo análogo el tubo digestivo. En las paredes de la cloaca se forma una invaginación de la que salen dos estructuras denominadas espículas copuladoras (coincide con el ensanchamiento de la cola). En algunas especies, esta espícula consiste en una pieza única; pero, en otras, se distinguen tres partes: capitulum, cálamo y lámina.

El zigoto está protegido por una capa de lípidos, alrededor de la cual se crea la membrana de fecundación. Al llegar al útero, la pared de éste segrega una cubierta protectora de quitina formada por polimerización de la N acetil-glucosamina.

Pueden reproducirse por anphimixis (reproducción sexual), por partenogénesis y por hermafroditismo (hay situaciones de proterandria y de autofecundación).

La primera división en el zigoto es ecuatorial y la segmentación está altamente determinada, seguida de un desarrollo en mosaico con disposición en forma de “T” en el estadio de cuatro células. La segmentación puede haber surgido a partir de una de tipo espiral. La gastrulación es epibólica, pero cercana a la invaginación.

Las células germinales primordiales migran hacia la gástrula en forma de células individuales que pueden distinguirse precozmente. Las células mesodérmicas (pocas) se congregan al comienzo en una pequeña banda mesodérmica antes de disgregarse; posteriormente penetran en la gástrula por ambos lados del blastoporo.

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